Peña Nieto no fue el único: los escándalos de plagio que salpicaron la política
Chatham House (Flickr)

Enrique Peña Nieto ha sido acusado de plagiar el 30% de la tesis que presentó para obtener el título de licenciado en Derecho por la Universidad Panamericana, según una exclusiva publicada por Aristegui Noticias. El vocero del presidente mexicano se apresuró a quitar importancia al asunto calificándolo como un “error de estilo” en la redacción de un trabajo académico realizado hace veinticinco años.

El escándalo de plagio que ha salpicado a Peña Nieto y, de forma indirecta, a su director Eduardo Alfonso Guerrero, actual magistrado del Poder Judicial de la Ciudad de México, no es del todo novedoso en el ámbito público. El caso de la tesis del presidente mexicano, que está siendo investigado por la propia Universidad Panamericana, salta después de que otros políticos en países como Alemania, España, Rusia o Estados Unidos fuesen acusados de episodios similares.

Nadie está libre de “pecado”

El Gobierno de Ángela Merkel se ha visto involucrado en tres ocasiones en escándalos de plagio parecidos a los que ahora afronta Peña Nieto. En 2011, el por entonces ministro de Defensa Karl-Theodor zu Guttenberg fue acusado de copiar buena parte de su tesis doctoral. La denuncia llevó a la Universidad de Bayreuth a retirarle el título de doctor después de que el político de la CDU admitiera el plagio y dimitiese de su responsabilidad. El golpe a la coalición democristiana fue importante, dado que Karl-Theodor zu Guttenberg era reconocido como uno de los posibles sustitutos de la canciller alemana.

El caso de zu Guttenberg, apodado irónicamente “Baron zu Googleberg” tras el escándalo, no fue el único que salpicó a Merkel. En 2013, la ministra de educación y ciencia Annette Schavan dimitió tras ser acusada de plagio en su tesis defendida en los ochenta en la Universidad de Düsseldorf, que también le retiró su título académico. El tercer caso de plagio en el ejecutivo de la canciller alemana terminó, sin embargo, con un final diferente. Hace sólo unos meses, la también ministra de Defensa Ursula von der Leyen fue acusada de plagio en su tesis doctoral sobre el diagnóstico de infecciones en mujeres embarazadas, presentada en la década de los noventa. Después de una investigación, la ginecóloga y política recibió el veredicto de su universidad: no había copiado, pero había cometido errores importantes en la redacción de su trabajo, como informó Financial Times.

En medio del escándalo alemán, el primer ministro de Rumanía, Victor Ponta, fue denunciado en Nature por plagiar su tesis doctoral en Derecho. Las sospechas se extendieron al ministro del Interior Petre Tobă, acusado de copiar buena parte de su trabajo sobre ciencias militares e información. La institución académica que le otorgó el título de doctor, conocida como “Carol I” National Defense university, ha señalado en las últimas horas que mantendrá la mención universitaria dado que su investigación “fue útil”.

Años antes, Vladimir Putin fue acusado por el Brookings Institution de plagio en su trabajo sobre economía. Lo mismo sucedió con el senador estadounidense John Walsh o el presidente húngaro Pal Schmitt, que dimitió de su responsabilidad pública al aceptar que había copiado parte de su tesis doctoral sobre ciencias de la actividad física y el deporte. En España, Marc Guerrero, político de Convergència Democràtica de Catalunya, también fue denunciado por plagio y la Universitat de Barcelona le retiró el título académico de doctor.

A pesar de que el plagio no está contemplado como delito en la legislación penal mexicana, este tipo de escándalos son investigados y resueltos desde las propias instituciones académicas. Episodios parecidos a la denuncia de Aristegui Noticias sobre Enrique Peña Nieto han demostrado que una misma acusación puede resolverse revocando el título universitario en cuestión -en general, el doctorado si la tesis dio lugar a esta mención- o rechazando la denuncia quedando libre de “cargos”.

La Universidad Nacional Autónoma de México sostiene que el plagio, que atenta contra los derechos de autor, ocurre “cuando alguien presenta como suyo las ideas o el trabajo de alguien más de forma total o parcial”. El término “plagio”, sin embargo, tampoco aparece en la Ley Federal del Derecho de Autor, por lo que el famoso “copia y pega” se convierte en un dilema ético. Será la Universidad Panamericana la que deba resolver el caso de Peña Nieto y dirimir si el presidente mexicano es inocente o culpable de esta acusación.

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