EEUU: Claves de un resultado bipartidista

Emilio Martínez Cardona

La mayor recuperación económica en 50 años (apalancada por la desregulación y la reforma fiscal), acompañada de guarismos similares en materia de empleo, le permitieron a Donald Trump lograr el mejor resultado en muchas décadas alcanzado por un presidente estadounidense en las elecciones de medio término.

De ahí que el Partido Republicano ratificara su control del Senado y se impusiera en las elecciones de gobernadores de la jornada de ayer, mientras que el Partido Demócrata apenas logró una estrecha mayoría en la Cámara de Representantes, muy lejana de la “ola azul” pronosticada con apresuramiento.

¿Oportunidad para despolarizar?

El resultado es bipartidista, lo que puede significar una de dos cosas: un refuerzo del check and balance que es una de las claves de la institucionalidad norteamericana y un incentivo a la concertación entre republicanos y demócratas; o un pistoletazo para el obstruccionismo, como parecen adelantar algunos representantes de la izquierda, que ya amenazan con investigaciones contra el presidente desde la Cámara Baja.

Tanto Trump como Nancy Pelosi hablaron hoy de acuerdos bipartidistas, pero esto dependerá en gran medida de la correlación de fuerzas interna entre los demócratas: no es lo mismo el centrismo socioliberal que representa la mencionada speaker que el “socialismo democrático” encarnado en varias de las nuevas figuras de ese partido, como la publicitada Alexandria Ocasio-Cortez, cuya ignorancia sobre el funcionamiento de la economía quedó al descubierto en la campaña.

En cualquier caso, la reafirmación de la mayoría conservadora (liberal clásica) en el Senado propende a la estabilidad: impedirá el avance del absurdo “impeachment” que viene siendo promovido desde antes de la asunción gubernamental de Trump; dará continuidad al nombramiento de magistrados alineados con la defensa de la Constitución; y consolidará la política exterior de firmeza contra el club de las dictaduras “antiimperialistas”, ejemplificada en el endurecimiento de sanciones a Venezuela y en la ruptura de los desastrosos acuerdos firmados con Irán y Cuba por Barack Obama, probablemente el presidente estadounidense más incompetente desde Jimmy Carter.

Fuente: http://estotambiensucede.com

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