Chalud con Chaunas y Chimnasios

José Luis Bolívar Aparicio*

Chespirito no sólo se hizo famoso por haber hecho reír a más de 7 generaciones desde sus primeras apariciones en la pantalla chica a principios de los setentas, sino también porque sus comedias han sido vistas por más de 600 millones de personas y fueron traducidas a más de 50 idiomas y siendo vistas en países tan remotos como Japón, Corea, Tailandia, Marruecos, Grecia o Angola.

A la fecha y a casi 4 años del fallecimiento de Roberto Gómez Bolaños, el Chavo sigue siendo un éxito en confines como China, Rusia, India e Italia con anécdotas muy sui géneris como la ocurrida en Brasil, cuando la SBT decidió sacar de su programación las aventuras de la vecindad más popular del mundo, provocó que una manifestación enorme exija la inmediata reposición del programa. El pedido no cayó en saco roto y “O Chaves” como se lo llama en portugués, fue repuesto para deleite de los telespectadores, algo muy parecido a lo que sucedió con Los Simpsons en nuestro país.

El pequeño pero muy hábil comediante mexicano se caracterizó por poseer un lenguaje coloquial muy especial, con palabras de su autoría que hoy por hoy forman incluso parte del diccionario de la Real Academia de la Lengua como Chanfle, también por la creación de una enorme cantidad de personajes, muchos de los cuales por una extraña coincidencia comienzan con la letra Ch (Excluida de nuestro abecedario por la RAL disque porque es un diágrafo).

Chavo, Chapulín, Chómpiras, Chapatín, Chaparrón Bonaparte, Vicente Chambón, y otros hicieron que el diágrafo Ch suene en nuestras cabezas con repetido afán como cuando un seudónimo de las mismas características pero más boliviano hizo eco en todos los titulares de la prensa paceña aludiendo a un prefecto sumamente travieso que tenía entre sus peculiares gustos las motos grandes y los dormitorios caros.

Luis Alberto “Chito” Valle Ureña, es el yerno del finado Hugo Banzer Suárez, y como tal gozó durante muchos años del padrinazgo del jefe Nacional de la ADN. Fue Concejal, Alcalde interino, Diputado y hasta Prefecto por dedazo de La Paz, cargo en el que dio rienda suelta a sus afanes de vivir no bien sino muy bien, pero a costa del Estado y todo lo que hubiera en él.

Era un fanático de las motos Harley Davidson y le encantaba lucirse montado en una de ellas, ataviado con ridículos trajes de cuero negro tratando de aparentar ser un hell angel pero más bien parecía un papá pitufo sadomasoquista.

Ya durante el periodo dictatorial de su suegro se mandó dos trastadas de lujo. Primero traficó con sangre que les extraían a conscriptos que prestaban su servicio militar enviándola a Haití, pero por si eso fuera poco, mientras cumplía funciones de Cónsul en Canadá, aprovechando su valija diplomática intentó ingresar cocaína al país del norte. Muy mala idea, lo pescaron y tuvo que purgar una condena de cinco años, tras los cuales retornó al Bolivia como si nada hubiera pasado.

En 1997, como primera autoridad departamental, asumió que se había comprado todo lo que había en la Prefectura de La Paz, más que nada en su despacho y los almacenes de la misma. Pensó que la plata que había en las arcas eran de libre disponibilidad y que lo que estaba en desuso se podía regalar o en el mejor de los casos vender al precio que el considerara “justo”.

Muchos cargos le cayeron encima años después y fueron ellos los que pusieron de moda la palabra chito; la chito chatarra, la chito caldera, el chito aeropuerto con su chito hotel y hasta la chito balsa fueron casos memorables que le organizaron una triste estadía en la cárcel de Sucre, pero el chito caso más famoso de todos fue el de la chito alcoba.

Una vez posesionado en su despacho, acucioso como era, empezó a ver cómo hacerlo, no más funcional sino más cómodo para su larga estadía, y trabajador como se sentía, sabía que se iba a quedar muchas horas en la oficina, tantas que seguramente deseaba un espacio para descansar sus agotados ojos. Se puso en contacto con una famosa tienda de decorado de interiores y se compró un dormitorio completo con todos los aditamentos en la módica suma de 5 millones de dólares.

El monto parece una locura, pero es menos de una cuarta parte de los 22 millones a los que asciende la suma de pérdidas que le debe a La Paz por todas las ocurrencias del chito hampón que nos tocó como prefecto. La justicia lo trajo a cumplir su pena desde el Perú donde sin pudor alguno pidió asilo político que lógicamente le fue denegado y ni modo, con sus huesitos a la cárcel a purgar su merecida condena.

Como muchas, ésta fue una de las razones por las cuales el antiguo sistema político partidario, languideció hasta terminar de fallecer el año 2005, con la instalación de un gobierno que prometía, entre muchas cosas, acabar con este tipo de despilfarros y desgobierno, jurando que la austeridad iba a ser la máxima primordial y que nunca más iban a haber titulares con chito anécdotas.

El tiempo hizo que las promesas quedaran en eso y pasamos en muy poco a infraestructuras mucho más imponentes con mayores gastos y lujos desmedidos que ponen al ex motoquero en verdadero ridículo.

El actual presidente de los bolivianos no se va por las ramas y no sólo le da el gusto a sus allegados de que se instalen alfombras persas a su nuevo ministerio, él en persona al parecer es quien pide y exige boatos y pompas para su nuevo palacio, que a este paso seguramente más va a parecer un castillo a la medida del nuevo emperador.

Cuando se le cuestionó por el gimnasio y sauna con que va a contar el horrible edificio detrás del palacio quemado, sin que se le mueva un solo pelo, alegó de que en la residencia presidencial ya había un sauna y por qué no le reclamaron a los gobernantes de antes por ello. Justificó el gimnasio con lo importante que es el deporte para la salud y para callarle la boca a todos, ese mismo día firmó un incremento de 9,9 millones de dólares, seguramente porque sólo había vapor y el rey quiere un baño finlandés o uno con rocas volcánicas de Krakatoa.

Salud, palabra tan mencionada en los últimos días, en los que un paro médico de casi un mes tiene en vilo a la población boliviana, más polarizada que nunca, puesto que la medida pone a los unos vestidos de azul, denigrando a los profesionales con adjetivos que van desde flojos hasta asesinos y a los otros, del lado más razonable, apoyando a quienes como sea y como pueden hacen todo lo que está a su alcance para salvar la vida de los bolivianos.

El nuevo Código Penal, ya promulgado además, busca como dije en una anterior oportunidad el castigo por encima de la justicia y le da la oportunidad a quien tenga dinero de expiar sus culpas (así sean de asesinato) transando con la víctima o la parte contraria. Pero no mide su rigor cuando debe perseguir a los que estudiaron para salvar vidas y no para acabar con ellas. El delito doloso debe siempre estar sometido a la justicia, pero en un sistema legal como el boliviano, ¿a quién se le puede garantizar un proceso justo e imparcial? Además, ¿en qué hospital público de toda Bolivia, alguien puede garantizar que un médico cuenta con las mínimas condiciones de infraestructura y equipo para hacer no lo que pueda sino lo que debe?

Triste se ve nuestro futuro y el de todos los profesionales del país, con cubanos, venezolanos o chinos haciéndonos sentir extranjeros en nuestra patria, mientras vemos cómo los nuevos chito ricos gozan de los beneficios del mal habido poder.

*Es paceño, stronguista y liberal

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