Ya ha llegado. El día más romántico del año. Cada 14 de febrero, los enamorados celebran su amor con motivo del Día de San Valentín. Rosas, velas románticas, regalos, noches de pasión. Esta celebración parece ser un día perfecto para los que tengan pareja… y una pesadilla para las que no la tengan.

Para muchas personas (solteros o no), el Día de San Valentín puede carecer totalmente de importancia. Sin embargo, otras muchas pueden aprovechar este día para buscar el que puede ser el amor de sus vidas.

Encontrar el amor ha sido, desde tiempos inmemoriales, uno de los rituales más utilizados. Desde utilizar una prenda de la persona amada para un conjuro hasta encender una vela y repetir un ritual, existen miles de ritos en el mundo que prometen el amor eterno.

En México, las tácticas para conseguir ser deseado o deseada se practican desde la época prehispánica. Los aztecas, los mayas y otras civilizaciones mexicanas han conseguido popularizar numerosos rituales, algunos de los cuales se siguen practicando en la actualidad.

El maíz como predicción del futuro

En lugar de leer el poso del café, los aztecas podían predecir las fortunas y las desgracias con el maíz. Invocando a la diosa del maíz, Chicomecoatl, se lanzaban granos de maíz al aire y, en función de cómo caían los aztecas podían vaticinar el comienzo de una relación amorosa o su futuro.

El fuerte simbolismo del maíz no es casualidad. Según el Popol Vuh, el libro sagrado que recopila las narraciones míticas, legendarias e históricas del pueblo maya guatemalteco k’iche’, el maíz fue el material utilizado para dar vida y crear a los hombres.

Comer colibrí para conseguir el amor

El colibrí o chupamirto está considerado como un amuleto para tener éxito en cualquier acción amorosa. Un artículo hecho de su plumaje o de su cuerpo momificado garantiza la victoria amorosa.

Huitzilopochtli es el nombre que se le dio al dios tutelar de los mexicas, el colibrí, también conocido por su simbología de sexualidad y poder. Además de usar su fuerza como amuleto, el pájaro también puede ser utilizado como alimento para aumentar el éxito amoroso.

El amarre

Las diosas Xochiquetzal y Xochipilli son las responsables de conseguir que el destino de dos personas se unan para siempre. En el ritual del amarre, la técnica del encadenamiento amoroso, la persona que buscaba el amor debía tener un objeto de su amado o amada y colocarlo en una efigie hecha de cera o de madera.

La construcción representaba a la persona deseada en esta tradición mexica, en la que la invocación a las dioses lograba el amarre entre las dos personas y, con ello su amor eterno.

La técnica del amarre sigue utilizándose a día de hoy, y se ha convertido en una práctica mestiza, ya que se han añadido elementos de la religión católica.

San Antonio del revés

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Mujer, Vida y más

San Antonio de Padua es conocido como el santo de los enamorados. En países como Brasil o México, el santo está reconocido además como el santo de los matrimonios y los solteros.

Cuando se acerca el 14 de febrero, muchas personas tienen la costumbre de comprar una estatua o imagen de San Antonio, y la colocan al revés: “Te voy a castigar y a poner de cabeza o contra la pared hasta que me consigas pareja” es la frase indicada para que San Antonio logre que cada persona encuentre su amor.

Hasta que no se haya encontrado a la pareja ideal, la imagen no debe enderezarse.

El peligroso Toloache

La planta Toloache, preparada en té, logra que la persona amada caiga rendida a tus pies, o eso es lo que se ha pensado desde que se conoció este ritual en el siglo XVI. En México, el dicho “te han dado toloache” se utiliza comúnmente para las personas que están muy enamoradas.

Según investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el consumo de la planta provoca sudores, falta de apetito, mareos… Más o menos lo que se siente cuando se está enamorado. La cosa se complica cuando se empiezan a sentir alucinaciones o taquicardia, otro de los efectos secundarios del toloache.

La planta, llamada del amor, también es conocida como la planta de la muerte, ya que es, en realidad, una hierba venenosa que crece en terrenos de cultivo.

Dicen que el amor mata, pero más peligroso puede ser todavía la búsqueda del mismo.

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