Honor es, sin duda, uno de los fabricantes del momento. Lejos queda ese tiempo en que su nombre no representaba más que a una familia de Huawei exclusiva para China. De la mano de la segunda marca del tercer fabricante mundial ya nos hemos maravillado a precios muy ajustados con terminales como el Honor 8, el Honor 8 Proo el Honor 9, a la espera del Honor View 10.

Junto a este, la compañía presentó en Europa el Honor 7X, sucesor del superventas Honor 6X, uno de los primeros terminales económicos en contar con doble cámara. Con el nuevo terminal las novedades han salido de las cámaras y han vuelto al cuerpo, siguiendo la gran tendencia de 2017 y llevando los marcos a su mínima expresión. Si el año pasado esa característica se quedó prácticamente en modelos de gama alta, en este poblará las gamas inferiores al completo, es decir, ha dejado de pertenecer al campo de la innovación y ha pasado a ser commodity.

Y esa es la mejor noticia que nos trae Honor. Lo que durante una década hemos soñado tener en nuestras manos, una pantalla enorme que se dibujara en la realidad, está finalmente al alcance del todo el público que desee adquirir un smartphone. Hemos pasado unas semanas con él y esto es todo lo que nos ofrece.

El físico

Como hemos dejado claro al inicio, el Honor 7X no se entiende sin su cuerpo y el protagonismo que se le da a su enorme pantalla de 5.93″. Supone un 77% del frontal, una cifra propia de la gama alta. Como en su hermano mayor, el Huawei Mate 10 Pro, también presenta proporción 18:9 o 2:1, y como él, no presenta esquinas redondas en la pantalla, sino que mantiene las forma clásica.

Todo el conjunto se siente muy bien en mano, y sin duda ayuda que los bordes traseros y delanteros son redondeados. Como ya dije en el análisis del OnePlus 5T, el hecho de que los marcos estén tan bien aprovechados no hace, sin embargo, que este tamaño sea para todo el mundo, como no lo eran las 5.5″ sin marcos. En el Honor 7X, alcanzar la parte superior cuesta, pero lo que realmente empaña un poco la experiencia es que el terminal es muy resbaladizo por su recubrimiento, lo que hace que al estirar la mano haya que tener cuidado para evitar golpes que, eso sí, Honor promete que resiste muy bien.

La botonera, compuesta por botones de encendido y volumen, se encuentra en la derecha, y aunque baila un poco, no desentona con la pieza de aluminio que conforma el terminal. El problema de la parte frontal del Honor 7X es que el logo de Honor sigue presente, en vez de pasar a la parte trasera, como ha hecho Samsung en los S8. No hay nada mejor que un diseño limpio, y la tipografía quita algo de elegancia. Nada grave.

Pasando a la pantalla, lo primero es resaltar que, como siempre, Full HD+, que no es más que una Full HD adaptada a la nueva relación de aspecto, es más que suficiente, y la nitidez que aportan sus 407 píxeles por pulgada es muy satisfactoria para leer textos de tamaño reducido. La mayoría de aplicaciones no están adaptadas, pero llenar toda la pantalla en ese caso es tan fácil como aceptar una sugerencia del sistema, y no he experimentado ninguna malformación en las apps en las que he activado la función.

En el día a día, es una pantalla que presenta unos ángulos de visión buenos, con un contraste alto y un brillo elevado que permite usarlo en exteriores cómodamente, aunque el brillo automático a veces resulta algo lento. La pantalla es tiende a mostrar un blanco frío, pero es algo regulable en los ajustes dedicados.

En general, estamos ante un panel decente, con una calibración que acompaña a la gama, y que gracias a la laminación hace que el contenido se sienta cercano al dedo que lo manipula. No encontrarás los colores más vibrantes ni los más apagados, pero sí un panel que no es peor que el de sus competidores directos. Si acaso, está por debajo de los Samsung A, pero esos terminales llegan al mercado con precios que superan los 200€ de diferencia.

Honor afirma que el Honor 7X tiene Gorilla Glass, pero no dice qué versión. Es recomendable poner un protector, porque es fácil que aparezcan añarazos. Puede estar relacionado con el hecho de que sea más resistente a golpes y caídas, que siempre quita resistencia al rozamiento. El problema se suaviza cuando el Honor 7X se erige en su categoría de precio siendo el único que llega con protección IP67contra polvo y agua, algo que le hace brillar.

El USB-C es una gran ausencia de este Honor 7X.

