Aunque los auriculares son accesorios que sufren pocas modificaciones con el tiempo, el del audio es un mercado en el que las novedades vienen más por el punto de la comodidad que de la calidad en sí, y es que el mejor sonido no es nada nuevo, existe equipo de alta fidelidad desde hace muchos años. Lo curioso de este mercado, es que, asegurando unos mínimos, la calidad de los auriculares va a dejar de importar, para dejar paso a la funcionalidad.

Es fácil ver, como se ha comentado muchas veces, que el futuro de la inteligencia artificial pasa por interfaces como la presentada en Her, pero para que algo así sea posible tendrán que pasar muchos años, e incluso décadas, porque ni el hardware para procesar con ese nivel estarán listos. Sin embargo, desde ya va a comenzar un despliegue en la industria que hará que efectivamente, los auriculares tengan de wearables mucho más que la parte que siempre han tenido de ello por simplemente ser acoplados al cuerpo, y pasen a integrar inteligencia o, en el peor de los casos, lograr un mejor entendimiento con los smartphones.

Her queda aún muy lejos, pero sus líneas marcarán el camino a las interfaces por voz.

Her queda aún muy lejos, pero sus líneas marcarán el camino a las interfaces por voz.

En la parte deportiva, modelos como los Gear IconX ya muestran las posibilidades que les aporta el sensor de ritmo cardíaco o el acelerómetro en su misión de convertirse en los únicos dispositivos con los que salir a correr. No es descabellado pensar que conforme la miniaturización siga su curso, acabarán recibiendo minúsculos chips GPS o de otro sistema de posicionamiento, haciendo mucho más precisa la información obtenida de las disintas sesiones.

Pero lo que sí se puede hacer ya, y es cuestión de tiempo, y sobre todo de ser tomado en serio por los fabricantes, es que, al menos mientras los llevamos puestos, los auriculares puedan hacer todo lo que ya se hace con un smartwatch o incluso desde un smartphone, pese a que la autonomía lejos de él sea limitada. La gran esperanza de los auriculares es que, sin hacer mucho desde el punto de vista del software, ya podrían prácticamente servir como dispositivos notificadores y con los que responder con fluidez, incluso con los que abrir aplicaciones y obtener, por ejemplo, pequeñas noticias leídas o bien mensajes destacados del timeline de Twitter.

Android, a través de Google Now o Assistant, ya permite enviar mediante órdenes por voz mensajes a Telegram, WhatsApp o cualquier aplicación que soporte las APIs que Google pone a disposición de los desarrolladores. Lo importante ahora es que, sin recurrir a sistemas de accesibilidad, que también podrían mejorarse en este camino, las aplicaciones sean capaces de leer sus notificaciones y mantener una conversación con el usuario mediante la que se pueda responder con comodidad.

Pero no acabará ahí. Actualmente, unos auriculares con botón de control ya pueden, según casos, activar Google Now, con lo que, si todo va bien, pueden enviar un mensaje, pero hace falta pulsar el botón y luego dar la orden. Con un sistema de escucha activa, unos auriculares inalámbricos, o incluso por cable, podrían recibir órdenes con lenguaje natural sin necesidad de tocar nada ni realizar gestos que distraigan. Para deportistas, o incluso peatones, será un mundo mucho más conveniente.

Obviamente, el smartphone seguirá ahí, así como los wearables de muñeca que siempre serán útiles en entornos donde haya más gente y un auricular no sólo esté mal visto, que quede mal hablarle o que comente las novedades pero no sea posible escucharlo por el ruido ambiental. La interfaz visual, por todas estas cosas, no desaparecerá de momento. Her queda lejos, pero hacer con un dispositivo minúsculo en la oreja completamente manos libres lo que ya se hace con el smartphone, es sólo cuestión de tiempo.

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