Chicos jóvenes, con bicicleta, estudiantes que buscan sacar algo de dinero para sus pequeños gastos personales… Este ha sido el perfil que la mayor parte de las startups delivery ha buscado para complementar la división operativa de sus negocios. En otras palabras: mano de obra relativamente barata que tampoco estuviese demasiado interesada en hacer de este trabajo una profesión estable. Sin embargo, la realidad ha sido muy diferente. Hay cientos de jóvenes dentro de las filas de estas empresas pero, ¿quién no ha hecho algún pedido y al abrir la puerta había alguien que rondaba ya los 50? Lo cierto es que muchos han encontrado en este forma “fácil” de lograr un trabajo una pequeña fuente de ingresos con la que subsistir.

Y esto tiene unos problemas asociados. El primero: los repartidores ya no son los últimos en la cadena de la empresa. Los ingenieros que han tenido como misión mejorar las plataformas, las experiencias de usuario y la tecnología disponible ya no deberían ser los ojos derechos de los CEOs de estas startups. Sin los repartidores no hay nada que hacer. Y la segunda razón, y que la historia de los trabajadores a lo largo de los siglos ya deberían demostrar a los empresarios, es que a más crecimiento y más ingresos, más derechos y sueldos se solicitan.

Cientos de trabajadores de Deliveroo en Reino Unido se han puesto en huelga para luchar contra los cambios de tarifa por repartoLos 4.500 repartidores que Take Eat Easy ha dejado sin trabajo, y por el tipo de contrato que tenían también sin prestaciones sociales, en todos los países en los que operaban han sido uno de los primeros detonantes para que esta bola de nieve crezca con el paso de los días. Algo similar a lo que muchos conductores de Uber sufren en todo el mundo, los cuales deben someterse a las decisiones de una directiva alejada de la realidad y en busca de mayor beneficio más de que de protección de los empleados. Y ahora, se suman otros. Durante la última semana, cientos de repartidores de Deliveroo, que felizmente ha ocupado el hueco dejado por Take Eat Easy, se han puesto en huelga para manifestarse en contra de unas nuevas tarifas de reparto.

La idea de los directivos, que acaban de recibir la cuantiosa cantidad de 270 millones de dólares para potenciar su negocio, era la de cambiar el modelo de pago de sus repartidores. Hasta ahora seguían una tarifa por hora queriendo transformarla en un pago por reparto, los portavoces de la empresa han definido esto como una mejora en los derechos de los empleados: “Llevamos a cabo esta prueba para dar a los trabajadores una mayor flexibilidad y permitirles trabajar a su conveniencia mediante la conexión o desconexión de la aplicación”. Y ya de paso limitar los altos costes operativos que supone un pago por hora y que terminaron por hundir a la recién fallecida competencia: Take Eat Easy.

www.BillionPhotos.com: Shutterstock

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Y esto estaría muy bien si los empleados fuesen como los que la startup quiere. Pero no, estos son a todas luces trabajadores a tiempo completo. Por lo que con la tarifa por reparto salen perdiendo. En una inusitada huelga, inimaginable hace unos meses, los repartidores han conseguido cambiar las decisiones de una multinacional ya valorada en 1.000 millones de dólares. El CEO de la compañía, William Shu, ha pedido perdón pese a que lamente la poca aceptación por parte de sus empleados y ha asegurado que los empleados que quieran seguir con el plan antiguo por hora podrán hacerlo. Aunque huelga decir que ha sido necesaria la intervención del Gobierno del Reino Unido para lograr este acuerdo.

La alta dependencia de estas startups al empleo de cientos de trabajadores, mal pagados en su mayoría, debería darles la idea de que no pueden tener la misma estructura que otras compañías digitales que solo se sirven de las mentes de los bien pagados ingenieros. La huelga de estos repartidores solo es la punta de un iceberg que podría ser enorme con el paso de los meses.

Por lo que la era de los repartidores ha empezado y pronto serán ellos los que pongan algunas normas.

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