Si hay un tema que se comenta en estos días que hacen las veces de broche de 2017 es, sin lugar a dudas, el de Apple y las baterías de su dispositivo más popular: los iPhone. A lo largo de los últimos días se ha acusado a la compañía de la manzana de limitar de manera deliberada el rendimiento de sus terminales cuando la batería llegaba a un cierto punto de degradación, lo cual ha levantado especial revuelo no por el hecho en sí de limitar el rendimiento, sino porque nadie era consciente de que esto ocurría.

La noticia que prendió la mecha vio la luz hace unos días, cuando el responsable de Geekbench realizó unos tests de rendimiento y comprobó sorprendido que un iPhone con una batería con muchos ciclos de carga detrás se comportaba peor de manera general que uno con la batería recién cambiada. La razón que se esconde tras esto es algo que Apple ya había comunicado en su día, que no es otra cosa que una mejora en el software a partir de la versión 10.2.1 de iOS pensada para evitar que el terminal se apague o reinicio de manera espontánea, lo cual era frecuente ver cuando la batería se encontraba en mal estado.

Pese a ello, lo que había quedado fuera del conocimiento público hasta este momento era la reducción drástica del rendimiento para asegurar que estos apagones no tuvieran lugar (lo cual no hay que confundir con un peor rendimiento por tener instalado iOS 11, una queja muy repetida y que puede ser parcialmente solucionada con estos trucos). Una vez conocido, propiciado por informaciones retorcidas y confusas, las acusaciones y demandas por estar favoreciendo la obsolescencia programada eran solo cuestión de tiempo.

El problema… y la solución

Como expresaba al principio, el problema al que se enfrenta Apple parece haber sido más de base, de comunicación y falta de transparencia en cuanto a qué era exactamente lo que ocurría con el que es su dispositivo más conocido a nivel mundial. Las explicaciones eran necesarias, y así lo ha entendido la compañía también. Después de una declaraciones a TechCrunch en las que afirmaban sentir estar haciendo lo correcto, llegó el pasado jueves la comunicación oficial y clarificadora respecto a lo que ocurre y lo que pretenden hacer para subsanar un problema que afecta a millones de usuarios a nivel mundial.

En esta declaración, Apple clarifica: “Siempre hemos querido que nuestros clientes sean capaces de utilizar sus iPhones tanto como sea posible. Estamos orgullosos de que los productos de Apple sean conocidos por su durabilidad, y por mantener su valor durante más tiempo que los de nuestra competencia.

Además, Apple indica una rebaja en el precio del cambio de batería fuera de garantía, que antes era de 89 dólares y ahora será de $29 para aquellos dispositivos que necesiten un reemplazo de este componente. Esta medida entrará en vigor a finales del próximo mes de enero y en España el coste será de 29 euros, según ha podido confirmar Hipertextual. No solo eso, sino que a principios de año llegará también una opción a iOS mediante la cual poder conocer si la batería está afectando al rendimiento del terminal.

La empresa pone así punto y final a una situación que ha empañado la que suele ser su mejor época en términos económicos, con un gran volumen de ventas de iPhone que se espera ver reflejado en los próximos resultados fiscales.

Fuente: https://hipertextual.com