En años recientes el término “gay-friendly” se ha colado por todos lados. Tenemos publicidad, frituras, establecimientos y ciudades “amigables”. El concepto está en la mercadotecnia y en la política por igual.

Con la conquista de los derechos LGBT en las últimas décadas, que una ciudad sea nombrada amigable es un logro para su gobierno. Organizaciones LGBT y publicaciones especializadas nombran anualmente a los lugares que son gay friendly.

Se considera que una ciudad es gay-friendly cuando es respetuosa de la diversidad sexual. Es una mezcla de políticas, protecciones legales, oferta cultural y comercial para la expresión libre de la sexualidad.

Ciudades como Berlín, Nueva York, San Francisco, Madrid, Amsterdam, Londres, Buenos Aires y la Ciudad de México entran en las listas de ciudades gay-friendly, pero ¿qué significa exactamente?

Políticas inclusivas

Mientras en algunos países ser gay es un delito, otros han regulado sus derechos y les han otorgado garantías para el ejercicio de sus elecciones de vida. Los gobiernos gay-friendly también deben aportar soluciones contra las problemáticas de la población lésbico-gay.

Derechos laborales y civiles como el matrimonio igualitario o la adopción por parte de parejas del mismo sexo son fundamentales para considerar a una ciudad como gay-friendly. Así como las políticas de inclusión, de no discriminación y de educación entre la población.

De igual manera, se toma en cuenta la participación y visibilidad de la comunidad LGBT en los asuntos generales, así como la existencia de grupos de apoyo de atención psicológica o de enfermedades de transmisión sexual para este sector de la población.

Es importante recordar que aunque legalmente se reconozcan los derechos igualitarios, no quiere decir necesariamente que no se enfrentarán a problemas, sobre todo si los grupos religiosos que ven mal la homosexualidad son la mayoría en la población.

Turismo y tolerancia

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En la industria del turismo, hoteles, aerolíneas, bares y restaurantes se han puesto la camiseta de “gay-friendly”, como una forma de decir que los valores de la empresa, así como sus dueños y personal son los de atender a todos con la misma atención sin distinguir sus preferencias sexuales.

¿Marketing? Puede ser. De acuerdo con la Asociación de Turismo Gay Europeo, la comunidad LGBT de ese continente gasta 50.000 millones anualmente en viajes. Una cifra difícil de ignorar. Se cree que este tipo de turismo representa el 10% del turismo mundial.

Para la comunidad LGBT significa que no se tendrá problemas en los establecimientos nombrados gay-friendly, algo que parecería una nimiedad, pero para quienes han sufrido de homofobia es una decisión de consumo importante que determina cómo y dónde gastarán su dinero.

El factor de la oferta cultural y de ocio gay es también determinante para nombrar a algún lugar como gay-friendly. Algunas ciudades cuentan con teatros, cabarets, exposiciones de arte y festivales de cine que ofrecen una perspectiva desde la comunidad gay de los problemas humanos. Algunas ciudades también cuentan con ligas amateur de actividades deportivas como fútbol o ciclismo.

Fuente: hipertextual.com