Tal y como acostumbra, Lenovo ha desembarcado en el IFA 2018 de Berlín con todo un nuevo arsenal de ordenadores portátiles de todo tipo, desde el ThinkPad X1 Extreme, pensado para productividad empresarial, hasta el Yoga C630, que estrena el Snapdragon 850, un Snapdragon 845 vitaminado y dedicado en exclusiva a los equipos con Windows 10 para ARM. El tercer gran producto en discordia es el Lenovo Yoga Book C930, que este año sí parece algo más redondo que la primera generación, que enamoró en la presentación pero luego era poco práctico como producto.

Lenovo Yoga C630 WOS

El Lenovo Yoga C630 WOS es es producto más mediático de la presentación, ya que, tras la decepción del Snapdragon 835 en los primeros productos de ARM para Windows 10, parece que puede dar un salto en rendimiento que nos haga olvidar, gracias a las 25 horas de autonomía de las que Lenovo presume, que existen productos mucho más rápidos para tareas exigentes y juegos.

Complementan el apartado del rendimiento del sistema 4 GB u 8 GB de RAM y almacenamiento UFS 2.1 de 256 GB o de 128 GB. Aunque se trata de componentes de calidad, están lejos de rendir como los SSD medianos del mercado, y no existe comparación posible con los SSD NVMe.

Pasando a lo que le hace portátil, cuenta con una pantalla táctil (con soporte para stylus) IPS de 13,3″ con resolución Full HD. Incluye dos puertos USB-C que sirven para cargar, contando uno de ellos con DisplayPort para conectar pantallas externas. Que es un dispositivo móvil se demuestra con su slot para tarjetas SIM, con capacidad de bajada en LTE de hasta 1,2 Gbps. El Lenovo Yoga C630 WOS mantiene el jack de audio.

Las bisagras se rotan 360º, algo ideal para anotar y dibujar con soporte para Windows Ink. A ello contribuyen sus 12,5 milímetros y su peso de 1,2 Kg.

Partirá de un precio de 999€ cuando llegue a las tiendas en noviembre.

Lenovo Yoga Book C930

El Lenovo Yoga Book C930 es un ordenador portátil extraño. La parte que debería ser pantalla, es pantalla, y la que debería ser teclado, también, de tinta electrónica. Es la pantalla ideal para tomar apuntes y dibujar (con un stylus que llega en la caja dependiendo de la configuración), pero cuando se necesite un teclado, dibujará las teclas para ser uno. La experiencia dice que algo así no suele ser muy cómodo, por lo que habrá que probarlo para conocer sensaciones. Desde ya sabemos que su grosor de 9,9 milímetros y su peso de 799 gramos lo hacen un gran producto para llevar en cualquier bolsa de transporte.

Sucede al Yoga Book como equipo ultraligero para estudiantes, pero esta vez parece llegar con menos sacrificios. Por ejemplo, su pantalla es de 10,8″, pero eso no limita el hecho de que pueda alcanzar una gran resolución como 2560 x 1600, con 281 píxeles por pulgada. Además, también es táctil y cuenta con 4.096 puntos de presión. En los puertos también mejora, con 2 USB-C con protocolo USB 3.1 (Gen 1).

Además, ahora también es más potente, con procesadores sin ventilador de la gama Y (también conocidos como Core M), a elegir entre el Intel Core i5-7Y54 y el Intel Core m3-7Y30. En RAM sí estaremos limitados, y en SSD se puede ir hasta 256 GB, dependiendo de la región. El sacrificio respecto a su hermano con Snapdragon 850 llega en batería, y es que sus 4650 mAh sólo dan para 8,6 horas de uso.

Escucha activa en Alexa y Cortana

También se ha presentado el Lenovo Yoga C930 a secas, y presenta grandes diferencias con el Yoga Book. Además de ser un ordenador portátil tradicional (con pantalla táctil y soporte para stylus, eso sí), cuenta con los últimos procesadores presentados por Intel al comienzo de la IFA 2018, lo que le permite, además de contar con mucha potencia, escucha activa con Cortana y Alexa, incluso cuando se encuentre en standby.

En concreto, los usuarios podrán dar órdenes a Cortana a 4 metros de distancia, y a Alexa a 2,74 metros. No alcanza el nivel de los altavoces inteligentes ni lo pretende, pero no resta y sí puede ahorrar unos pocos euros a quien no lo necesite.

Fuente: https://hipertextual.com