El hecho de que Rusia utilizó anuncios comprados en Facebook, la mayor parte de ellos conteniendo las ya famosas noticias falsas, para intervenir en la victoria de Trump como presidente del Gobierno de Estados Unidos en 2016 ya es una realidad. Un total de 3.000 anuncios y 470 cuentas falsas replicadas en Google, Instagram o Twitter que salieron a la luz hace escasos dos meses. Más de 125 millones de personas que fueron víctimas de una campaña electoral manipulada en toda regla.

Las compañías que permitieron el registro de estas cuentas troll tuvieron que comparecer ante el Senado semanas después de conocerse este hecho. Facebook, Twitter y compañía no dieron demasiada información al respecto de lo sucedido durante la campaña de Trump, y tampoco mostraron ningún interés en cambiar su posicionamiento protector para con las medidas de seguridad y control internas. Poco después salía a luz un nuevo escándalo que ponía la injerencia de Rusia en primera plana, de nuevo: en este caso con el Brexil en Reino Unido. En noviembre de 2017, Facebook asumía la realidad: el Kremlin había usado su red social para influir en la salida de Reino Unido del grupo de la Unión Europea. De nuevo, los portavoces de Zuckerberg minimizaban el impacto, rechazado cualquier ayuda en las investigaciones. Hasta ahora.

Ahora, la red social con más usuarios del mundo, ha confirmado que llevará a cabo una investigación mucho más amplia para analizar la verdadera dimensión de la intromisión de Rusia en las elecciones de 2016 en Reino Unido. Todo esto después de que la compañía haya sido duramente criticada por las comisiones de investigación.

Imagen: Tomohiro Ohsumi

En cualquier caso, la cooperación de Facebook no ha dado una fecha de dead line para entregar el informe prometido. Según fuentes de Techcrunch, el texto podría estar preparado en “unas semanas”. Esta novedad en cuanto a la supuesta colaboración de Facebook podría presionar al resto de compañías a la hora de ceder a las peticiones de la comisión. Especialmente si la promesa del presidente de dicho comité, Damian Collins, se hace realidad: sanciones económicas a todos aquellos que no aporten los datos necesarios en el proceso. El posicionamiento de Collins se fundamenta en que si la investigación no es capaz de analizar todos los datos históricos de lo sucedido, tampoco será capaz de de prevenir futuras injerencias ilegales.

Por otro lado, Collins criticó las investigaciones limitadas que aportaron las propias compañías. Identificadas como insuficientes o mal orientadas, tanto la de Twitter como la de Facebook encontraban contradicciones de base. Por un lado, Facebook sólo analizó cuentas que habían tenido algún papel en las elecciones de Estados Unidos; curiosamente sólo encontraron tres anuncios (con un gasto de 1 dólar en total) que hacían referencia al Brexit. Twitter no cuantificó el volumen de bots que participaron, aun cuando fueron varios los estudios que los contaron por miles.

Ahora habrá que ver los resultados del nuevo informe de Facebook. Sólo habrá que esperar “unas semanas”.

Fuente: https://hipertextual.com