Una sombra crece sobre el bitcoin en Europa. No tanto por la tecnología en sí, como suele ser habitual en estos casos, o por la pura especulación de los valores, sino sobre los usos en los que se permiten las transacciones con la criptomoneda. Aunque no sabemos si, efectivamente, las excusas sobre posibles usos ilícitos del bitcoin son los que están precipitando estas intenciones dentro del seno de la Unión, pero lo cierto es que las cosas podrían cambiar a corto plazo para la criptomoneda.

El asunto que, aunque todavía no es oficial, llega en medio de que el bitcoin empieza a negociarse como futuro en los mercados. La Unión, aunque se ha sospechado en algunas ocasiones las intenciones de varios reguladores de acabar con la criptomoneda dentros de las fronteras como un bien sujeto a negociación en los mercados (por mucho que sea su propio mercado), siempre ha estado en un segundo plano con los criptos. No ha dado su apoyo a la moneda en sí, pero tampoco se ha planteado formalmente la imposición de ciertos límites más allá de una mayor vigilancia del mercado negro.

No son pocos países de la Unión los que han visto bondades en el bitcoin y el blockchain, pero lo cierto es que otro sienten como pierden el control regulatorio, la vigilancias de las transacciones e incluso lo consideran un pozo sin fondo para el lavado de dinero con el aumento de la popularidad de las criptomonedas, y que se ha saldado con una regulación más esctricta para luchar contra el lavado. Pero hay otras voces importantes de la Unión sopesando un regulación más estrica sobre el bitcoin dentro de las fronteras europeas, con otro socios y aliados y que vaya más allá de la mera lucha contra el lavado de dinero.

Estas intenciones no se tratan de simple amenazas, puesto uno de los artífices de las mismas, Bruno Le Maire, ministro de finanzas francés, quiere llevar el asunto a la cumbre del G-20 para pedir a sus homólogos nuevas reglas de juego para el bitcoin, lo que podría suponer una limitación de sus operaciones en Europa y en varias potencias más, suponiendo el principio del fin para una bien de inversión que hasta ahora ha escapado de ese riesgo sistémico cuya sombra regulatoria siempre ha estado ahí, pero que se ha vuelto más acuciado según se iba a haciendo más popular.

De momento no hay nada concreto, pero si la primera vez que un ministro de una potencia europea se manifiesta de forma pública y notoria con una hoja de ruta para poner limitaciones las criptomonedas.

“No me gusta; puede ocultar actividades como el tráfico de drogas y el terrorismo y hay ciertas preocupaciones por los ahorradores, hay un riesgo especulativo obvio, tenemos que mirarlo, estudiarlo”. – Le Maire en declaraciones para el canal TV LCI.

Pero no ha sido el único. El ministro de finanzas italiano, Pier Carlo Padoan, estaría listo para discutir la propuesta de Le Maire. Para el gobierno británico, las monedas digitales “se pueden usar para habilitar y facilitar el cibercrimen” y un portavoz del Ministerio de Finanzas alemán dijo que estaba observando el desarrollo de Bitcoin y otras criptomonedas y que el supervisor financiero alemán Bafin ya ha advertido sobre los riesgos de las criptomonedas para los consumidores, y en España desde 2015, Hacienda investiga a las empresas que aceptan o realizan transacciones en bitcoin.

Fuente: https://hipertextual.com