Las camas del MEDES, en la ciudad del espacio de Toulouse, ya han pasado por esto en otra ocasión. Tener a alguien acostado sesenta días y sesenta noches puede parecer un juego de niños, pero cualquier sanitario sabe que no lo es. No estamos acostumbrados a estar tanto tiempo acostados (aunque más de uno lo quisiera). Somos primates, nuestro cuerpo necesita moverse, los músculos necesitan ejercicio. Y nuestra mente también. Pero en el espacio esto no es tan sencillo. Los astronautas ven sus cuerpos sometidos a un estrés al que no están acostumbrados: permanecer en posiciones extrañas y con mucha menos actividad física. Por ello, la ESA lleva trabajando en experimentos que nos permitan descubrir cómo mejorar el impacto del espacio en nuestros investigadores espaciales. Y para ello, en esta ocasión, vienen con un cóctel de vitaminas incluido.

60 días y 60 noches

El experimento ya se ha realizado en otras ocasiones. Desde 2011, cuando comenzó la discusión sobre cómo llevarlo a cabo, la ESA ha repetido este experimento, al menos, dos veces más. En 2015 os hablamos de ello. El experimento tenía como objetivo saber más, a rasgos generales, de qué ocurre en nuestro cuerpo cuando pasamos tanto tiempo en cama, con una inclinación de 6º. “Estos datos podrían obtenerse en un hospital, donde hay cientos de pacientes encamados durante meses”, podrías pensar. Pero esto no es posible ya que a los investigadores les interesan los valores de esta situación en una persona completamente sana. Por eso eligen perfiles que serían perfectamente válidos para ser astronautas.

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Uno de los voluntarios leyendo. Fuente: ESA

A estos diez voluntarios los acuestan y les alimentan y proporcionan entretenimiento durante los dos meses del experimento. Dirás que sesenta días son pocos, pero es un tiempo colosal para no poder moverte. Los voluntarios deben de pasar todo este tiempo con, al menos, un hombro posado sobre la cama. En ese tiempo a los músculos les da tiempo a relajarse y perder parte de su tono basal. El metabolismo comienza a cambiar, la grasa se acumula y los fluidos se desplazan hacia la cabeza. Cuando se levanten, los voluntarios no podrán caminar bien y necesitarán varios días de rehabilitación. Además, como sabemos de otros experimentos anteriores, pueden sufrir otras molestias como dolores, problemas de la piel, torpeza… Y eso no es todo.

Descansar no es nada fácil

Los voluntarios estarán sometidos a todo tipo de pruebas a lo largo del experimento. Entre ellas están las biopsias musculares regulares y otras exploraciones. Además de esto, hay que pensar en el estrés que supone cortar por lo sano la vida diaria de una persona y encerrarla en una cama de metro y medio durante dos meses. En un espacio sin paredes ni intimidad, esperando al siguiente examen cada día. No, descansar en la cama durante tanto tiempo no es nada fácil. Hasta quince experimentos simultáneos serán llevados a cabo sobre la mitad de los voluntarios. La otra mitad no se va a librar, ya que actuarán de grupo de control con respecto a los experimentos.

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Los voluntarios sometidos a algunos experimentos. Fuente: ESA.

Y es que, en esta ocasión, la ESA quiere probar los efectos de un cóctel vitamínico especial. Este experimento fue propuesto en 2011, durante las primeras propuestas de estudio. La intención es tomar un conjunto de sustancias (vitaminas, aminoácidos y antioxidantes) para comprobar sus efectos sobre un cuerpo en este tipo de estrés. Puesto que la circulación y las sustancias no se desplazan de la misma manera en un cuerpo en reposo y bajo los efectos de la microgravedad, los investigadores quieren saber si los astronautas podrían beneficiarse de los efectos beneficiosos de este cóctel.

Envihab

El Envihab, donde tendrá lugar el siguiente experimento, en Colonia.

Esto podría ayudar a recuperar los tejidos más rápidamente a la hora de volver a casa, desde el espacio. Por ello, se revisarán las muestras durante la investigación, comprobando los aspectos más íntimos de nuestro organismo. Este experimento irá seguido de otro similiar que se llevará a cabo en las instalaciones de la NASA, en el Centro Aeroespacial Alemán de Colonia. Los voluntarios, a su vez, tendrán que pasar por el mismo protocolo de rehabilitación que los astronautas cuando vuelvan a pisar el mundo, parte importante del experimento. Así que, en cierto sentido, podrán sentirse verdaderos cosmonautas aun sin haber salido de una cama.

Fuente: https://hipertextual.com