Raquel Gutiérrez: 20 años después, sigue intacta la máquina de producir injusticia en Bolivia

De visita en Bolivia, la activista social y exesposa de Álvaro García Linera, encabezó una acción callejera para recordar el Habeas Corpus que el 25 de abril de 1997 la dejó en libertad luego de estar 5 años encarcelada. Activistas de Mujeres Creando coreaban “Detrás de una Raquel feliz hay un machista abandonado”.

Raquel Gutiérrez asegura que, 20 años después, sigue intacta la máquina de producir injusticia

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Raquel Gutierrez, durante la acción callejera “No solo la cárcel tiene rejas”. Foto: ANF

La Paz, 13 de junio (ANF).-  Entre rejas simbólicas y en la fachada del viejo edificio del Palacio de Justicia, Raquel Gutiérrez, aseguró que “sigue intacta la máquina de producir injusticia”.

Junto a María Galindo y acompañada de activistas de la organización feminista Mujeres Creando, Gutiérrez encabezó una acción callejera para recordar el Habeas Corpus que el 25 de abril de 1997 la dejó en libertad luego de permanecer 5 años en la cárcel acusada de terrorismo.

Detrás de unas improvisadas rejas y desde un corazón que colocó en su pecho, la otrora militante del Ejército Guerrillero Tupaj Katari (EGTK) y excompañera del vicepresidente Álvaro García Linera, extendió unos hilos rojos que “simbolizan a las mujeres que siempre me acompañaron, muchas de las cuales ya están muertas y a las que quiero recordar porque estábamos peleando juntas”.

Raquel Gutiérrez fue detenida el 9 de abril de 1992 en una vivienda de El Alto. Antes y después fueron detenidos otros miembros del EGTK, entre ellos Felipe Quispe, Álvaro y Raúl García Linera, Silvia de Alarcón, Juan Carlos Pinto. En 1997 inició una huelga de hambre que fue apoyada por Mujeres Creando y el 25 de abril logró su libertad. Detrás de ella salieron todos los presos acusados de pertenecer al EGTK bajo la figura de libertad provisional.

Gutiérrez dijo que volvió a Bolivia expresamente para recordar ese momento y para “recoger mi sombra” y aseguró que el habeas corpus con el que consiguió su libertad significaba que “habíamos vencido a esta máquina infernal de producción de injusticia”, aunque de inmediato lamentó que la misma siga intacta.

En diálogo con Galindo, recordó pasajes de su detención y de los cinco años que permaneció detenida “sintiendo que la muerte estaba cerca, sintiendo que esas rejas no podían quebrarse”.

Agradeció la solidaridad que esos años recibió de Mujeres Creando y Galindo le recordó que dos décadas atrás “nosotras estábamos aisladas por la sociedad, señaladas por la homofobia social, expulsadas del derecho a hacer política, por eso el encuentro con Raquel fue un espacio de liberación”.

Como parte de los simbolismos del acto callejero, Gutiérrez se deshizo de un atado de aguayo que, según explicó, “representa la mediación, la expropiación, que entonces impedía tejer con diferentes”. Luego, tomadas de las manos, las activistas se dirigieron al nuevo edificio de Justicia para sellar en un abrazo caracol un nuevo encuentro. “No tenemos consigna común, lo que tenemos es conspiración” dijo Gutiérrez.

“No sólo la cárcel tiene rejas” añadió Galindo y recordó que “hace veinte años había miedo, el mismo miedo que hay ahora”.

Gutiérrez explicó “vine a recoger mi sombra porque mis momentos más duros y mis momentos más buenos los viví aquí, la mayor parte de las cosas interesantes que ocurrieron en mi vida, ocurrieron en Bolivia”. Cuando fue arrestada en 1992, declaró: “Soy más boliviana que Sánchez de Lozada”.

Desde que Raquel Gutiérrez volvió a México, su país natal, visitó varias veces Bolivia pero en esta oportunidad dijo que  “necesitaba fuerza, esa fuerza que también quiero para ustedes, para abrir caminos de confianza, para saber pensar con cabeza propia y para tener claro que podemos conquistar los caminos de la transformación”.

“Estamos vivas”, celebró Gutierrez  y un coro de activistas le respondió: “Detrás de una Raquel feliz, hay un machista abandonado”.

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