¿Tan pronto? Es la pregunta que gran parte del mundo se hace al enterarse de la concesión del Premio Nobel de la Paz al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Si bien el joven mandatario está en el cargo hace nueve meses, tenía apenas 12 días de gestión cuando el Comité cerró el plazo para recibir candidaturas, lo que acrecienta la dudas sobre si merece tan prestigioso galardón.
Lo que sí se confirma es que alguien lo postuló, aunque en ningún momento su nombre apareció entre los favoritos. La impresión general es que se trata de un premio a futuro; es decir, un estímulo para lo que hará, antes de premiar lo que haya podido lograr que, como se ha dicho, es poco debido al escaso tiempo.
Así lo ha reconocido el galardonado indicando que “no es un reconocimiento de mis propios logros sino de los objetivos que ha establecido “para los Estados Unidos y el mundo”. El Comité del Nobel, al justificar la premiación dijo que Obama había logrado “un nuevo clima en la política internacional” y se había convertido en “el principal portavoz a nivel mundial”.
Quizás uno de los méritos más destacables del Presidente estadounidense es haber cambiado la política cerrada practicada por su antecesor en sus relaciones con el mundo. Sin duda, Obama trajo aire fresco a la Casa Blanca, con una actitud de apertura para sacar a los Estados Unidos del ostracismo al que lo había sometido la administración republicana de George W. Bush.
Con todo, será una de las premiaciones más discutida en las historia de los premios instituidos por Alfred Nobel.
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Fuente: Subeditorial Los Tiempos