Durante quince minutos repite una serie de flexiones y sentadillas; levántate y corre cuatrocientos metros antes de hacer una serie de abdominales “sit up” y saltos con las rodillas al pecho; cuando acabes, encuentra una barra en la que puedas hacer dominadas y haz varias rondas de “jumping jacks” y dominadas hasta el fallo muscular… El Crossfit es uno de los métodos de ejercicios modernos más populares. Con apenas cuatro décadas de historia, su aparición ha hecho las delicias de los amantes del esfuerzo físico. Su sistemática se basa en la intensidad, rapidez y variedad. Esta combinación, unida a la intensa descarga de adrenalina, ha enganchado a muchos deportistas. Pero, ¿qué sabemos al respecto? Los científicos tienen todavía pocas respuestas sobre este método de hacer ejercicios. Los estudios son pocos y, como es natural, solo abren la puerta a nuevas dudas. Esto es lo que conocemos sobre el Crossfit.

¿De dónde viene el Crossfit?

Esta disciplina física como tal nace en los años setenta. Aunque el término Crossfit se asocia a Greg Glassman, lo cierto es que el concepto aparece durante esa década en cuerpos especializados y militares, quienes utilizan la técnica para mejorar el rendimiento físico. Aunque los estudios sobre el Crossfit son escasos, la gran mayoría están orientados hacia el ámbito militar, donde se analizan los beneficios de usar Crossfit en las sesiones de entrenamiento, lo que puede mejorar la capacidad física de los soldados hasta un 40%. Pero volvamos al mundo normal, el de gimnasio y trabajo de día a día. La “moda” del Crossfit comenzó poco después, cuando entrenadores y amantes del reto físico vieron la posibilidad de emplear el Crossfit en rutinas diarias.

crossfit

El Crossfit es una técnica de ejercicio funcional, que entrena todo el conjunto muscular y no solo unos músculos concretos. Para ello recurre a ejercicios generales: levantar peso, correr y hacer sentadillas, flexiones combinadas… todo ello encadenado en series. Además, lo hace en periodos cortos de tiempo y con mucha intensidad, provocando un esfuerzo a dichos conjuntos musculares. Como decíamos, por la variedad y el esfuerzo que supone, muchos entrenadores creen que el Crossfit es un sistema equilibrado y positivo para incrementar la capacidad y forma física. Sin embargo, no deja de existir quien se preocupa por los inconvenientes.

¿Es bueno o malo hacer Crossfit?

Las ventajas del Crossfit están más o menos claras. Los primeros estudios, de hecho, siempre han tratado de detectar los beneficios de esta disciplina. Dichos beneficios son, básicamente, un aumento en la capacidad física bastante notable y un ejercicio divertido y motivador. Todo esto lleva asociado todas las ventajas de hacer ejercicio, por supuesto. Pero ahora veamos qué desventajas o qué perjuicios puede tener. Uno estudio (de los pocos que existen al respecto) analizaba la tasa de lesiones ocurridas en Crossfit, la cual alcanzaba al 70% de los participantes en el estudio. Los datos arrojan una cifra de 3.1 lesiones por cada 1.000 horas de entrenamiento. Pero dichas lesiones pueden ser más o menos graves. Sólo el 7% requirieron, explica el estudio, intervención quirúrgica. Para hacernos una idea, las lesiones, tanto en número como en tipo, son similares a las que ocurren en el levantamiento de pesas; y menos, en número, que las que ocurren en deportes de contacto.

crossfit

Fuente: U.S. Army National Guard photo by Sgt. Edward Eagerton

En otro estudio más reciente (y con más sujetos), la tasa de lesiones baja hasta el 20%, siendo mayor en hombres que en mujeres. Una conclusión extremadamente útil (aunque parece obvia) se saca de este otro trabajo: el coaching, la guía y el compromiso con el esfuerzo ayudan a reducir la tasa de lesiones de manera significativa. A esta conclusión llegaron los investigadores, quienes vieron como el número de lesiones, así como su gravedad, se reduce enormemente al saber cómo realizar los ejercicios adecuadamente (bien por estar dirigidos por un experto o por la experiencia de la persona). A parte de las lesiones típicas de un ejercicio mal realizado, los “Crossfiters” suelen oír hablar de otro problema de salud potencialmente mucho más serio: la rabdomiolisis.

Cuando el músculo se deshace

La rabdomiolisis ocurre cuando el músculo se desintegra debido al estrés. Al romperse libera al torrente sanguíneo el componente celular. Entre otras cosas, muchas de las sustancias propias de un músculo especializado que resultan muy tóxicas para el riñón. Cuando llegan a nuestra “depuradora” natural, este órgano se ve sometido a un esfuerzo terrible y puede fallar. Cuando ocurre una insuficiencia renal, el cuerpo está en serio peligro. Algunos expertos vaticinan que el exceso de esfuerzo provocado por el Crossfit puede a su vez generar una destrucción del tejido muscular y derivar en una rabdomiolisis. Pero los estudios llevados a cabo hasta la fecha no recogen casos de rabdomiolisis causados por el Crossfit. Esta lesión, explican los investigadores, no se ha dado entre los pacientes consultados a pesar de las expectativas.

crossfit

Con tan pocos estudios es imposible sacar conclusiones. Pero todo apunta que bajo una buena tutela y con cierta capacidad física el Crossfit no tiene porqué suponer un perjuicio en ningún caso. Los entrenadores desaconsejan totalmente a personas sin una forma física trabajada probar con esta disciplina ya que entonces se incrementa el peligro de lesiones enormemente. En conclusión, una vez alcanzado un punto (de forma física), el Crossfit no es peligroso, sino beneficioso, según muestran los estudios. No obstante, es importante seguir señalando que faltan más estudios, que no lo sabemos todo y que lo poco que sabemos podría cambiar con nuevas investigaciones. También, es crucial saber que para probar con estos ejercicios es muy conveniente hacerlo con un experto cerca para evitar problemas. Porque, como en todo, el secreto está en la mesura.