La Formula 1 actual es aburrida. Durante las últimas temporadas, el número de grandes premios que han ofrecido un gran espectáculo ha descendido drásticamente respecto a otras épocas. Afortunadamente, el videojuego oficial de Codemasters brinda sobre la mesa toda la emoción e inmersión que el campeonato oficial de Formula 1 no ha mostrado durante los últimos años, saciando así las necesidades

Y es que, a diferencia de entregas anteriores de la saga —especialmente el F1 2015, que supuso una gran decepción para los mayores fans—, Codemasters ha dado con la tecla casi por completo con este nuevo F1 2016. Estos son algunas de las claves:

  • Las paradas en boxes ahora requieren una mayor interacción del jugador. En un intento por hacer más realista el videojuego, Codemasters ha incorporado la posibilidad de regular manualmente la velocidad de entrada en el pit-lane. ¿Esto qué significa? Que tendremos que reducir la velocidad hasta 60 kilómetros por hora manualmente si no queremos ser penalizados. La complejidad se encuentra en la reducción de la velocidad: si se reduce demasiado pronto, se pierde tiempo y se aproximan los competidores; si se reduce demasiado tarde, entraremos a la calle de boxes con una velocidad superior a la permitida y nos penalizarán.

  • El coche de seguridad está de vuelta. Y eso implica que las carreras pueden cambiar en un suspiro, para bien y para mal. Puedes pasar de tener treinta segundos de margen con tu perseguidor —suficiente para hacer la parada en boxes y mantener la posición— y, de repente, encontrar en el retrovisor un coche con neumáticos más nuevos dispuesto a adelantarte, dificultando así el guión de la carrera.

  • Salidas manuales. Adiós a pulsar el acelerador de forma ilimitada hasta que el semáforo se apague. Con F1 2016 tendrás que pisar el embrague a la vez que aceleras en la salida, un sutil detalle que no dificulta en exceso la mecánica del videojuego pero que agrega un punto más de realismo que los fans disfrutarán.

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  • Los entrenamientos libres tienen una verdadera importancia. En el modo trayectoria, los libres cobran una importancia vital: por una parte, podemos conseguir puntos de desarrollo (que permiten mejorar el coche carrera tras carrera); por otra, aprendemos a gestionar los neumáticos y a trazar las curvas del circuito de una forma más eficiente. Esto ayuda a los más amateurs a perfeccionar la técnica y mejorar carrera tras carrera su rendimiento en ámbitos tan esenciales como el trazado de las curvas o la gestión de los neumáticos.

  • Los daños son ahora más reales y progresivos. Por ejemplo, es posible partir los brazos de la suspensión y ver cómo la rueda queda sujeta al chasis del coche mediante las “cuerdas” de protección. De la misma forma, piezas como los alerones ahora sufren daños más progresivos, afectando de forma diferente al rendimiento del coche. Eso sí, en impactos de gravedad se echa de menos un deterioro mayor del morro y otras regiones del coche.

  • Mejor gestión de la estrategia. En F1 2016 la estrategia cobra un valor mayor incluso que en entregas anteriores de la saga. Antes de cada carrera podremos detallar cada stint y la cantidad de combustible que montamos sobre el coche. Todo ello mediante unos detallados gráficos que muestran las previsiones de desgaste y de consumo del coche. Y, considerando el cuidado que debemos tener con los mapas motor y el desgaste de los neumáticos, la elección de una buena estrategia se convierte en algo vital, más que en otras entregas de la saga. Además, nuestro ingeniero en pista nos ofrecerá nuevas estrategias de forma dinámica conforme la carrera avance, pensando siempre en optimizar el uso de los neumáticos y reducir el tiempo lo máximo posible —aunque no siempre acierta—.

  • Modo trayectoria está de vuelta. Y lo hace de la mejor forma posible. El tiempo que no pasemos subidos al coche, estaremos en el motorhome del equipo, donde podremos ver personas como nuestro compañero de equipo, nuestros representantes, los principales jefes del equipo —desde Toto Wolff hasta Eric Boullier—. Tendremos la posibilidad de mejorar el coche en función a los puntos que obtengamos, encontraremos una serie de objetivos fijos y otros variables, los cuales se basarán en vencer a nuestro compañero de equipo y a personas que “la prensa” nos asigna como nuestros rivales. Conforme más duelos superemos, mejor posicionados estaremos en el equipo.

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A estos detalles debemos sumar mejoras en el apartado gráfico —especialmente destacable las iluminaciones y la influencia de la lluvia—, el sonido de los motores y la mejorada IA, que ahora es más atrevida y otorga mucho más juego durante las carreras, aunque en ocasiones eso puede causar toques innecesarios que destrozarán nuestra carrera por completo.

En resumen, F1 2016 sumerge a los jugadores en el mundo de la Formula 1 de una forma excepcional. Y, además, las numerosas dificultades que plantea (una IA más agresiva, la necesidad de gestionar la estrategia de forma estricta durante la carrera, el dinamismo de la carrera en general, la presencia de coches de seguridad, etc.) hacen que disputar una carrera de F1 en este videojuego sea un auténtico reto.

Obviamente se echan en falta mejoras como un modo vintage en el que disfrutar de momentos clásicos e inolvidables de la categoría reina —como la carrera de Senna en Mónaco bajo la lluvia—; o una mayor profundidad de los daños visuales en impactos de gran envergadura. Pero, a grandes rasgos, F1 2016 cumple con lo prometido y brinda sobre el salón de nuestras casas una propuesta muy divertida y, sobre todo, muy fanservice. Justo lo que el campeonato oficial no está consiguiendo al 100% durante las últimas temporadas.

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