La participación del halterofilista David Katoatau fue poco ortodoxa. Aunque quedó en sexto lugar en la final de levantamiento de 105 kilogramos, Katoatau se robó el corazón de los espectadores con un peculiar baile que hizo después de cada participación. La intención del halterofilista no era hacer reír a la gente sino llamar la atención sobre un problema que amenaza a su patria: Kiribati, un país de poco más de 100.000 habitantes, el cual podría desaparecer en las próximas décadas.

David Katoatau: “Nunca me he sentido tan desamparado en mi vida”

Kiribati es una isla del Océano Pacífico, al Norte de Australia. Allí el nivel del mar incrementa 1.2 centímetros al año, cuatro veces más que el promedio, debido a las corrientes marinas. Los puntos más altos de la isla apenas alcanzan los dos metros, justo lo que los científicos han predicho que será el aumento del mar en 2100.

Sin embargo, el porvenir ya es apocalíptico: en los próximos años el calentamiento global y el deshielo de los polos dañarán los arrecifes que protegen Kiribati haciendo la isla un punto propenso a que el oleaje destruya los puertos, incremente la erosión y contamine el agua dulce de la isla.

David Katoatau dijo a Reuters:

La mayoría de la gente no sabe dónde está Kiribati. Quiero que todos sepan más sobre nosotros, por eso uso las pesas y mis bailes para mostrarnos al mundo.

No puedo salvar a mi país

Hace un año David Katoatau escribió una carta para el mundo donde detalló la situación:

Nunca me he sentido tan desamparado en mi vida. Como deportista le he ofrecido todo a mi país, pero no puedo salvarlo. En nombre de toda la gente que morirá por un país que no existirá y por una cultura que será olvidada, pido su ayuda.

El año pasado me construí la única casa que me podía permitir: una tebuia, una cabaña junto a casa de mis padres. Un mes después, fue destruida por las olas.

Como un hombre de 31 años de Kiribati, soy uno de los afortunados. Cumplí mi sueño de participar en los Juegos Olímpicos de 2008 y 2012, y espero competir en los de Río el año siguiente. Las escuelas que he visitado en Kiribati y los cientos de niños que he conocido esperan convertirse en algo grande. ¿Cómo les miento y les digo que sus sueños son posibles cuando nuestra nación está desapareciendo?

Ruego que los países del mundo miren lo que está pasando en Kiribati. La simple verdad es que nosotros no tenemos los recursos para salvarnos. Seremos los primeros en irnos. Será la extinción de la raza. Abran los ojos y miren las otras islas de bajo nivel en el Pacífico, pronto caerán junto con nosotros.

Los refugiados del cambio climático

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En 2014, Kiribati compró 7 millones de dólares en tierras en las Islas Fiji para asegurar la migración masiva que tendrá en los años por venir. Y antes de dejar el puesto, el último presidente de Kiribati pidió a las personas que se preparen para adaptarse a los cambios y la llamó a migrar con dignidad.

“Seremos los primeros en irnos”

Mientras la temperatura de la Tierra continué subiendo cada año, la historia de los habitantes de Kiribati será similar a la de su ciudadano Ioane Teitiota, la primera persona en pedir ser considerado como refugiado del cambio climático.

El baile de Katoatau ha sido su sello personal, desde competencias anteriores como los Juegos de Glasglow 2014 hasta los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde bailó en la ceremonia de apertura mientras portaba orgulloso la bandera de su todavía existente país.

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