Llegamos a los puertos, y encontramos el primer acierto para muchos, el hecho de que el puerto jack siga aquí. La parte mala es que Huawei y Honor siguen apostando por el ya superado puerto microUSB, tal y como ha hecho Motorola, en vez de apostar, como Xiaomi en su gama baja, por USB-C. Puede parecer un problema menor, pues todo el mundo sigue teniendo cables viejos a mano, pero cuanto antes se estandarice lo nuevo, antes será universal y podremos disfrutar de sus ventajas.

Otras ausencias clave que encontramos en el Honor 7X son el NFC, que cada vez está cobrando más relevancia en los pagos móviles, y el soporte a redes Wi-Fi de 5 GHz, muy útiles en entornos muy saturados en la banda de 2.4 GHz y con mejoras de velocidad en prácticamente cada situación. Los usuarios potenciales del terminal podrán vivir sin ello, pero no dejan de ser detalles importantes, como también lo es el NFC en el caso del Xiaomi Mi A1 o la brújula en el del Moto G5 Plus, donde también se resaltan como características que se echan de menos.

La experiencia

La autonomía del terminal es buena, pero dada la fama que tienen Huawei y Honor en este apartado, que es brillante, no se puede considerar que esté a la altura de su propia familia. Durante los días que ha durado la prueba, lo normal era sobrepasar ligeramente las 5 horas de pantalla con uso intensivo en navegador, cámara y redes sociales. Con ese mismo uso, terminales competidores como el Moto G5 Plus o el Asus Zenfone 4, que se va bastante en precio, alcanzan 7 o más horas. Quizá el aspecto más decepcionante aquí sea la falta de carga rápida, algo en lo que Honor sí ha conseguido brillar con otros cargadores.

Del sonido tampoco se pueden decir muchas cosas. El audio sale con una potencia contenida desde el altavoz de la parte inferior del terminal, lo que implica que no hay estéreo. Aun así, no suena a lata o sin ninguna presencia, como es común entre sus competidores.

La cámara es, para mí, el apartado más esperado de cada terminal de gama media, pues pese a que observo que elementos como la pantalla infinita sólo tardan un año en llegar a gamas inferiores, en cámara ese período se alarga más de 4 años, y es duro asumir que este y otros muchos terminales hacen fotos considerablemente peores que los flagship de 2015.

Detrás del problema hay muchos factores. El primero es que, a diferencia de lo que ocurre en pantallas y en otros componentes, los terminales económicos nunca llegan a integrar componentes como el estabilizador óptico de imagen (OIS), buenas ópticas o procesadores de imagen competentes.

Todo esto en el Honor 7X se une a una mala optimización de la aplicación de cámara (que va unida al rendimiento general del terminal, en mi caso) que hace que, en multitud de ocasiones, al abrir la cámara desde el acceso rápido de la pantalla de bloqueo o desde el doble click de la tecla de bajar volumen se produzca una ralentización que recuerda a una época más tenebrosa para los terminales de gama media. Sí, esa previa a 2013. Hablamos de aplicación en negro que no deja disparar, un lag terrible al cambiar entre modos y disparar, lentitud al guardar la foto tomada, problemas de medición, etc.

Esta experiencia no se da siempre y eso nos dice que el terminal es capaz de dar mucho más. En lo que respecta a calidad de imagen la cosa mejora, pero el hecho de que la aplicación se arrastre hace que a veces ni nos planteemos hacer una foto de un momento que no va a volver. El diseño de la aplicación sigue siendo algo lioso, pero sobre todo, presenta un problema. Prioriza ajustes como las fotos en movimiento o la belleza al modo HDR, y no, en 2018 el HDR es un ajuste obligatorio en la pantalla principal de la cámara, no un modo alternativo.

Volviendo a la calidad de imagen, la cosa mejora, sí, pero no supera por mucho a terminales de su gama en 2017, incluso diría que queda algo lejos de terminales como el BQ Aquaris X, que me convenció por encima de su hermano mayor o del Moto G5 Plus.

Con buena luz, se nota que los terminales de gama media han mejorado el rango dinámico y el ruido, pero la reproducción de color varía mucho en cada toma, no llegando a ser fiable. La doble cámara se aprecia, pero el recorte dista mucho de ser un modo del que tiremos mucho, pues además de no rodear bien el contorno de los objetos, el efecto de desenfoque es poco natural. Al menos puede elegirse la intensidad a posteriori, algo que se agradece.

