Santa Cruz con el desafío de liderar la lucha nacional por el Censo

Definitivamente el MAS no quiere a los cruceños”. Santa Cruz fue desplazada al segundo lugar en población en los últimos resultados del censo Bolivia 2012. La noticia cayó como un balde de agua fría a los ciudadanos.

image La dirigencia cruceña y dos analistas debaten sobre el momento que atraviesa la región

EL DEBER, Santa Cruz

Oscar Ortiz, secretario de Autonomía de la Gobernación y Fernando Castedo, presidente del Comité pro Santa Cruz dialogaron en la mesa de EL DEBER.

Santa Cruz fue desplazada al segundo lugar en población en los últimos resultados del censo. La noticia cayó como un balde de agua fría a los ciudadanos. Las redes sociales fueron el espacio de la catarsis. Y en ese escenario de desconcierto y bronca, surgió la pregunta: ¿están los líderes cruceños a la altura de esta circunstancia para plantear una estrategia de defensa que una a todos?

Para buscar la respuesta, EL DEBER invitó a los protagonistas: el presidente del Comité pro Santa Cruz, Fernando Castedo; el secretario de Autonomía de la Gobernación, Oscar Ortiz, y a la presidenta del Concejo Municipal, Dessirée Bravo. Además, a dos pensadores cruceños: Carlos Hugo Molina y a Gustavo Pedraza. La única ausente fue la concejal. Aceptó estar, pero no llegó.

La reacción que provocó el resultado del censo ha generado una oportunidad para revitalizar el liderazgo cruceño. En eso coincidieron todos. Otro punto de acuerdo pleno fue que la solución de este tema incluye a todos los departamentos, los que aumentaron su población y los que la perdieron, porque finalmente debe haber un acuerdo nacional que incluya a todos los actores, no solo al Gobierno central de Evo Morales. Si Santa Cruz es capaz de llevar la batuta, es la pregunta que aún busca respuesta.

“Se debe plantear que la posibilidad de solución venga de acuerdos departamentales, de que todos acepten las reglas del juego sobre nueva población, la nueva asignación de recursos y escaños, pero que a la vez se establezcan compensaciones para los departamentos que se sienten afectados”, afirmó Carlos Hugo Molina.

El presidente cívico coincide y cuenta que uno de los pasos ya dado por el Comité es tomar contacto con sus pares de los nueve departamentos para intentar liderar la solución nacional. En la Gobernación también creen que la solución es nacional, pero la vía es diferente. En criterio de Oscar Ortiz, el resultado del censo es un capítulo más en la coyuntura marcada por “un Gobierno totalitario”. Cree que la lucha de fondo es por la democracia y argumenta que ese es el norte definido por el gobernador Rubén Costas cuando busca consolidar un proyecto político nacional que permita unir a los bolivianos.

Molina sale al paso e interpela: “Han sido elegidos para resolver primero los temas departamentales. Ese es el examen que se debe rendir, para después buscar espacios nacionales. Están en su derecho de hacer campaña, pero estos temas del censo y el estatuto no deberían ser planteados de manera partidaria”. Y Ortiz responde: “No pretendemos que militen en nuestro proyecto nacional, pero ustedes, los intelectuales, nos criticaban porque no salíamos del departamento. Cuando lo hacemos, tampoco está bien. Seguir mirándonos el ombligo no nos llevará a ningún lado”.

Los temas que marcan la ruta

El intercambio de ideas tocó temas medulares: el censo como oportunidad, la adecuación del estatuto departamental, la economía cruceña y la mirada a largo plazo para definir qué se pretende construir para dentro de una década o más.

En el tema del censo quedó claro que la solución pasa por una alianza nacional con otros departamentos, pero los pasos a dar en esa línea aún no están claros y se definirán en la Asamblea de la Cruceñidad.

En cuanto al Estatuto Autonómico las visiones son diferentes: Oscar Ortiz admite que es preciso recoger propuestas y buscar consensos, pues ninguna fuerza política tiene dos tercios de votos en la asamblea departamental; Carlos Hugo Molina lamenta que en tres años se hubiera dejado esa norma en un limbo sin asumir una posición pública clara. Castedo cree que la pugna política entre el MAS y Verdes perjudica a Santa Cruz y ofrece la mesa del Comité para lograr un acuerdo que beneficie a todos.

Molina además demanda la urgencia de consolidar el estatuto departamental y, a la vez, ejercer las competencias de nivel departamental que plantea la Constitución. Oscar Ortiz responde que la Gobernación ya está ejerciendo esas atribuciones hasta donde puede hacerlo, ya que el Gobierno nacional y el control que tiene sobre los poderes Legislativo y Judicial bloquea la posibilidad de ser más autónomos a través de leyes centralistas.

