Sociedad desprotegida


El extravío de tres menores de edad a bordo de dos lanchas en el Lago Titicaca ha revelado el desamparo que soportan los habitantes del territorio boliviano.

elDiario Editorial El Diario

Se trata de dos hermanos de 10 y 12 años de edad y su primo de 11 años de edad, extraviados cuando sus progenitores participaban de la fiesta de Todos Santos en la población lacustre de Carabuco en el departamento de La Paz. El primo se subió a una embarcación cuyos amarres de seguridad fueron soltados, se fue alejando de la orilla del lago. Los dos hermanos por el afán de ayudarlo a retornar al pariente abordaron un bote y empezaron a remar, la corriente de las aguas y el viento evitaron que los menores cumplan con su determinación de socorrer. Las dos embarcaciones se fueron alejando de la orilla del lago, hasta desaparecer.



Grande fue la sorpresa de los padres de los niños cuando se enteraron de su desaparición, organizando un rescate. Después de dos días y dos noches encontraron a los hermanitos, los que se encontraban en la embarcación deshidratados y con quemaduras por efecto de la radiación solar. El tercer niño no pudo ser encontrado hasta después de siete días, cuyo cadáver se encontraba flotando cerca de la Isla del Sol. Tal tragedia conmovió a la población y también causó malestar, por la falta de ayuda eficaz de las instituciones del Estado. Si bien algunas cooperaron, pero no contaban con los equipos y elementos que se requiere para este tipo de salvamento. Los que pusieron empeño fueron los efectivos de la Armada Nacional asentada en lugares cercanos al lago Sagrado, logrando buenos resultados, pero después de un tiempo valioso, por la falta de equipo y material de salvamento para este tipo de accidentes.

Por la demora en el rescate de los tres niños extraviados en el Lago Titicaca se observa que las entidades encargadas de velar por la seguridad de las personas no cuentan con equipamiento necesario. Esto demuestra que los anuncios del presidente Evo Morales Aima, de potenciar a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, o de adquirir una estación satelital para mejorar las comunicaciones en el territorio boliviano son demagógicos, cuando lo urgente es la construcción de hospitales, escuelas, viviendas, caminos y atender con eficacia problemas como los mencionados.

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El Presidente usa los medios de comunicación estatales para hacer rimbombantes anuncios que al final no se cumplen. En lugar de la adquisición de vehículos para los gobernantes y sus guardias personales, el Gobierno debería comprar lanchas patrulleras para control del Lago Titicaca o helicópteros que puedan estar disponibles para las tareas de rescate que se requiere en el país. El sufrimiento de los dos hermanos y el primo que murió en el Lago Sagrado se debe únicamente a la falta de medios con los que se pudo hacer el salvamento en un tiempo razonable y evitar el desenlace fatal.

Lo ocurrido en el Lago Titicaca se suma a otros caos de falta de protección para los habitantes y estantes del territorio nacional. Al respecto sería interesante que los gobernantes realicen un estudio sobre la desnutrición de la niñez boliviana, la falta de atención a la salud de la mayoría de la población, el poco acceso a planes de vivienda propia, la inseguridad ciudadana, etc. No es suficiente dar bonos político – proselitistas, lo que quieren los bolivianos es fuentes de empleo y garantías para sus vidas y de sus familias, no mítines políticos para atacar a los contrarios. El pueblo está cansado de circos, es hora de gobernar, pero en el sentido estricto de la palabra.

El Legislativo tiene como misión hacer leyes, las que tienen que ser adecuadas a las necesidades y con la posibilidad de ser implementadas y ejecutadas. En ese entendido, los legisladores deben elaborar proyectos según la realidad nacional y no convertirse en marionetas del Ejecutivo, que les hace aprobar normas, resoluciones, declaraciones y otros documentos que sean favorables a los gobernantes. Esa es una de las causas por las que los ciudadanos no cuentan con la protección que el Estado tiene la obligación de darles.

Dejando de lado el proselitismo político en el que está empeñado el gobierno del Movimiento Al Socialismo, con miras a las elecciones del 6 de diciembre próximo, los gobernantes deberían empezar de verdad la lucha contra la pobreza, que es un factor para la delincuencia, así como brindar seguridad a las personas, además de equipar a las instituciones encargadas de tareas de rescate, para evitar tragedias como la del Lago Titicaca.