El fin del conflicto


Carlos Cordero Carrafa El título del presente artículo es algo equivoco y por tanto puede generar en los amables lectores, alguna confusión. Lo cierto es que el conflicto en Bolivia es un ritual y, por otra, el debate académico acerca las virtudes del conflicto se han actualizado gracias a sonoras reflexiones del señor Vicepresidente.Por una parte, el fin del conflicto, sugiere que la ola de conflictos en los cuales estuvieron envueltos el Estado-Gobierno-Gobernantes y las clases medias, profesionales, asalariadas y mestizas, que asolaron al país durante los últimos cuarenta días, ha concluido. Por otro, el título de marras, podría referirse a los objetivos o funciones del conflicto social en la sociedad. Se refiere a ambos aspectos del conflicto, los conflictos reales y algunas exquisitas reflexiones sobre el rol del conflicto en la vida de los individuos y de las instituciones. Lewis Coser, en “Las funciones del conflicto social”, FCE, 1961, define el conflicto social “una lucha con respecto a valores y derechos sobre Estados, poderes y recursos escasos, lucha en la cual el propósito es neutralizar, dañar o eliminar a los rivales”. Desde esta definición, Coser, analiza las funciones del conflicto social como elemento disociador y también integrador de la sociedad. Para Coser, el conflicto es un elemento esencial para la formación de la identidad del grupo y también para su persistencia, la definición de límites y metas respecto del medio social y, finalmente, para adquirir compromisos de lealtad entre los integrantes del grupo. El conflicto es real cuando hay interacción verdadera en torno a un objeto por parte de un grupo (salarios, horas de trabajo, recursos naturales, parques naturales) y es irreal cuando se expresa solamente a través de hostilidades, utilizando algunos recursos o realizando algunas acciones. Los chistes políticos son casos de conflictos irreales, que además operan como válvulas de escape, que permiten liberar ciertas tensiones que podrían convertirse en conflictos reales. Otra visión del mismo tema sostiene que el conflicto y su resolución son aspectos del mismo problema. Al respecto, con el tiempo y diversos autores han desarrollado teorías descriptivas del conflicto, sus causas y formas de resolver el conflicto. Estas últimas poco exitosas, por cierto. Así va la teoría y peor va la realidad en nuestro país. La diversidad de conflictos reales que tensionan a distintos grupos sociales y territoriales con el Gobierno del Presidente Morales, no se han resuelto. Han cambiado algunas posiciones respecto de las demandas planteadas y también se han modificado actitudes respecto del conflicto. Conflictos territoriales y por recursos naturales entre Oruro y Potosí; Tarija y Chuquisaca; Beni y Cochabamba, por el TIPNIS. Conflictos por el salario. Lo último, conflictos por la gobernación en el Beni, que se resolverán electoralmente.La Prensa – La Paz