La necesidad de un revocatorio parlamentario

- Opinión

Rolando Schrupp

La división del poder del Estado entre Legislativo, Ejecutivo y Judicial es básica en democracia. El primer poder es el Poder Legislativo que crea, modifica o elimina las leyes de acuerdo a la opinión de la ciudadanía y en los mejores intereses de la colectividad y los derechos individuales y civiles. Nadie puede estar por encima de la ley y de ello se encarga el Poder Judicial al velar que se imponga la justicia derivada de la legislatura civil. El Poder Ejecutivo ejecuta las políticas, la administración y el manejo de la cosa pública, nunca por encima de la ley.

El voto directo y universal asegura que los representantes al cuerpo deliberante llamado Asamblea, Parlamento o Congreso deben precisamente representar a una base de la ciudadanía que transfiere su “soberanía” a un representante. Lastimosamente vivimos en un experimento situado entre la política estamentaria sometida al partido fascistoide en función de gobierno y sus políticos profesionales calienta asiento y levanta manos en el Primer Poder.

Podemos ver la creación de un Soviet reemplazante del Parlamento bajo el pretexto de la profundización del cambio, siendo un Soviet un consejo de funcionales no elegidos democráticamente pero con facultad de definir el futuro de las acciones del país y que convierte al parlamento en una estafa ya que se le paga para que debatan y no solo levanten manos.

Así como hay la posibilidad de revocar a través de un referéndum a los ejecutivos, se debería considerar lo mismo con los parlamentarios a modo de reequilibrar las fuerzas en las instancias deliberativas y mandar a su casa a los incapaces para tener una verdadera democracia, o sino simplemente entregar nuestro futuro a las decisiones del Soviet del Cambio.

El Sol de Santa Cruz




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