Función Económica Social de los ministerios

- Opinión

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Quienes creen que lo que Evo Morales ha hecho ayer en el Alto Parapetí es un simple show, están muy equivocados, porque es el inicio de un difícil trance que tendrá que vivir y saber hacerle frente el pueblo de Bolivia.

La entrega de tierras es sólo la punta del ovillo de todo el proceso con el que no se eliminará el latifundio sino que se atacará al sistema productivo y la cultura de los pueblos que conforman Bolivia, para ingresar a aquello que es en realidad el Estado plurinacional y que tiene muy poco que ver con la cultura, pero tiene todo que ver con la ideología que se intenta implantar.

Si bien era necesario implementar cambios sociales para que exista una redistribución de los recursos más equitativa, pero en la gestión política del presente gobierno no es esto lo que está camino a ocurrir sino que esta es la pantalla sobre la que se está creando una cortina de humo para lograr un capitalismo de Estado en el que todas las riquezas queden en manos del grupo cercano que acompaña al presidente.

Claro que se repartirán toda la tierra que encuentren a cuenta del latifundio, porque esta es la medida distractiva que necesitan tomar para dejar por sentado que se están haciendo cambios profundos y que con esa viveza criolla que caracteriza a los caudillos les llevará a afirmar que ya estos cambios se están haciendo, pero que el proceso necesita por lo menos diez años para que se haga efectivo, tal como lo planteó Chávez en Venezuela y hoy lo plantean sin empacho los ministros y hasta el mismo presidente de los bolivianos.

La repartija de la tierra es el telón de fondo de la política expropiatoria que no necesita que un fundo tenga 5.000 hectáreas, ni que cumpla o no la función económica social en materia de productividad, puesto que el gobierno puede pasar a esgrimir en cualquier momento el incumplimiento de la FES por servidumbre o esclavitud.

Después de las tierras seguirán las casas, los lotes y por último quizás también se expropien los autos y también los hijos para que estos sean del sistema y no de sus padres.

Lo que está en juego y no es show es la política expropiatoria a la que además de las tierras del Alto Parapetí ahora ha tomado un ribete especial con la expropiación de casas de opositores y de quienes los comunitarios declaren enemigos del gobierno. Esto y no otra cosa ha ocurrido con la casa del vicepresidente Cárdenas y tengámoslo por seguro que si bien este es el primer caso sin duda no será el último.

El Presidente estuvo bajo fuertes medidas de seguridad policial y militar, porque todavía les teme a los cambas y los sigue probando con lo que estos llaman sus shows, pero sabemos así mismo que no por nada ha comenzado a tocarles el trasero, con una expropiación que no es legal desde donde quiera que se la mire porque las haciendas que está vulnerando cumplían ampliamente la función productiva y por lo tanto le inventaron la novela de la Cándida Eréndida y su abuela la desalmada para expropiarlas a cuenta de servidumbre, cuando en realidad lo que hay en el Chaco y en toda Bolivia, más ahora que antes, es una soberana pobreza en medio del saqueo de su clase gobernante, que sigue engordando a cuenta de corrupción y robo al Estado.

Si Evo fuera justo y digno, si fuera un dignatario en el verdadero sentido de la palabra, les expropiara los ministerios jugosos a sus ministros que están robando sin control y a quienes les ha dado amplio margen de maniobras para usar los dineros del Estado con los que hacen jaujas y cumplen a rajatabla la función económica social que le han ecomendado que cumplan desde sus ministerios que tienen como principal función la de succionarse el país.

Esta es la expropiación que hoy debió hacer el Presidente frente a los guaraníes los aymaras, los quechuas y los mestizos que están cansados que todos los gobiernos vengan con prédicas, con mentiras, con engaños y que se lo metan el país en sus bolsillos agujereados.

Lo que sí fue show, fue todo ese miliquerio sin ton ni son, todos esos milicos que nunca ganaron una guerra ni la ganarán jamás a los verdaderos enemigos de la patria, porque sólo saben hacerse los machos cuando tienen que hacer el triste papel de represores de su propio pueblo y cuadrarse frente a los que les tiran mendrugos. Lo que sí fue show fue el viceministro de Tierras, Alejandro Almaráz, que estaba en 40 grados de temperatura vestido de paramilitar havanero, con camisa tipo safari y gorra con orejeras para cruzar el desierto de sus delirios seguramente.

Los pobres guaraníes hicieron el papel de ovejitos hambrientos de atención que acuden a recibir la comida de los lobos que sólo los están engordando para luego darse con ellos un suculento manjar.




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