Se retira Eric Schmidt, el hombre que llevó a Google a la cima pese a ser un bocazas

Foto: Eric schmidt (Foto: Reuters)Eric schmidt (Foto: Reuters)

 

Cuando Eric Schmidt llegó su primer día de trabajo a Google (en 2001) algo le sorprendió. Él, que aterrizaba como CEO de una empresa que ingresaba 100 millones de dólares y tenía 3 años para salir a Bolsa, que había luchado con el mismísimo Steve Jobs por el puesto, no tardó mucho en darse cuenta de que no era una empresa cualquiera. Al entrar en su despacho, de 8 por 12 metros, no estaba solo. Sí, el mandamás compartía espacio con uno de los ingenieros. Lejos de enfadarse, Schmidt se adaptó y convivió con Amit, su colega, durante años. En 2016, 16 años después de entrar, Google ya valía alrededor de 390.000 millones.

Esta anécdota puede servir para dar una idea de quien es Eric Schmidt (62 años). Un trabajador incansable, con luces y sombras, sobre todo por sus patinazos en declaraciones públicas, que fue clave para convertir el sector tecnológico en lo que es a día de hoy. Un gurú que el próximo mes de enero se retirará (en principio) dejando atrás 17 años de auténtico vértigo.

 

Casi dos décadas en las que este técnico pasó de ser administrador de software en un laboratorio a convertirse en el hombre más importante de internet en 2007 (según la revista PC World). Y no solo hizo carrera en el buscador sino que entre 2001 y 2011 llegó a estar en otro de los consejos de dirección de más potentes del mundo, el de Apple. Un ascenso meteórico que da muestras de cómo ha cambiado la industria en tan poco tiempo.

La madrugada de este martes, Alphabet, la matriz de Google de la cual era presidente Schmidt desde que dejase la dirección de Google en 2011, ha anunciado su cese. Un adiós que parecía pactado desde hace ya varios años en los que Schmidt había ido quedándose arrinconado como una figura de museo. Uno de esos héroes antiguos a los que se sigue rindiendo pleitesía por los servicios prestados pero ya no se les escucha.

Figura clave, pero algo olvidada

Puede que su nombre no te suene tanto como el de los cofundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, o los de Steve Jobs y Bill Gates, el marketing suele estrechar el espacio de la memoria para que solo entren unos pocos, pero si pudieramos abrir un pequeño hueco en esa habitación habría que invitar a Schmidt a entrar, tanto para bien como para mal. Este ingeniero eléctrico nacido en Washington D.C. en 1955, caracterizado por su pequeña sonrisa, sus gafas redondas y su rostro inexpresivo fue un personaje clave en la creación de Silicon Valley, trabajó para Apple y Google, llevó a la segunda a lo que es ahora y luchó hasta el último día con Microsoft, su mayor rival empresarial.

Bajo su liderazgo, que empezó en 2001, después de que Page y Brin le llamasen para conformar el triunvirato que hiciese de la pequeña ‘startup’ un gigante, Google pasó de ser un potente buscador a tener una posición hegemónica en el sector. Sus acciones valían en 2004 unos 130 dólares, ahora valen más de 1.200. En los 10 años manejó operaciones tan importantes como la compra de YouTube, el nacimiento de Android o la creación de la ya clásica infraestructura de la empresa que ha sido envidiada y copiada en medio mundo. Todo desde su puesto de CEO, más centrado en que el negocio funcionase y dejando a los visionarios que se llevasen la fama.

FILE PHOTO: Alphabet
FILE PHOTO: Alphabet’s Executive Chairman Eric Schmidt looks on during the Milken Institute Global Conference in Beverly Hills, California, U.S., May 1, 2017. REUTERS Mike Blake File Photo

¿Por qué no se le recuerda tanto? Puede que gran parte de la culpa la tenga la influencia de los dos creadores de la empresa que acapararon la mayor parte de los elogios. La idea era suya, Schmidt solo hizo que todo cuadrase. Por otra parte, el perfil del ingeniero tampoco ayudaba demasiado, no era el típico personaje inspiracional que queda para la historia, no tiene frases de esas que se cuelgan en las paredes para motivarte un lunes por la mañana.

