«Panorama gris»


Los anuncios de lo que vendrá después del 6 de diciembre, lejos de hacer que podamos pensar en que el país tendrá el inicio de un avance positivo, del que todos podríamos quedar satisfechos, nos muestran un panorama poco alentador.

elmundo Editorial El Mundo



El tener ventaja de entrada no ha hecho otra cosa que llenar de soberbia a las personas que detentan el poder, quienes se han dedicado a verter amenazas en torno a lo que podrá suceder; los planes son tan radicales, por lo menos eso hacen ver, que será necesario contar con mayoría en la Asamblea Plurinacional, para poner en vigencia un paquete de leyes que dé vigencia a una Constitución que ha sido soslayada en todo momento, en algunos casos con el pretexto de que aún no ha sido reglamentada.

Pero los anuncios no van en sentido de la promoción del desarrollo económico, ni de la búsqueda de nuevas fuentes de riqueza, que puedan crear una cantidad de empleos, para retirar de nuestras calles el contingente de desocupados. Lo último ha sido el anuncio de que los candidatos de la oposición se convertirán en reos en Chonchocoro o en algún otro lugar, donde puedan purgarla osadía de haberse puesto al frente de un poder omnímodo, que no tolera contradicciones.

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A este paso, lo más representativo del país estará poblando las cárceles, sin poder desarrollar una labor productiva, mientras las calles estarán llenas de las personas que han dado lugar a que el clamor de la ciudadanía pase por el tema de seguridad ciudadana. Increíble, pero los ofrecimientos que más aplausos han arrancado durante la campaña estuvieron relacionados con la lucha contra la delincuencia.

Dentro de la campaña del oficialismo, una de las medidas que ha permitido incrementar el número de votos en el oriente del país y más concretamente en Santa Cruz, con seguridad está relacionada con la presencia en las calles, de fuerzas policiales y militares que velan por la seguridad de los barrios, ojalá que esta decisión no desaparezca el 7 de diciembre, demostrando que fue una jugada proselitista que ya no tendrá necesidad de continuar.

Pero no podemos vivir dentro del pesimismo permanente, es importante que nuestros gobernantes se preocupen por cumplir aquellos otros ofrecimientos aislados que nos sacaron alguna sonrisa de incredulidad, cuando hablaban de unidad, de integración y de trabajo conjunto, como los que escuchamos en las efemérides cívicas que se celebraron dentro del tiempo destinado a la campaña. Ese cincuenta por ciento de la ciudadanía, que según las encuestas depositará su voto a favor del oficialismo y que no obligaría siquiera a la realización de una segunda vuelta, espera días mejores, las manifestaciones de protesta contra el gobierno no han salido sólo del empresariado que hace negocios con las empresas transnacionales y con los países capitalistas, ha salido también y en mayor medida, de aquellas poblaciones pequeñas, llenas de necesidades, con condiciones de vida mínimas que todavía no han sido satisfechas.

Recordemos aquellos datos sobre ese tema que nos ubican en el penúltimo lugar de Latinoamérica. No queremos pensar que la decisión de la Corte Electoral, de permitir el voto de todos los observados, ha sido provocada por la amenaza que hubo de un proceso, por convertirse en vocero de la campaña de la oposición, como lo manifestaron los miembros del Gobierno, sino por el deseo de buscar que ese proceso electoral, con apariencia de transparencia, pueda llevar al país por el camino del trabajo y la integración, bajo la sombra de nuestra tricolor.