Pasar a una relación de concubinato no es fácil, se tienen que superar muchas pruebas. Si quieres pasar cada una de ellas, sigue leyendo…
¿Estás a punto de renunciar a tu vida de soltero para formar una familia? Es un momento importante en tu vida porque no es una decisión que se tome a la ligera, vivir en pareja implica superar conflictos y crisis juntos, sabiendo cómo actuar en cada momento para que la relación se fortalezca en vez de ponerse en peligro.
Lograr ese éxito no es fácil y muchas parejas terminan en el intento, pues el matrimonio es un proceso en el que se tienen que superar obstáculos que no sólo son comunes en las relaciones de pareja, sino que hasta pueden ayudar a reforzar la relación dependiendo cómo tomen estos inconvenientes.
Ser realistas y adaptarnos es la mejor solución, pero desde el inicio de la relación tienen que definir las normas y responsabilidades de cada quien, desde cómo se relacionarán con las familias hasta definir los ritmos de vida.
Y es así como funcionan las relaciones sanas, donde se da y se recibe, sin exigir nada a cambio, porque se trata de un intercambio libre, generoso, satisfactorio y continuo durante toda la relación, explica el diario ABC, que también comparte algunos puntos importantes a considerar; repasémoslos.
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Entender que las crisis son habituales y necesarias para que el matrimonio y la familia crezca. Las crisis son producidas por situaciones propias de la familia como nacimiento de un hijo, adolescencia, muerte de un familiar, o por causas externas como un cambio de trabajo del padre o madre o de ciudad.
En las crisis (y no sólo en las crisis) es necesario que haya una comunicación y dialogo centrado en el respeto al otro. El otro es diferente pero hay que intentar entender su punto de vista sin dejar de perder el nuestro. Hay que ceder y comprender.
Tanto como pareja, como padres, una de las claves es la negociación. En normas, rutinas, ideas, opiniones… La negociación implica que uno gana algo pero que también pierde algo. Si uno gana siempre o pierde siempre hay algo que no funciona.
Es muy importante que la relación con las propias familias de origen esté clara. Se tendrán que negociar las visitas, las celebraciones y su frecuencia, con el cónyuge y con la familia. Eso sentará las bases para una buena relación intergeneracional y sobre todo, cuando nazcan los hijos.
Cuidar y mimar a la pareja, tener en cuenta sus necesidades, sus debilidades y aceptarse mutuamente.
A veces, cuando la crisis es difícil de resolver se puede pedir ayuda especializada, no hay que tener miedo y hay que luchar por ello, por un proyecto de pareja y de familia.
No confundir amor con enamoramiento, en una fase inicial existen emociones muy intensas que pueden llegar a nublar el entendimiento e idealizan al objeto amado, en un momento posterior, pasamos a una fase en la que las emociones se atemperan y empieza a intervenir más la razón y la voluntad, aquí es cuando comienza el verdadero sentimiento de amor y cuando elegimos construir un proyecto con la pareja. No debemos interpretar la calidad de nuestra relación pues en cuestión de la intensidad emocional.
La pareja es un proyecto en el que se tiene que invertir a diario, la relación no sólo se sustenta en el sentimiento amoroso sino que hace falta además atención, cuidados, mimos diarios, etc.
Es muy importante que no se pierda en la monotonía del día a día la espontaneidad y la capacidad de sorprender al otro. Así como el cuidado de los detalles, los gestos, la sonrisa…. todo aquello que al inicio nos sale solo y de forma constante seguir manteniéndolo.
Expresar a la pareja en cada momento lo que se piensa y siente libremente acerca de uno mismo y del otro. Es fundamental que la otra persona no tenga dudas acerca de nuestros sentimientos de amor y admiración y, por ello, no hay mejor forma que expresarlo verbalmente y mediante gestos de cariño.
Es muy importante que no se pierda en la monotonía del día a día la espontaneidad y la capacidad de sorprender al otro. Así como el cuidado de los detalles, los gestos, la sonrisa…. todo aquello que al inicio nos sale solo y de forma constante seguir manteniéndolo.
Expresar a la pareja en cada momento lo que se piensa y siente libremente acerca de uno mismo y del otro. Es fundamental que la otra persona no tenga dudas acerca de nuestros sentimientos de amor y admiración y, por ello, no hay mejor forma que expresarlo verbalmente y mediante gestos de cariño.
Mantener el contacto físico y espacios de intimidad. Esto será especialmente importante con la llegada de los hijos, saber buscar momentos y no caer en la rutina. Es muy importante sentirse atractivos y deseados por la pareja.
Comunicarse de forma abierta y clara y llegar a un entendimiento mutuo será una de las herramientas más eficaces en el funcionamiento de la pareja. Sin olvidar que debe ser acorde lo que uno piensa con lo que uno dice para que exista una comunicación eficaz, decir en cada momento lo que uno piensa y no esperar a que sea el otro el que lo adivine, pues si no se lo comunicamos no tendrá forma de saberlo.
Pedir y saber recibir será otra de las habilidades que ayudarán a la pareja. Es muy importante demandar lo que uno necesita, o decir con lo que no se está de acuerdo en el momento en que se necesite y, por otra parte, dejarse cuidar y saber aceptar las críticas constructivas que puede hacer la pareja.
Es importante saber poner los límites adecuados y llegar a acuerdos en la manera en la que se aborda la familia extensa.
El objetivo no es tener la razón, sino llegar a un entendimiento o a una solución cuando se produce alguna desavenencia en la pareja. Por ello, será fundamental que la pareja disponga de unas buenas estrategias de afrontamiento activo frente a los problemas.
Sigue estos pasos y verás que saldrás triunfante con un matrimonio que será la envidia de cualquiera.
Fuente: www.de10.com.mx