Bolivia-Irán, vías paralelas

Humberto Vacaflor Ganam

humberto-vacaflorEl moderado Hassan Rouhani se hace cargo de Irán, la fabulosa Persia, que estuvo manejada por Mahmoud Ahmadineyad, un amigo íntimo del presidente de Bolivia.

Djavad Salehi-Isfahani, historiador iraní residente en Estados Unidos, dijo hace pocos días en un artículo difundido por IPS que la herencia que deja Ahmadineyad es preocupante: 38% del gasto público no puede ser financiado con los recursos existentes. Es que el amigo del presidente boliviano elevó sin medida el gasto, una tendencia que se repite en este tipo de regímenes.

Dice el artículo que la semana pasada el equipo de transición del presidente electo se dedicó a sosegar las expectativas sobre una rápida recuperación económica. La situación es mucho peor de lo que se pensaba, todo lo contrario del cuadro que optimista que ofrecía Ahmadineyad.

Estos gobiernos no son muy buenos cuando se trata de informar sobre la inflación. En Irán también fueron manipuladas las cifras. El 21 de junio, después de mucho tiempo, se dijo que la inflación era de 35,9%. Luego se aclaró que se trataba de la inflación acumulada de dos años.

La peor herencia que deja a Irán el amigo del presidente Morales es el bloqueo internacional. La Persia eterna es considerada ahora un país que promueve el terrorismo internacional.

Pero hay diferencias. Ahmadineyad fue capaz de hacer una reforma que el presidente Morales quiso hacer en 2010, se arrepintió, y ahora no piensa hacerla, por lo menos no antes de las elecciones: eliminar los subsidios a los carburantes.

Dice el artículo que hace tres años, Irán era el país con el uso menos eficiente de la energía ya que tenía los precios más bajos del mundo. Alrededor de cuatro millones de barriles de petróleo y el equivalente en gas eran distribuidos anualmente entre los consumidores locales (el doble de lo que se exportaba) gracias a altos subsidios.

En enero de 2011, Ahmadineyad aplicó una reforma para reducir drásticamente los subsidios a la energía y usar en cambio ese dinero en programas sociales de transferencia de efectivo. Los recursos que maneja ese programa beneficia a 97% de la población.

De todos modos, Ahmadineyad perdió en las elecciones. Es que a los iraníes no les gusta que su país sea considerado nido de terroristas.

Felizmente para ellos, los iraníes no tienen problemas con las drogas. Ni las promueven.

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