La Paz. Peregrina el Tío de la Curva del Diablo, será removido otra vez

La ABC pide la remoción de la piedra, que tiene la talla del ídolo, para continuar obras. Amautas advierten que harán respetar su localización actual.

El primer traslado al Bosquecillo se realizó con rituales en 2016. Fotos: Archivo / Página Siete

La piedra que contiene la imagen tallada del Tío es objeto de mesas, velas y ofrendas de coca, alcohol y cigarros.

Un año después de ser removido de su altar original en la Curva del Diablo, el Tío de la Waka Katari  ha sido “notificado” para que sea trasladado nuevamente. Amautas  advierten que no lo permitirán,  pues hay un acuerdo que  establece que  el  ídolo   de  causas desesperadas no se moverá    hasta que terminen las obras  de  la Autopista La Paz-El Alto.

“La ABC (Administradora Boliviana de Caminos) nos ha sorprendido. Ha pedido que movamos al Tío porque necesita el lugar donde ahora está. No podemos trasladarlo cada vez,  tenemos un documento firmado  el año pasado,  cuando lo sacaron de la Curva del Diablo, y lo vamos a hacer cumplir”, dijo la presidenta de la Asociación de Amautas Waka Katari,  Adriana Ramírez.

Al enterarse de la solicitud de remoción y los consiguientes reclamos, el viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas, convocó a los amautas a una reunión. Sin embargo, ésta no se ha concretado hasta el momento debido a la apretada agenda de la autoridad.

El peregrinaje del Tío

El último martes de  agosto de 2016, en medio de la autopista La Paz-El Alto había una hilera de velas y mesas para la Madre Tierra. Creyentes y amautas hacían una vigilia en torno a la piedra que tiene la imagen del  Tío.

Una semana antes, el ídolo había sido  desterrado de su morada en la tercera curva de la Autopista. Fue trasladado  al bosquecillo de Pura Pura, pero allí no permaneció sino días, pues la Alcaldía prohibió su emplazamiento por el riesgo de incendio forestal que causaban las ofrendas.  Después fue devuelto a su sitio original en la loma del carril de bajada de la vía.

“El 24 de agosto de 2016, con música y rituales  nos llevamos al Tío hacia el bosquecillo porque una noche antes la ABC   nos dijo que iba a entrar  maquinaria. Pero de ese  sitio, la Alcaldía de La Paz lo ha desalojado  en una camioneta y lo ha devuelto a la loma, pero la ABC no lo quería ahí tampoco”, recordó Ramírez.

El desalojo se realizó en medio de una discusión  entre funcionarios ediles, amautas y trabajadores de la ABC. Ya no hubo rituales para la remoción de la piedra en la que hace  años fue tallada la imagen del Tío.

Amautas y creyentes en el  Achachila de  la Waka   peregrinaron entonces  a las oficinas de la Alcaldía, de la ABC, del Ministerio de Culturas y los viceministerios de Descolonización e Interculturalidad pidiendo un lugar para el Tío. Tras varias  inspecciones, consensuaron emplazarlo a 500 metros del altar original.

“La Constitución protege estos valores y la ritualidad de las 36 nacionalidades; ahora  estamos acatando ese mandato. Las wak’as, las illas  son parte de  nuestra espiritualidad. Unos tienen su religión que respetamos, otros tenemos nuestra religión y debemos respetarla”, indicó entonces     el viceministro de Interculturalidad, Jhonny Tola.

Señaló que la nueva morada del ídolo andino  fue definida en un   acuerdo entre los viceministerios de Interculturalidad, de Descolonización y  de Medicina Tradicional con los amautas que pidieron no ser alejados  del centro energético.

“Hay un documento que no se está respetando. Hace unas semanas la ABC nos ha dicho que debemos mover todo el altar y no podemos . Ya una vez nos han hecho ir y venir y eso nos preocupa”, insistió Ramírez.

Polémico altar

El altar de la Curva del Diablo fue instalado a mediados de los años 70, cuando se construyó la Autopista que une las ciudades La Paz y El Alto. Según los amautas, era una forma de expiar la intromisión a un sitio que desde tiempos inmemoriales era considerado  sagrado por  los pueblos precolombinos.

Al lugar le han atribuido  historias  de mal y  oscuridad. Más aún cuando allí se realizaban ofrendas con quema de mesas y velas.

Grupos evangélicos  tildaron a la Asociación  de Amautas Waka Katari como un grupo de adoración al diablo. Hay quienes aseguran que a la piedra tallada le rinden culto los delincuentes.

“Piensan que se pide el mal para otros; pero no es así. En el altar del  Tío de la Curva del Diablo piden protección  y ayuda las personas que están en situación desesperada y necesitan soluciones”, explica la amauta Ramírez.

Página Siete / Leny Chuquimia /  La Paz

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