Daniel A. Pasquier Rivero
Lentamente se abre paso la verdad sobre el TIPNIS. Más de seis meses y las cosas por palacio,
van despacio: la represión policial contra los indígenas de la VIII Marcha en defensa del TIPNIS
tuvo lugar en Chaparina (cerca de Yucumo) el 25/9/2011 y, a pesar de que el Defensor del
Pueblo en su momento incluyó la denuncia de “actos de tortura” durante la intervención policial,
esto no parece haber acelerado el paso de las investigaciones. Después, todo el lío de los fiscales,
que aparecen para el nombramiento y desaparecen a la hora de las audiencias para, finalmente,
contemplar entre sorprendidos y resignados el febril accionar de todo el gobierno dirigido a volcar
la “intangibilidad” del parque ratificada en la Ley 180.
El propio Presidente participa con su presencia entre los indígenas en la repartija de espejitos para
“convencerlos” de la ventaja de estar con la construcción de la carretera por el Tramo II, que no
se menciona. ¿Cuál será el compromiso, tan fuerte, que tiene el MAS o el presidente de las
Federaciones de Cocaleros para comprometer de esta manera tan arriesgada su capital político y
su credibilidad interna y externa? Las simpatías de la ciudadanía por la causa del TIPNIS, de las
que se hizo eco y supo representar oportunamente el pueblo paceño saliendo en masa a recibir a
los marchistas en octubre pasado, han quedado registradas de manera contundente y definitiva.
De repetirse durante la IX Marcha prevista que salga el 25 de abril próximo desde Chaparina
hacia La Paz, tremendo carácter simbólico, podría ser definitivo para la continuidad de Evo
Morales en el gobierno a partir del 2014. Y hasta pone en duda la continuidad del partido, que
entró en cancha hace seis años para quedarse por 500 años.
Con su actitud en este tema el gobierno ha demostrado por enésima vez, parece que de manera
más efectiva, que no aceptará de ninguna manera y en ningún momento reglas democráticas para
el acceso y mantenimiento en el poder. De paso, implica una señal clara para los opositores: se
organizan alrededor de una plataforma común o están decapitados políticamente antes de
empezar la justa. Ante semejante evidencia, es natural que se vea desde la ciudadanía hasta como
una estupidez persistir en proyectos personales cuando el reto es de esta envergadura.
OAS, la empresa brasilera metida en el conflicto gobierno-indígenas, se ha mantenido en
cauteloso silencio. Su prestigio está en juego, y va camino al despeñadero. Las denuncias de
sobreprecio le tocan; el delito es de quien da y no solo de quien recibe. La documentación con la
denuncia corre por los estrados judiciales y, el MSM no soltará el hueso. Propone demasiadas
evidencias. Por fin la empresa reconoce haber recibido el 20 % del costo de la carretera como
adelanto: más de 80 millones de dólares. De esta manera contradice al propio gobierno boliviano
que denuncia a OAS por incumplimiento en avances, cronogramas, de haber paralizado la obra
sin autorización alguna.
Evo soltó a la luz pública, “le vamos a romper el contrato”; así salió en
titulares de prensa. Entonces empieza OAS a defenderse, nada menos que con “no avanzamos
porque no nos pagan”. ¿Y el adelanto? Según la gobernación del Beni, habían trabajos
avanzados por la propia gobernación con otro financiamiento. Del lado del Chapare, bastantes
kilómetros, según denuncia también del MSM, estaban abiertos, compactados y empedrados en
gestiones anteriores y OAS cobra por “desmonte”. Aclárese.
Conflicto con los indígenas, propietarios legales del TIPNIS, por un lado y, otro frente. El
BNDES, banco del Brasil, ahora exige un nuevo contrato para continuar con el apoyo al proyecto
(http://amazonia.org.br/2012/02/bndes-exige-um-novo-contrato-para-financiar-estrada-na-bol%
C3%ADvia/). El anuncio realizado el 7 de febrero 2012 ha condicionado seguramente las
declaraciones y hasta los desafíos posteriores del gobierno boliviano contra la empresa. ¡Ojo, es
Brasil! Mientras corre para asegurar el resultado de la consulta “post” que pretende realizar en
mayo; no es aceptable, ni soñando, una derrota. Todo es confusión, para colmo la declaración de
OAS: ellos, legalmente, apoyan financieramente al Partido de los Trabajadores del Brasil, partido
del ex presidente Lula, impulsor junto a Evo de la carretera… ¿La punta del ovillo?
Los nervios se pierden a veces en el momento menos oportuno. Y el ministro de la presidencia
está dispuesto a demostrar que “la virginidad del parque” es un mito. Que allí se explota de todo y
lo muestra con mapas satelitales, sobrevuelos, documentos con verificación de campo realizada
por militares, que ya han hechos pascana definitiva en tierras y aguas del TIPNIS. Pasó al ataque
de los dirigentes, por incompetentes o corruptos, con planillas y todo: después silencio, no se
siguió el tema. Hasta que la presencia del ministro en el lugar fue rechazada por un Corregidor
indígena que le exigió respeto, al mismo tiempo ratificaba que la IX Marcha va, sí o sí.
Por tanto,
no basta romper el contrato con OAS, eso puede tener otros motivos; no basta decir que se
respetará el resultado de la consulta a las comunidades indígenas, porque ya hay comunidades
truchas por todos lados; no bastan las declaraciones de dirigentes “falsos” funcionales al gobierno
porque se están creando organizaciones paralelas, lo de siempre.
En definitiva, la presidenta Dilma Rousseff debe jugar su carta de lucha contra la corrupción que le
ha granjeado apoyo y simpatías dentro y fuera de Brasil, ayudando a desenvolver toda la madeja
entre OAS/ABC/PT/MAS. ¿Lo hará? Al gobierno del Estado Plurinacional se le recomienda
cordura, nada fácil, porque ya está demasiado metido en líos como para persistir en algo que
huele podrido. Se tiienen que respetar la CPE y los derechos de los indígenas, que exigen la
revocatoria de la Ley 222 como primera condición para iniciar el diálogo y, quizás, encontrar la
solución técnica y financiera en un nuevo trazado del Tramo II que respete el corazón del
TIPNIS. Aquí no tienen espacio los violentos, por el bien del país.