La economía estuvo presente en el debate. Los empresarios cruceños acordaron directamente con el Gobierno central la inversión y la ampliación de la frontera agrícola. Es decir, marcaron una ruta de largo plazo sin que esté presente la Gobernación ni el Comité Cívico. Oscar Ortiz explicó que el nivel departamental nunca fue convocado, pero además se les puso como condición a los privados la ausencia de autoridades como Rubén Costas. Al respecto, Molina lamentó la ausencia de ambas instituciones y consideró que aceptar las condiciones del nivel central muestra una debilidad del liderazgo cruceño.

Por eso insistió en que es preciso definir los estatutos para abrir una senda institucional de la autonomía, de manera que, al ejercer las competencias, el departamento y sus entidades no estén ausentes en la relación entre el poder central y los empresarios privados.

Nuevo escenario

Cinco años después del referéndum y a tres años de la Ley de Autonomías, el escenario vuelve a mostrar polarización política entre el partido que gobierna el país y la región.

La autonomía que planteó Santa Cruz en su estatuto no es la que posibilita la Constitución.

La deuda histórica en temas sociales con la población cruceña no está reflejada en los resultados del censo.

En este nuevo escenario, las redes sociales reflejan que hay descontento y expectativa respecto a cómo responderán las autoridades y líderes cruceños

LA COYUNTURA

Resultados del censo

En enero, el presidente afirmó que Santa Cruz era el departamento más poblado; en julio el Gobierno dice que pasó a segundo lugar.

El estatuto departamental

El recojo de propuestas para adecuar el estatuto a la Constitución ha dejado peleas campales, insultos y división en varias provincias.

Empresarios y Gobierno

Los privados cruceños acordaron inversiones y ampliación de la frontera agrícola con el Gobierno nacional y sin el departamental.

Dicho y eco

“Este es el momento. El censo nos une a todos los bolivianos. Hay que asentar la confianza  en Santa Cruz para mover la autonomía, que es lo que nos interesa”.

Fernando Castedo

PRESIDENTE COMITÉ CÍVICO

“No nos quedemos encerrados en Santa Cruz y tampoco planteemos que lo cruceño se enfrenta al otro. Sepamos transmitir nuestros valores al país”.

Oscar Ortiz

STRIO. DE AUTONOMÍA – GOBERNACIÓN

“Nunca el Comité ni la Gobernación habían estado ausentes de reuniones donde se define la economía. Hay que hacer un ajuste en la agenda”.

Carlos Hugo Molina

ANALISTA POLÍTICO

“La nueva visión de desarrollo debe ir más allá de lo que haga o no haga el MAS. Es un requisito fundamental para planificar a largo plazo”.

Gustavo Pedraza

ANALISTA POLÍTICO

LA LÍNEA DEL TIEMPO 

LA LUCHA DE SANTA CRUZ DESDE EL CABILDO HASTA EL CENSO

La elección de los prefectos

Santa Cruz lideró la propuesta de elección de prefectos a través de cabildos y recolección de firmas. El Gobierno de Carlos Mesa terminó aceptando la demanda, a pesar de la resistencia política.

La autonomía y los estatutos

La incorporación de la autonomía en la Constitución Política del Estado fue un logro de la lucha regional que era encabezada por Santa Cruz. En 2008, los cruceños aprobaron su estatuto departamental.

El caso Rózsa y el desbande de dirigentes

En 2009 el Gobierno denuncia conspiración y división del país. En un operativo mueren tres extranjeros y es el inicio del llamado ‘caso terrorismo’, por el que salen del país o son apresados varios dirigentes cruceños.

Suspensión de autoridades

En 2008 detienen al exprefecto de Pando Leopoldo Fernández; dos años después son suspendidos el gobernador de Tarija (que se va de Bolivia) y el gobernador de Beni. Santa Cruz queda como único bastión opositor.

EL RETO DE MIRAR MÁS ALLÁ DE LA COYUNTURA  Y PLANIFICAR CÓMO SE QUIERE A SANTA CRUZ

La unidad, que fue fortaleza del liderazgo cruceño, ahora es una de sus principales debilidades. Empresarios por su lado, gobernador en su proyecto nacional y el Comité intentando buscar la cohesión. Su presidente admite que en este momento hay falta de fe, pérdida de esperanza y de convocatoria como efecto de la persecución a muchos dirigentes.

Sabe que una de sus principales metas es recuperar la unidad de los cruceños, pero a la vez ve que la vía es tortuosa y el paso es muy difícil.

Oscar Ortiz, por su lado, ve que el Gobierno no permite que haya democracia ni pluralidad en Bolivia y lo logra a través de presión a los privados y de persecución a los líderes, al punto de que pocos son los que se animan a proponer y a involucrarse en la reivindicación de los intereses departamentales.

En esa línea, el politólogo Gustavo Pedraza cree que Santa Cruz necesita una nueva visión de desarrollo y esta debe ir más allá de lo que haga o no haga el MAS. Planteó planificar a largo plazo y no limitarse a las circunstancias coyunturales, donde por lo general gana el partido dominante, que es el de Evo Morales.

