La demanda de Bolivia en La Haya

- Opinión

Marcelo Ostria Trigo

ostria-trigoComo se anunció ya hace dos años, fue presentada la demanda contra Chile en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en procura de una solución de la mediterraneidad de Bolivia. No fue, como muchos esperaban, una demanda de nulidad –muy difícil de lograr– del tratado de 1904 que consagró la mediterraneidad de Bolivia.

El canciller David Choquehuanca lo aclaró: “La demanda boliviana solicita a la Corte Internacional de Justicia que falle y declare que Chile tiene la obligación de negociar de buena fe con Bolivia un acuerdo pronto y efectivo que le dé y le otorgue una salida plenamente soberana al océano Pacífico”. Luego se conoció el texto de la demanda que contiene, además de los antecedentes, los fundamentos y lo que se pretende que, en síntesis, son los revelados por el canciller boliviano.

La demanda se basaría en la “teoría de los actos propios o unilaterales”– o su equivalente “Estoppel”–, reconocida por “la Corte Internacional de Justicia de la Haya (que) ha señalado que un Estado puede asumir obligaciones jurídicas por medio de una declaración unilateral cuando su intención ha sido obligarse de acuerdo con sus términos” y, por tanto, tendría que cumplir lo que antes aceptó. Chile, en diferentes oportunidades, no sólo expresó estar llano a ceder a Bolivia una “salida plenamente soberana al océano Pacífico” sino que, en 1975, entró en negociación directa con Bolivia con ese propósito.

La demanda se orientaría al logro de una “salida” soberana al mar; no un enclave. Esta fórmula coincidiría con los planteamientos bolivianos –expresamente aceptados por Chile– de 1950 y 1975. Pero esto, hasta ahora, enfrenta un escollo: el Perú tiene “la llave del candado” y depende de que Lima, por lo acordado en 1929 con Chile, acepte la fórmula y así se haga posible una solución de este tipo. Consultado el Perú en 1976 eludió su aceptación, pero esto pudiera cambiar.

Mientras tanto, el presidente de Chile insiste: “No vamos a ceder soberanía a ningún país porque nuestro territorio, nuestro mar, nuestra soberanía nos pertenece legítimamente a todos los chilenos”. Que se sepa, nadie amenaza la soberanía chilena, menos aún Bolivia. Por su parte, la candidata a la presidencia de Chile, Michele Bachelet, dijo que la demanda boliviana es un error porque se abandona el diálogo. ¿Es que alguna vez, cuando ella fue mandataria, estuvo dispuesta a negociar con Bolivia una salida soberana al Pacífico?

Todavía es temprano para despejar interrogantes y dudas. Esto “tira para largo”.




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