Desde el lanzamiento de iOS 11 y su compatibilidad con modelos más antiguos de Apple, desde el 5SE y 6/6+ en adelante, muchos usuarios se han venido quejando de unos problemas de rendimiento en sus terminales que no se habían visto en lanzamientos anteriores. Si bien es cierto que Apple suele dejar en la estocada a muchos usuarios con los lanzamientos de sus sistemas operativos móviles, pese a que ser compatibles sobre el papel, el rendimiento de muchas actualizaciones deja mucho que desear.

Esto se venido acuciando desde hace varios años, pero ha sido el lanzamiento de iOS 11 el que verdaderamente se ha puesto de relieve el problema de Apple: dispositivos relativamente recientes que han quedado totalmente inusables en muchas ocasiones tras actualizar a iOS, algunos de ellos todavía siguen disponibles para su compra directamente a través de Apple, como por ejemplo el iPhone 6s.

Precisamente, el iPhone 6s y estos problemas de rendimiento, siendo un dispositivo que sigue a la venta de forma oficial y con soporte total por la compañía, el que ha sido sometido a pruebas por Primate Labs, la compañía detrás del famoso benchmark Geekbench. En un estudio llevado a cabo por estos expertos en rendimiento de dispositivos móviles se ha puesto de relieve que l problema de rendimiento del iPhone 6s con iOS 11 no estaría tanto en el que el hardware es limitado o antiguo, sino que se trata de un resultado provocado por los cambios que habría realizado Apple con el sistema de energía del sistema operativo, generando que el terminal funcione más lento en función de la antigüedad de la batería.

Las alarmas han saltado cuando varios usuarios de Reddit con iPhones más antiguos y actualizados a iOS 11 se han encontrado con puntuaciones menores en Geekbench con baterías más antiguas, puntuaciones que han cambiando en el momento que la batería se ha reemplazado por una nueva, a la vez que ha mejorado el rendimiento del teléfono. Sobre el papel, aunque se espera que la capacidad de la batería disminuya a medida que envejece, se espera que el rendimiento del procesador permanezca igual, algo que no sucede en este caso: existe una relación entre la capacidad real de la batería (o su degradación), con el rendimiento del teléfono y del procesador.

En Primate Labs han utilizado las métricas de Geekbench 4 single-core para el iPhone 6s y el iPhone 7 ejecutando diferentes versiones de iOS para determinar si Apple ha introducido cambios en la gestión de la batería a nivel del sistema que genere menor rendimiento con una degradación de la batería. ¿Los resultados? Parece que el problema es generalizado y que efectivamente empeorará a medida que los teléfonos (y sus baterías) van envejeciendo.

Y aquí hay algo más que la simple degradación de la batería. Y tiene que ver, según Geekbench con los cambios introducidos en entre las sucesivas actualizaciones del anterior iOS 10. La razón reside en que según la compañía, la diferencia entre 10.2.0 y 10.2.1, es demasiado abrupta para ser solo por la degradación del estado de la batería. Además, en Reddit, un usuarios apostilló que debido a que las baterías degradadas duran mucho menos y terminan su vida útil con un voltaje menor, la solución de Apple fue reducir el rendimiento de la CPU según iba degradándose la batería, haciendo que esto no resuelva el problema y no sea más que una mala experiencia para el usuario, aunque siempre será mejor que tener el dispositivo apagado al 40%.

Eso sí, nada de esto está confirmado por Apple, y no dejan de ser pesquisas de Geekbench y de sus usuarios, por lo que hasta que la compañía de la manzana no se pronuncie no sabremos la verdad exacta.

Fuente: https://hipertextual.com