El Banco Central de Bolivia debe ser la única entidad financiera del mundo que otorga un crédito de mil millones de dólares a sola firma, sin exigirle al cliente un proyecto serio y menos un certificado de antecedentes. Ni el presidente Evo Morales pudo ocultar el escalofrío que se siente darle tanta plata a YPFB, entidad que además de ofrecer inestabilidad (seis presidentes en menos de cuatro años), ha sido el escenario de una película de mafiosos, con sobornos tiros y un muerto y el epicentro de un tsunami (¿qué otra cosa podría haber destruido con tanta eficiencia la industria gasífera boliviana?). El hecho es que el Primer Mandatario dijo, al momento de concretar este brillante negocio, que espera que no surjan “otros santitos” que se roben de nuevo la plata, como hizo su amigo Santos Ramírez. No se preocupe, señor presidente, los ladrones no nacen ni surgen de la nada. Pero cuando la plata no se usa, nadie sabe en qué usarla y no hay un plan para darle un uso correcto, ella misma busca dueños.
Fuente: Bajo el Penoco – El Día