La idea de poder disfrutar del teléfono móvil como si de un ordenador se tratase responde a la realidad en la que el smartphone se ha convertido en el eje de la interacción de las personas con la tecnología en el día a día. Casi todo se puede realizar desde el teléfono, habiendo dejado los ordenadores relegados a un segundo plano en muchas ocasiones. Con este panorama resulta natural querer exprimir las posibilidades de unos terminales que son cada vez más potentes, tanto como para poder ser conectados a un monitor y ejecutar una interfaz más propia de los sistemas operativos de escritorio.

El primero en darse cuenta de que esto podía suponer fue Microsoft y su lanzamiento de Continuum para algunos de sus smartphones. ¿El problema? Los teléfonos con Windows Mobile tenían ya los días contados en 2015, habiendo estado dando coletazos hasta hace unos días, cuando el propio Joe Belfiore, encargado de mostrar esta característica entonces, anunciaba también que la andadura del sistema operativo móvil de Windows había llegado a su fin.

El Huawei Mate 10 se une al adiós a los marcos pero con decisiones que nadie más ha tomado en la industria.

Después de Windows, la siguiente apuesta sólida en llegar por parte de un fabricante al respecto ha sido Samsung DeX. Mediante una base dedicada, los surcoreanos ofrecen la experiencia más cercana a la convergencia entre teléfono y ordenadorque se puede experimentar hoy en día. Una propuesta, no obstante, que queda lastrada por el precio que tiene esta base (rondando los 90 euros en Amazon y los 160 en la web de la compañía) y que disuade a muchos potenciales compradores.

Huawei no quiere un DeX

Ahora llega el Mate 10 con una nueva idea que –por fin– podría expandir el uso del teléfono junto a pantallas externas. Para que esto sea así, la compañía asiática permitirá que sus teléfonos hagan uso de esta cualidad sin necesidad de contar con una base extra añadida, lo cual supone poder conectar el teléfono a la pantalla mediante cualquiera de los cables soportados sin necesidad de llevar a cabo una inversión económica importante.

Entre las características añadidas (además de tener acceso a apps) con las que contará esta nueva opción se encuentra la posibilidad de controlar lo que se ve en el monitor a través del smartphone de manera táctil o gestionar presentaciones con un modo privado en el que no se muestran las notificaciones entrantes, por ejemplo. Dependiendo del tipo de cable utilizado, también existirá la posibilidad de que el teléfono se cargue automáticamente mientras está siendo utilizado en el modo de escritorio.

Comparamos el Huawei Mate 10 con el iPhone X, el Pixel 2 XL y el Galaxy Note 8 para ver cuáles son las principales diferencias entre cada uno de los buques insignia.

Aumentar la accesibilidad a este tipo de uso de una manera tan sencilla es esencial para eliminar la fricción que suponen opciones como el Samsung DeX. Los teléfonos no necesitan una base dedicada para mover un sistema sencillo en formato de escritorio, menos aún cuando ya comienzan a dejarse ver modelos que tienen más potencia y capacidad de almacenamiento que muchos de los ordenadores portátiles actuales. Lo que propone Huawei con el Mate 10 es solo el primer paso de los muchos que vendrán en esta dirección por parte del resto de fabricantes y empresas del sector.

Fuente: https://hipertextual.com