El 19 de diciembre, la historia de Estados Unidos puede volver a cambiar. Existe una posibilidad que, aunque poco probable, puede volver las tornas y evitar que el republicano Donald Trump se convierta en el nuevo presidente.

En las elecciones del 8 de noviembre, que enfrentaron a Trump con la demócrata Hilary Clinton, no se votó explícitamente por un presidente, sino por la formación del Colegio Electoral, formado por representantes estatales, quienes cumplen la función de intermediarios entre los votantes y la Casa Blanca. El próximo 19 de diciembre, serán ellos los que deban votar para escoger al próximo mandatario.

Normalmente, no hay sorpresas y los representantes votan por el partido que haya sido mayoritario en su estado y que los representa. En este caso, se baraja la posibilidad de que algunos republicanos se abstengan o cambien su voto a favor del Partido Demócrata. La polémica por la victoria de un personaje al que muchos describen con adjetivos como machista, racista o demagogo puede ser la causa por la que estos llamados “electores sin fe” logren un nuevo cambio en la política estadounidense.

La Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales (NSCL, por sus siglas en inglés) contempla esta posibilidad y afirma que no existe en Estados Unidos ninguna ley que obligue a los representantes a votar por el partido que haya ganado en su estado.
La enmienda de la Constitución asegura que el cargo presidencial nunca debe caer “en la suerte de cualquier hombre que no esté dotado de los cualidades necesarias” para llevar a cabo tal responsabilidad. La inexperiencia de Trump y sus polémicas declaraciones sobre las mujeres y la inmigración lo ponen como el posible perfil que los padres de la nación temían.

El sistema electoral

Donald Trump ganó las elecciones obteniendo menos votos que Hilary Clinton. La ley electoral está basada en un modelo de estados, en los que algunos tienen más poder representativo y escogen a más miembros para el Consejo Electoral. California tiene 55 colegios, mientras que Florida cuenta con 27 y Vermont 3. La victoria de Trump se entiende por su victoria en estados clave que tienen un gran número de colegios, como es el caso de Florida (29) y Texas (34). En total, Trump consiguió un cómputo de 290 votos frente a los 228 de Hilary. Sin embargo, la demócrata fue apoyada por 59.916.932 votantes; Trump por 59.690.096.

Si los demócratas consiguen persuadir a los electores para cambiar su voto o abstenerse, los 290 votos de Trump podrían ser finalmente menos. La Cámara de Representantes sería la encargada de poner punto y final a las xx elecciones de los Estados Unidos, con una última votación en la Cámara que proclamaría definitivamente al ganador.

Un grupo de demócratas ha publicado una carta con el objetivo de apoyar la posibilidad de alejar a Trump de la Casa Blanca. La iniciativa Faithless Now propone convencer a los electores republicanos para que se replanteen su voto y logren cambiar la historia política del país. Para ellos, la decisión va más allá de la ideología, se trata de una acción de sentido común y responsabilidad moral con el fin de evitar que un magnate como Donald Trump llegue a presidente de los Estados Unidos.

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