Mucho se ha hablado de que las fricciones entre México y Estados Unidos podrían aumentar con la llegada a la Casa Blanca del magnate Donald Trump, quien se ha ensañado especialmente con la nación del sur durante y después de la campaña presidencial y cuyo triunfo ha golpeado seriamente el peso mexicano.

La política migratoria que podría adoptar junto con el planteamiento que propone limitar el libre comercio podrían ser un duro golpe para la economía mexicana, sin embargo a esto podría sumarse un nuevo problema: Internet.

La infraestructura sobre la que se sostiene el Internet en México depende en gran medida de Estados Unidos. Toda la fibra óptica que permite comunicarnos con el exterior pasa por Estados Unidos de algún modo u otro, según información de los cables submarinos de fibra de TeleGeography, donde se puede apreciar que la red depende específicamente de los puntos ubicados en San Diego y Brover Beach por el Pan-American Crossing y con Miami por el cable ARCOS. México no tiene conexión con Europa ni Asia de manera independiente.

Telegeography

Telegeography

Hasta 2014 México era el único país miembro de la OCDE que no poseía un Internet Exchange Point (IXP) en su territorio. Un IXP se refiere a un punto donde se conectan los proveedores de telecomunicaciones fijas. Sin embargo, el operador más grande de telefonía en México, Telcel, se opuso a su creación y al uso de este IXP.

El IXP de Kio Networks incluso se inauguró con un discurso que hablaba del IXP una herramienta para la “soberanía” informática de los datos generados por usuarios mexicanos.

Activistas de la transparencia, la libertad de expresión y el Internet han expresado su preocupación respecto a que Donald Trump esté al control de una de la agencias de espionaje más grandes, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y que esta sea usada para cumplir sus promesas de campaña.

El uso de las herramientas de espionaje no conocen fronteras, pues la ley estadounidense permite interceptar las comunicaciones que pasen por su territorio. Esto ha ocurrido antes cuando en 2013 el periódico alemán Der Spiegel reveló la operación Whitetamale de la NSA mediante la cual dicha agencia accedió al correo del expresidente mexicano Felipe Calderón y a correos de altos funcionarios de la Seguridad Pública y de la paraestatal Pemex con propósitos de espionaje e inteligencia.

Por el otro, la práctica de interceptar comunicaciones de cables submarinos es una práctica ampliamente documentada (aquí, y aquí). Información relevante de la seguridad nacional o de la privacidad de los políticos y empresarios mexicanos podría ser usada en su contra.

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