20/05/2013

Chery
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El insulto como política de Estado

León Galindo Stenutz

Hay personas que en Facebook, televisión, reuniones privadas, salones, foros y otros espacios recurren a insultos racistas, infantiles, desubicados y adjetivos groseros para descalificar al Sr. Morales y a otros representantes del Gobierno, de ciertos movimientos sociales y otros grupos. Los discursos de esas personas solo reflejan grados de inmadurez e inconciencia que no contribuyen al desarrollo de Bolivia.

Es otro el caso de aquellas personas que califican al Presidente y a otros personeros del Gobierno en la prensa, Facebook y otros medios con palabras que describen de manera acertada la manera abusiva, ignorante, violenta, arrogante, inconciente, violenta, criminal, etc., etc. con la cual proceden muchos ejecutivos del actual Gobierno Nacional — comenzando con el mismo Presidente. Las personas que describen la conducta abierta y pública del Presidente y de otras autoridades con adjetivos que describen los hechos no insultan a nadie — solo describen la realidad como es.

El Sr. Morales ha usado la agresión emocional, psicológica y verbal, la intimidación, el desmerecimiento, el insulto, la deslegitimación y muchas otras técnicas y formas de abuso psicológico en contra de cientos, sino miles, de lideres incluyendo ex-Presidentes de Bolivia; Presidentes, Embajadores, dignatarios y representantes de varias otras naciones; en contra de Gobernadores, Alcaldes, Senadores y Diputados democráticamente electos; en contra de empresarios, periodistas, médicos, estudiantes, universitarios, indígenas, mujeres, discapacitados y ciudadanos de otros sectores; en contra de cruceños, tarijeños, cochabambinos, paceños, potosinos; en contra de naciones vecinas y lejanos e incluso en contra de ciudadanos bolivianos de tierras bajas y tierras altas, del TIPNIS y de pueblos originarios que forman la base del tejido plurinacional de Bolivia.

Como un marido abusivo, manipulador y sin escrúpulos, el Presidente Morales insulta y atropella a medio mundo y luego se hace a la víctima cuando el se vuelve objeto de agresiones verbales, psicológicas y emocionales que son reflejo de la discriminación, la falta de respeto, la incoherencia, hipocresía, odio, maldad y otros matices de inconciencia que salen de su boca y de las bocas de su Vicepresidente, varios Ministros, Senadores, Diputados y otros representantes de su gobierno y de las bocas de dirigentes la Federación de Cocaleros y de otros “movimientos sociales” que forman parte del gobernante Movimiento al Socialismo que aun preside el Sr. Morales.

En efecto, el Sr. Morales y muchos de sus colegas del MAS usan al insulto y la agresión psicológica y verbal como instrumento político y arma de dominación. La auto-victimación ante los insultos que les llegan de otro lado es solamente un aspecto mas de un instrumental psicológico de usurpación del poder – “nos reservamos el derecho de insultar, abusar y atropellar a quienes se nos antoja pero nadie tiene derecho de insultarnos a nosotros.” Es un síndrome peligroso característico de todo esquema dominado por personajes obscuros obsesionados con “la conquista del poder total y la permanencia en el poder por los próximos 500 años.”

En un país civilizado y democrático no se justifica de ninguna parte — ni del lado de ciudadanos y mucho menos del lado del Gobierno Nacional esa manera de expresarse, de hacer política, de “conquistar” y preservar poder. El terrorismo psicológico, ético y espiritual es la herramienta usada por personas que quieren imponer un terrorismo físico. Venga de donde venga — desde las bases o desde el Gobierno Nacional — terrorismo es terrorismo y si ciertos ejecutivos del Gobierno Nacional o de la oposición quieren ser respetados, deben de una buena vez entender que el terrorismo emocional, psicológico y verbal sin límites solo trae violencia y muerte. ¿O es acaso esto lo que buscan aquellas personas que solamente incrementan los niveles de agresión y terrorismo espiritual en contra de sus conciudadanos?

Bolivia está como está por que los ciudadanos bolivianos han perdido el norte moral. Han dejado de reconocer que la ética y los valores son esenciales en la política, en los medios y en las relaciones humanas y sociales en todo nivel.

De manera conciente y mayoritaria los bolivianos eligieron a un reconocido terrorista convicto como Vicepresidente y a un Presidente inculto y abusivo que representaba ya en aquel entonces a mas de 40,000 cocaleros que producen una hoja que es usada primordialmente para producir un veneno llamado cocaína. La gran mayoría de la población boliviana sabía esto y mucho más el 2005 cuando votaron por el MAS — y sabían bien que los ataques verbales eran una de las armas políticas primarias de los dirigentes emergentes. Esos dirigentes, por su lado, entendieron ya años atrás, y aún entienden perfectamente bien hoy en día el poder de la palabra como arma e instrumento de poder. Por este motivo no tienen moral alguna para reclamar respeto cuando han usado la falta de respeto como instrumento de conquista de poder y destrucción de toda oposición política y ciudadana sana y democrática.

De la misma manera que ciertos gobiernos árabes usan tanques y morteros contra sus propios ciudadanos, los ciudadanos bolivianos viven sujetos a un bombardeo permanente de insultos, mentiras y otras agresiones emocionales y morales que, como bombas y balas, destruyen vidas, hogares, ciudades y con el tiempo, a toda la sociedad y a la nación.

Somos una nación que ha caído en la inconciencia y en la inmoralidad. Si el Presidente de Bolivia no quiere que lo insulten en Facebook o en cualquier otro medio, debe comenzar dando el ejemplo, disculpándose ante los miles de dignatarios y ciudadanos a los que el ha insultado, comprometiéndose a dejar de usar la hipocresía, el insulto y demás formas de violencia psicológica, emocional y verbal en contra de los demás.

Evo Morales aun esta a tiempo de tomar conciencia que la guerra sucia en la cual se encuentra ahora envuelto es el resultado directo de su propia conducta y la de todos los que lo rodean — una conducta inmoral convertida en política de estado que solo llevara a Bolivia – y posiblemente a toda la región — a un abismo aún mas profundo y peligroso.

Ningún boliviano debería insultar o agredir emocional, psicológica, moral o espiritualmente a ningún otro boliviano — menos si es una autoridad regional o nacional y mucho menos si es presidente de la nación.