Demuelen la infraestructura del excolegio Enrique Finot

Nostalgias. El Día habló con algunos estudiantes, hoy profesionales, que recuerdan las anécdotas vividas en sus aulas. No pudieron conservar el edificio.



Ref. Fotografia: Pasado. La foto data del año 1981, cuando los alumnos salían de clases.

Un grupo de trabajadores derriban los últimos muros de los que fue el colegio Enrique Finot, que funcionó hasta la década de los años 90 sobre la calle Velasco.

Nada pudieron hacer por conservar el edificio que es patrimonio cultural de la municipalidad y que pronto será un centro comercial que conservará la fachada que ha sido declarada patrimonio de la ciudad. Cuando los exalumnos conocieron esta noticia la semana pasada expresaron su nostalgia en los diferentes grupos conformados en las redes sociales.

Solo se va a conservar la fachada. Jery Méndez, responsable de la Dirección de Centro Histórico y Patrimonio Histórico (DICEPAHI) de la Alcaldía y exalumno de la promoción 1980, comentó que “poco se pudo hacer para salvar el edificio porque tenía varios dueños, ya siendo autoridad conversamos con los propietarios y persuadimos a quienes finalmente se quedaron con el terreno, para preservar el edificio y finalmente se los convenció que la fachada se debe mantener y así se logró que sea declarada parte del patrimonio de la ciudad”. Méndez confirma que allí se construirá un moderno centro comercial.

El recuerdo de los años escolares. Vivian Ferreira Salvatierra que egresó del Finot el año 1986, escribió esta líneas, “con mucha nostalgia y tristeza vemos los exalumnos de la ‘familia’ Finot  cómo caen los escombros de nuestro colegio, el mismo que fue un día un hogar para tantos alumnos que pasaron por sus aulas. Cada uno dejó una huella y se llevó consigo un recuerdo de lo que significó en nuestras vidas”. Vivian forma parte de esta “familia”, como la llaman todos los exalumnos que cada año se reúnen para organizar y asistir a la fiesta de promociones.

Roy Rosales, que egresó en 1978, recuerda los ambientes del edificio donde se formó. “Eran 2 cursos grandes, cada uno con 60 alumnos, imagine cómo era eso, una de risas con los compañeros. Recuerdo a Romualdo Rivero, que fue profesor de matemáticas, que por su pinta y bigote le decíamos ‘Pancho Villa’, siempre con mucho respeto y cariño”, recuerda Roy que trata de explicar por qué existe ese cariño y nostalgia. “El Finot representó en su momento a lo mejor de la cruceñidad, todos sus alumnos vivíamos antes del 2do anillo, nos conocíamos todos, sabíamos quiénes eran nuestros padres, entonces eso es imposible de olvidar, pese a que el colegio lleva ya muchos años cerrado y ahora va a desaparecer”.

Fuente: eldia.com.bo

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