Contrabando. En Perú comercializan combustible boliviano

- Economía

Descontrol en la frontera. Gasolina, diésel y gas domiciliario son vendidos sin restricción. En Puno, los contrabandistas venden gasolina en recipientes de 20 litros. Las tiendas ofrecen garrafas de gas de procedencia boliviana. En la carretera no hay control policial de Bolivia ni de Perú

La gasolina peruana tiene un costo de Bs 9,11 el litro, mientras que la de Bolivia es vendida a Bs 7,42. Los transportistas del vecino país prefieren utilizar el carburante que llega de contrabando, a pesar de que tiene menor octanaje. En YPFB atribuyen la fuga de combustible al ‘microtráfico o al contrabando ‘hormiga’. La dirigencia de los transportistas de El Alto asegura que el Gobierno suspendió la instalación de GPS en los camiones cisterna.

Puno es el mercado libre para el carburante boliviano

CONTRABANDO. Las autoridades bolivianas dicen desconocer la manera en que se desarrolla este comercio ilegal. Los transportistas peruanos compran sin restricción el combustible en surtidores del país.

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En las calles de Puno comerciantes venden carburante boliviano subvencionado. El combustible es trasladado en galones de cuatro litros; en Perú el litro cuesta el doble. Fotos: APG.

EL DEBER / Puno, Perú

Las avenidas del Sol y Simón Bolívar en la lacustre población peruana de Puno son las dos principales arterias donde los carburantes bolivianos están a la venta libre, sin ningún tipo de restricción. Impunes, los comerciantes los exponen en recipientes de 20 litros; frente a ellos las tiendas ofrecen gas licuado también de procedencia boliviana.

La venta es por galones de cuatro litros cada uno y al cambio oficial, el litro de gasolina especial en tierra peruana, resulta a Bs 7,42, mientras que en Bolivia, el precio subvencionado es de Bs 3,74 el litro.

El combustible boliviano recorre una ruta que abarca al menos una decena de poblaciones peruanas y donde no existe ningún tipo de control policial ni militar, ni siquiera los pasajeros que pueden ser extranjeros son controlados.

Desaguadero, en el lado peruano hasta Puno son 145 kilómetros que se recorren en casi 100 minutos a través de una carretera muy bien conservada y mejor señalizada. El raudo paso de los vehículos apenas llama la atención en los distintos poblados y el viaje es monótono con la vista de campos de quinua, haba y papa, además de abundante ganado vacuno que pasta en la pradera altiplánica.

Resulta curioso verificar que entre la ciudad de El Alto y De-saguadero, en el lado boliviano, existen al menos 15 surtidores de Gas Natural Vehicular (GNV), gasolina especial y diésel; pero en Perú desde Desa-guadero hasta Puno, 145 kilómetros más allá, apenas hay un surtidor, por tanto todos los vehículos entre las dos poblaciones utilizan carburante boliviano.

En este negocio ganan todos. La gasolina peruana tiene un costo de Bs 9,11 el litro, entonces los transportistas peruanos prefieren el combustible boliviano aunque este tenga menos octanaje; dos dueños de vehículos de transporte público afirmaron que la calidad de la gasolina no incide en su funcionamiento.

Pero el precio entre Desaguadero y Puno difiere. En la frontera el litro de gasolina tiene un costo de Bs 6,50 y sube a 7,42 después de recorrer 145 kilómetros; la ganancia está en la cantidad de combustible que pueda llevar un comerciante y no existe límite.

En la terminal de Desaguadero, en el lado peruano, los vehículos que anuncian el viaje hacia Puno, cargan sin reparos galones de 25 litros en las parrillas ante la complaciente vista de los policías  de ese país; los buses grandes incluso cargan garrafas de gas licuado con el sello de seguridad de la estatal petrolera boliviana YPFB.

En este lado de la frontera el comercio es impune. Los comerciantes ofrecen 23 soles por el gas de 10 kilos, que al cambio de moneda nacional resulta Bs 62,1. Esa misma garrafa de gas tiene un costo de Bs 97,2 en Puno, por eso ese negocio es atrayente.

El paso de los carburantes del lado boliviano al peruano no cambia. Se hace por el río Desaguadero en su parte norte, detrás de las exclusas que regulan el nivel del lago Titicaca; los contrabandistas utilizan pequeñas barcazas que transportan los galones.

Una vez en el lado peruano, los comerciantes de ese país los suben en pequeños carros y ‘desaparecen’ en la muchedumbre que inunda las calles los martes y viernes que son días de feria.

image Desconocimiento oficial

El director ejecutivo de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), Gary Medrano Villamor, dijo desconocer cómo llegan a mercados peruanos los carburantes bolivianos y atribuyó la misma al “microtráfico o contrabando hormiga, que es el que hace más daño”.

Explicó que en la gestión 2012 su despacho logró incautarse más de 1 millón de litros de combustible en todo el país y dijo que es el Comando Conjunto Andino el que se encarga de los operativos, merced a un acuerdo que lograron con las FFAA.

Un control fallido

La instalación de GPS en los camiones cisternas que recorren la carretera La Paz-De-saguadero fue suspendida por el propio Gobierno, que decidió instalar esos dispositivos en los buses de transporte interdepartamental, señaló el ejecutivo de los transportistas de El Alto, Gustavo Rivadeneira.

El dirigente dijo que había un acuerdo con  el Ejecutivo para la instalación de los GPS a los camiones cisterna que recorren esta ruta, pero que inexplicablemente se dispuso suspender el mismo y los asociados a esta entidad no tienen este aparato. Al respecto Medrano admitió que solo llevaron GPS hasta 2012.

La Agencia Nacional de Hidrocarburos debió invirtir $us 100.000 en mil equipos GPS, pero no se concreto este proyecto.  Hay 750 cisternas en las rutas bolivianas y los transportistas esperan para empezar a trabajar.

Los puntos de la ruta en Bolivia y Perú 

En la frontera 

Gas licuado, gasolina y diésel

son los carburantes que los contrabandistas eligieron para comerciar entre Bolivia y Perú.

Los surtidores cercanos a la frontera

no pasaron a YPFB, son  privados. Martes y viernes, De-saguadero se llena de comerciantes bolivianos y  peruanos que tienen todo tipo de mercadería. Los otros días hay comercio de alimentos. No se ve control de las autoridades bolivianas.

Hay vehículos de alto tonelaje

Desde Bolivia se lleva sal y soya principalmente, pero los letreros de compra de arroz o azúcar por celular se exhiben en las casas.