
Deborah Labrada lucía aturdida mientras hacía cola en el Aeropuerto Internacional de Miami, esperando abordar un avión que la llevaría a Guantánamo, Cuba. Va allí una vez al año, a ver a su abuelo, tías, tíos y primos. La considera su segunda casa, por más que vivió casi todos sus 17 años en el sur de la Florida. "Lo primero que haré al llegar será llorar, y después abrazar a todos", comentó el lunes, recostada sobre el carrito con su equipaje. Los bolsos marineros, … [Leer más...]











