Con la llegada de las Unidades de Policía Pacificadora a las favelas de Río de Janeiro, para muchos de sus residentes han llegado nuevas oportunidades de hacer negocios. Vecinos y turistas -y hasta los mismos policías- pueden sentarse a comer y beber en las calles donde hasta hace poco silbaban las balas. La retirada de los narcotraficantes ha abierto nuevos espacios para los comerciantes. Y las grandes cadenas también buscan llenarlos.
Fuente: BBC
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