Cómo es volar el nuevo drone de DJI si nunca antes has utilizado un drone

Los drones son uno de los objetos de moda. Estas pequeñas aeronaves no tripuladas están haciéndose poco a poco un hueco en el sector tecnológico gracias a las múltiples posibilidades y a la diversión que ofrecen a todos sus usuarios. No obstante, volar un drone no es una tarea sencilla. Dominar estos pequeños cuadricópteros requiere de varias nociones y consideraciones previas para evitar sucesos desafortunados como multas, pérdidas del propio drone o accidentes.

Lo primero a tener en cuenta es la regulación vigente en el país en el que hemos decidido volar el drone. En Hipertextual ya explicamos la regulación vigente en España, pero esta varia en función del país y del continente en el que nos encontremos. Antes de iniciar el vuelo —o incluso adquirir el drone—, lo mejor es informarse acerca de las limitaciones y recomendaciones de vuelo.

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Tras ello, es momento de poner el drone en marcha e iniciar el vuelo. Por lo general, los drones cuentan con dos joysticks en su controlador. Uno de ellos permite regular la inclinación del drone, lo que se traduce en un desplazamiento del mismo. El otro de los joysticks permite regular la altitud y la dirección a la que apunta el frontal de la cámara. Manejar ambos joysticks de forma simultánea y con movimientos suaves es el mayor reto durante los primeros vuelos con un drone.

A este reto debemos sumar, obviamente, la necesidad de esquivar obstáculos que puedan interferir en el vuelo y causar un accidente. Para ello, drones como el DJI Mavic Pro cuentan con sistemas de detección de obstáculos que notifican al usuario y detienen el vuelo del drone cuando algún obstáculo se encuentra próximo al mismo.

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De hecho, el DJI Mavic Pro es uno de los drones más recomendados para los inexpertos. Y es que, a pesar de su elevado precio y de sus múltiples características avanzadas, el DJI Mavic Pro —al igual que hermanos como el DJI Phantom 4— cuenta con varias funciones y características pensadas especialmente para los más inexpertos.

  • Aterrizaje y despegue automático. Si no dominas la técnica, el Mavic Pro cuenta con sistemas de aterrizaje y despegue automático. Basta con hacer un swype en la pantalla y el drone aterrizará o despegará de forma automática y segura.

  • Vuelve al punto de despegue de forma automática. Tanto si la batería del DJI Mavic Pro se está agotando como si el usuario presiona un botón dedicado, el DJI Mavic Pro es capaz de volver desde el punto en el que se encuentre hasta el lugar de despegue. Muy útil cuando enviamos el drone a distancias lejanas (el Mavic Pro puede volar hasta 7km de distancia desde el control remoto) y tenemos dificultades para traerlo de vuelta.

  • Detección de gestos y personas. El DJI Mavic Pro detecta a personas y los gestos que realizan, permitiendo así su control sin necesidad de tocar el controlador remoto. Desde la pantalla seleccionamos a un humano determinado y el drone comenzará a seguirle incluso si no transporta el mando. Además, cuenta con diferentes modos de seguimiento entre los cuales podremos escoger. Simultáneamente, el DJI Mavic Pro también permite hacer selfies realizando una serie de gestos con las manos mientras la cámara del drone nos observa.

  • No permite iniciar el vuelo en lugares prohibidos. El Mavic Pro cuenta con una base de datos interna que, en combinación con el GPS y el sistema GLONASS, detecta si el drone se encuentra en un espacio aéreo restringido (como aeropuertos o bases militares). Esto evita a los más inexpertos posibles multas o incidentes indeseados.

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Una vez iniciado el vuelo, llevar un drone sin experiencia consiste única y exclusivamente en la precaución. A pesar de los múltiples sistemas de seguridad que ofrecen drones como el DJI Mavic Pro, es el usuario el que debe ser cauto durante su vuelo. Prácticas como volar el drone cerca de personas, aproximarse a objetos, desactivar los modos de protección, aumentar la velocidad y la altitud, llevar el drone a sitios prohibidos… Ese tipo de prácticas son precisamente las que recaen en el usuario y, salvo que se cuente con experiencia y/o permisos suficientes, debemos evitar.

Más allá de eso, volar un drone es una experiencia muy divertida y fructífera, especialmente si se sobrevuelan espacios naturales como playas, montañas, bosques, etc. En mi experiencia con el DJI Mavic Pro, tan solo necesité unos diez minutos para habituarme a sus controles y llevarlo al límite —todo ello partiendo de una base práctica nula con drones de esta categoría—. En cuestión de minutos estaba sobrevolando la ciudad de Lisboa a más de 40 kilómetros por hora sin ninguna clase de riesgo o incidente. Y la experiencia fue increíble.


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