Si Bolivia cambió en los últimos siete años, Pedraza considera que Santa Cruz y sus líderes no cambiaron tanto y necesitan transformaciones más de fondo. Para planificar a largo plazo, sugirió revisar la ideología, la visión de futuro, cómo se gestiona el poder en lo departamental, el desarrollo y la generación de riqueza.

Si bien admite que el Gobierno central es autoritario, considera que ese no debe ser un límite para trazar una línea de largo plazo, con objetivos claros, lo que permitirá establecer acuerdos o definir luchas en función de esa meta.

Tanto Pedraza como Carlos Hugo Molina ven que los empresarios privados llegaron a acuerdos con el Gobierno nacional sin necesitar a instituciones que antes eran imprescindibles como la Gobernación y el Comité Cívico. Y también coinciden en que ese paso es peligroso para el liderazgo regional, porque marca su debilitamiento.

En criterio de Oscar Ortiz, de la Gobernación, y Fernando Castedo, del Comité Cívico, los empresarios tuvieron que pactar para sobrevivir y su alejamiento no implica un distanciamiento con las estructuras de liderazgo regional.

Lo concreto es que a la hora de tomar decisiones departamentales, cada uno de estos sectores va por su lado.

Santa Cruz es el departamento que más ha crecido en la última década. También es el que tiene los mejores indicadores sociales y un caudal de votación que es apetecido por todas las fuerzas partidarias.

La conquista de esta región es una meta del MAS, ya que es la que le ha presentado mayor resistencia desde que está en el Gobierno.

Gustavo Pedraza cree que esa polarización se mantiene. Lo que es el Gobierno tiene su lado opuesto en la institucionalidad de Santa Cruz. Sin embargo, ahora el escenario es otro y la falta de unidad puede abrir espacios a nuevos actores.

El MAS persiste en negar a Santa Cruz

Históricamente, el centralismo bajo la égida de los gobiernos de turno, ha castigado a Santa Cruz. Irónicamente, primero con el abandono y la postergación y, después, por haber encontrado la vía del de-sarrollo con base en sus propias capacidades. El actual Gobierno no ha cambiado de comportamiento, por el contrario, lo ha agudizado.

El MAS contó a los cruceños y nos contó mal. El MAS pretende desconocer la existencia de 121.160 bolivianos a quienes les está negando el derecho a existir, a recibir del Gobierno central los recursos mínimos para su desarrollo y bienestar. Son 121.160 cruceños a los que se les niega el derecho a ser tomados en cuenta, a ser respetados como todos los bolivianos. Definitivamente el MAS no quiere a los cruceños.

En efecto, el 23 de enero pasado, el presidente del Estado anunció públicamente los resultados preliminares del Censo Nacional de Población y Vivienda 2012,  según los cuales los bolivianos somos 10.389.913.  Para poner en boca del presidente esta información, necesariamente tuvo que estar comprobada, así se la haya llamado  “preliminar”, porque pone en juego la credibilidad del presidente y del Estado. Debemos preguntarnos por qué los datos que dio a conocer la ministra de planificación Viviana Caro, el miércoles 31, contradicen directamente el mensaje presidencial, borrando a 362.659 bolivianos, una diferencia negativa del 3,49%  sobre sus propias estimaciones.

Hoy, seis de los nueve departamentos se han visto afectados con la disminución de los habitantes inicialmente informados. En enero, el presidente afirmó que Cochabamba tenía 1.938.401 habitantes; la Ministra Caro dice que 180.258 cochabambinos no existen. La diferencia entre lo afirmado por el presidente y lo informado por Caro es del 9,30%. El presidente afirmó que Santa Cruz tenía 2.776.244 habitantes; Caro sostiene que 121.160 cruceños desaparecieron, el 4,36% de los cruceños no tienen derecho a ser tomados en cuenta.  El presidente dijo que Tarija tenía 508.557 habitantes; Viviana Caro dice que 26.561 tarijeños nunca existieron. Todas estas diferencias son inaceptables, al menos técnicamente insostenibles, y han rebasado todos los límites institucionales y políticos de facultad y atribución. A todas luces, esta acción gubernamental busca la confrontación entre departamentos para afianzarse sobre el desorden, la confusión y la pobreza. Como respuesta, los bolivianos ejerceremos nuestra facultad ciudadana para exigir al Gobierno la corrección de este desatino, evitar la conculcación de los derechos y el cercenamiento impune de los recursos que corresponden legítimamente a los ciudadanos. Por ello pediremos a las Naciones Unidas y la OEA la realización de una auditoría del censo 2012 y así poder denunciar ante los tribunales de justicia a los autores materiales que manipularon los datos del censo y a los autores intelectuales de esta agresión al pueblo boliviano.

El Comité pro Santa Cruz está comprometido con la defensa del más de un millón de bolivianos que en los últimos 10 años vinieron a vivir y a trabajar con nosotros, de forma de poder darles la salud,  la educación, la infraestructura, el empleo y la seguridad ciudadana que necesitan y que hoy se les niega.

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