De técnico a millonario sin fundar nada

Algo que sorprende mucho de la historia de Schmidt es que sin venir de familia de inversores o millonarios, sin ser fundador de ninguna de las compañías en las que trabajó, se ha hecho rico. Una ‘rara avis’ que ha hecho su fortuna como dicen que no la hace nadie: no ha inventado nada, no ha dado ningún pelotazo, solo ha trabajado y ha cobrado por él.

Gracias a su sueldo y a las acciones de Google que ha ido almacenando en estos 17 años en la empresa, tiene en su poder ahora mismo un montante que rondaría los 12.300 millones de dólares (según datos de enero de 2017), estando entre las 150 personas más ricas del mundo. Y eso que en 2004, tras tres años allí, pidió que le redujeran su sueldo, de los 250.000 dólares que cobraba en ese momento a solo un simbólico dólar. Argumentaba que ya tenía bastante con lo que sacaba de su accionariado.

Sede de Google en Mountain View, en pleno Silicon Valley (California).
Sede de Google en Mountain View, en pleno Silicon Valley (California).

Con el tiempo ha sabido reinvertir su dinero y parece que ese puede ser el futuro que le espera. Además de ser asesor técnico de Alphabet, Schmidt tiene acciones en diferentes proyectos como una participación del 20% en la firma de fondos de cobertura DE Shaw & Co. Bueno, y seguro que no deja las apariciones en los medios, aunque eso es lo que más le ha lastrado en los últimos tiempos.

Su gran “error”: no ver venir Facebook

Entre sus mayores sombras se encuentra una que marcó todo el final de su carrera. Antes de que se lerecordara por las declaraciones fuera de lugar que aceleraron su salida como CEO, y como el mismo Schmidt confiesa, su gran bache pasó por no ver venir a Facebook y no saber hacerle frente. Cuando la empresa de Mark Zuckerberg empezó a crecer, allá por 2008, Google fue incapaz de ver su potencial, y su invento para contrarrestarlo, Google+, se quedó en un auténtico fracaso.

Schmidt lo admitió sin tapujos en 2011, justo después de dejar la dirección ejecutiva del buscador. Eso sí, allí ya lanzó un reto envenenado a sus compañeros. “Creo que la industria en su conjunto se beneficiaría de una alternativa a Facebook)”, comentó el ingeniero.

(Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

Él, que había llevado a Google al máximo, tuvo que ver, sin saber muy bien qué hacer, como Facebook en poco más de 2 años empezaba a pisar los talones a su compañía.

Por la boca muere el pez

El fallo con Facebook fue el inicio de su declive pero lo que terminó de matar a Schmidt fueron las declaraciones públicas. No se sabe si fruto del desconocimiento de los medios o solo por sus pensamientos empezó a pisar un charco tras otro.

¿De qué tipo de declaraciones hablamos? Pues en 2010 por ejemplo soltó frases como “Podemos sugerirte lo que debes hacer a continuación, lo que te importa. Imagínate: sabemos dónde te encuentras, sabemos lo que te gusta”, en plena inauguración del IFA en Berlín. Es cierto que poco después intentó arreglarlo, pero solo lo empeoró: “Es cierto que vemos tus búsquedas. Pero los olvidamos después de un tiempo “.

El cofundador de Google, Larry Page
El cofundador de Google, Larry Page

Todo esto le valió a Google para retirar a Schmidt como otro de los ‘dinosaurios’ del sector. En 2011, Larry Page le sucede, quedándose el ingeniero como presidente ejecutivo de Alphabet. Su ocaso empezaba, eso sí, con 100 millones de indemnización.

Seis años después, Schmidt deja finalmente el liderazgo y se hace a un lado. Lo hace como de costumbre, sin mucho ruido ni aspavientos. Aunque si vemos sus últimas declaraciones públicas podemos ver quizá un vaticinio final: “creeme, estos chinos son buenos”, soltó a Business Insider el 1 de noviembre refiriéndose a su uso de la Inteligencia Artificial tanto en el entorno comercial como militar. “Es bastante simple, para el 2020 se habrán puesto al día. Para 2025 serán mejores que nosotros. Y para el 2030 dominarán las industrias de AI”, culminaba.

Fuente: elconfidencial.com