Foto hecha con “modo retrato”.

Foto hecha con “modo retrato”.

Es en fotografía con poca luz cuando todo vuelve a caerse y cuando volvemos a antes de 2013 en lo que a calidad fotográfica se refiere. Como podemos ver en las fotografías, el Honor 7X no resuelve más detalle que el vetusto iPhone 5S, que cumple 5 años en septiembre. Al final, con la gama media toca resignarse a que los fabricantes sigan apostando por megapíxeles (16 MP en este caso) en vez de por aumentar el tamaño del píxel, que les haría captar mucha más luz y precisar de menos procesado posterior para eliminar el ruido. Aunque la cámara es un factor muy importante de elección, aquí no podemos deicr que lo sea, pues ninguna destaca sobre las otras. Sólo si te atraen detalles como el desenfoque puede ser buena idea priorizar el Honor 7X, pero sus virtudes, como ya hemos expuesto, son otras.

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Honor 7X a la izquierda vs iPhone 5s a la derecha. Ampliación a tamaño original. Observad todo el detalle perdido por el Honor pese a tener el doble de resolución y la misma apertura y sensor más grande.

Llegamos al final de la reseña para hablar del punto más polémico de todo Honor/Huawei, su software. Comenzaré diciendo que tenía muchas ganas de eliminar prejuicios, para bien y para mal, porque he leído y escuchado a muchos compañeros decir últimamente que “EMUI ya rinde muy bien en terminales de gama alta“, y personalmente pude probar este verano un Huawei P10 Lite que me ofreció una experiencia bastante mala.

El Honor 7X es, pues, mi prueba de fuego para saber si la fluidez de la que hacen gala modelos como el Honor 9 se puede aplicar en gama media, contrarrestando mi mala experiencia con el Huawei P10 Lite. Y no, no lo ha sido. El rendimiento en general es decente, pero hay momentos en los que, sin saber por qué, de igual manera que ocurre al software de cámara, todo se ralentiza y un lag muy molesto hace aparición en múltiples escenarios, sin que esos sean demasiado exigentes, ni el terminal esté caliente debido a una carga o algo parecido.

EMUI es una capa de personalización que ha mejorado enormemente, y que ahora presenta ajustes muy convenientes como la posibilidad de clonar apps de mensajería, pero la estética y estos problemas de rendimiento, para mí hacen que el Honor 7X quede por detrás de competidores con Android puro como el Xiaomi Mi A1 o el Moto G5 Plus. La sensación al usar terminales con Snapdragons tipo 430 o 435 como el LG Q6, que también tiene pantalla infinita, o incluso el Moto G5 a secas, es de mayor fluidez, y sobre todo, de constancia en el rendimiento. Soy consciente de que mi experiencia no coincide con la de muchos otros análisis, pero tras haber vivido lo mismo en el Huawei P10 Lite, ya no puedo pensar que el problema es mío. La gran esperanza para mí sería la llegada de Oreo, que por cierto, es grave que habiendo sido lanzado en diciembre no haya llegado serie.

Conclusiones

El Honor 7X es un terminal que te entra por los ojos, porque pese a ser gama media tiene una gran construcción y está a la moda del fin de los marcos. A ello suma un chip similar al de la competencia y, sobre todo, resistencia IP67 y 4 GB de RAM junto a 64 GB de almacenamiento interno que, además, es algo más rápido que el de su competencia directa. Hasta aquí todo bien, y si sumamos la doble cámara trasera y una batería buenecita, podríamos tener combo ganador por los 249€ a los que el terminal ha llegado a estar en Amazon.

Sin embargo, los terminales van de experiencias, y tanto en rendimiento en general como en software de la cámara, por momentos el Honor 7X ha rozado lo pobre, incluso en su gama. Hay dos reyes muy claros para mí en gama media, y son el Moto G5 Plus y el Xiaomi Mi A1, que pierden en diseño pero ganan en casi todo lo demás. Mientras la experiencia no se equipare, salvo priorización absoluta de la pantalla sin marcos por parte de los usuarios, esos dos terminales son apuesta segura para contentar, en experiencia, incluso a usuarios de gama alta. Teniendo en cuenta hardware y precio, la apuesta ganadora de Honor en estos precios, a falta de Oreo, me parece el Honor 8. Por 40€ más tenemos a todo un señor Honor 9. Yo lo tendría claro.

Fuente: https://hipertextual.com