Que la disponibilidad inicial del iPhone X, cuyas reservas comenzarán este próximo viernes día 27 y su venta el día 3 de noviembre, va a ser muy pobre no supone ya un secreto para nadie. Los constantes problemas reportados a lo largo de los últimos días han dibujado un escenario que se antoja realmente dramático para una compañía que no va a ser capaz de cumplir con la demanda inicial del terminal y, lo que es más grave, quizá no sea capaz de hacerlo hasta una vez pasada la época navideña.

Ante una situación de extrema urgencia, según reportan desde Bloomberg, Apple habría decidido tomar una medida no prevista inicialmente: reducir la precisión de Face ID, el elemento más innovador del terminal y el sistema de desbloqueo que sustituye al actual Touch ID y que es, en un principio, mucho más seguro. La razón bajo esta acción la encontramos en el ralentizamiento que estaría suponiendo dicho sistema de reconocimiento facial a la hora de ser producido en masa.

La precisión que requiere esta tecnología eleva las exigencias a un nuevo nivel, integrando en el mismo módulo frontal diferentes componentes, los cuales están fabricados por diferentes compañías. El ensamblaje y las pruebas de funcionamiento parecen estar llevando mucho más tiempo del previsto en un primer momento por Apple, lo cual se traduce en una estimación de entre 2 y 3 millones de unidades disponibles para el día del lanzamiento. Muy, muy pocas para un teléfono largamente esperado.

Desde la propia compañía ya han avisado en un comunicado de prensa de esta situación: “En las tiendas de muchos países, el iPhone X estará disponible para los clientes sin cita, a los que se recomienda que lleguen temprano”.

La fiabilidad es clave

Una decisión de este calibre puede parecer significativa, pero lo más probable es que no suponga ninguna diferencia en el uso diario del terminal. Si Apple ha decidido prescindir en cierta manera de una mayor fiabilidad en su terminal estrella es porque, a todos los efectos, el impacto que esto va a tener para el usuario será nulo o mínimo.

Quizá pudiera pensarse otra cosa de existir un método de desbloqueo secundario, como un lector de huellas en la parte trasera del dispositivo, pero no siendo así, resulta poco probable que la compañía haya decidido adoptar una medida que repercuta de manera negativa en el iPhone más especial de los últimos años. El compromiso de Apple es que Face ID ha de ser rápido, seguro y extremadamente fiable, y así será.

Sea como fuere, es de suponer que esta modificación no tendrá impacto alguno sobre la primera tanda de dispositivos, pues el margen de maniobra es ya demasiado breve. Sí será apreciable, previsiblemente, de cara a los próximos meses y a la campaña navideña.

Fuente: https://hipertextual.com