Daniel A. Pasquier Rivero
El próximo domingo hay que ir a los recintos electorales a reventar las encuestas. El soberano se expresará mediante el voto, y éste se realiza en secreto, cada uno a solas con su conciencia. Esto no es una “re-elección” sino un plebiscito, para decidir entre vivir en democracia o bajo una dictadura. Lo natural sería reafirmar la vocación humana de vivir en libertad, pero no faltan los mil y un argumentos tratando de justificar el malsano instinto sadomasoquista de someterse a un proyecto que en cuatro años ha demostrado no tener freno ni respeto alguno.
Ni analizar errores ni echar la culpa a nadie. De nada sirve reclamar debates que no existieron. Se avanza a ciegas. La mediocridad, la mentira y el cinismo hacen su trabajo. Oficialistas y opositores defraudan la conciencia y los compromisos democráticos. Ha sobrado dinero y soberbia por todos lados. Aunque hayan abismales diferencias en los recursos económicos de unos y de otros, ningún político plantó la cara con coraje por los muertos del candidato presidente y vice. Detrás de las rejas quedó casi en solitario el testimonio del que sufre en carne propia el abuso de poder del gobierno y sus huestes de poncho o de corbata. El coraje se había agotado en los discursos. La oposición tuvo miedo y perdió su mejor arma; el ciudadano de a pie busca la alternativa que le abra esperanzas. No se debió soslayar el tema cuando la prensa, casi única abanderada, demostró hasta el hastío y dio los argumentos para levantar cabeza en defensa de la vida, la libertad y los derechos humanos. Queda defenderlo en las urnas. Hay que parar a los que han ensangrentado al país sin razón ni misericordia.
Con el voto, la política carente de ética tiene que ser desterrada. El MAS ha demostrado que le vale todo. Es hora de exigir a los líderes un compromiso radical con principios y valores consagrados en democracia. No todo es válido. No es lo mismo ganar el apoyo de una región con respeto a la pluralidad política que arrancar aplausos con fusiles en la espalda y la amenaza de siniestros encapuchados pateando las puertas de las casas. No es lo mismo realizar propuestas de mayoría que aplastar a las minorías. No es lo mismo Bolivia, aún convertido en Estado Plurinacional, que Cuba, donde por 50 años la metralla, la traición y el miedo han tratado de silenciar hasta a los grillos. No aceptar que Evo abuse de su condición de candidato-presidente, para utilizar como arma electoral la amenaza de cárcel al contrincante. ¡No!, a quienes se ufanan de atropellar los derechos de los ciudadanos.
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La claudicación de algunos líderes no tiene que comprometer principios y valores. Los violentos y tránsfugas de hoy, han sido los mismos de siempre. Los racistas de ayer son racistas mañana, por mucho que el MAS los bautice como “hermanos” o los absuelva sin exigirles arrepentimiento. Bien donde están. El MAS ha demostrado que era un partido cualquiera. El prontuario que se ha labrado en tan corto tiempo puede ser silenciado pero no ignorado. Nadie puede tapar esa máscara de odio y revancha que encandila a la dupla cocalera terrorista. Acaso, ¿no se ha matado a sangre fría? Cuantas veces pudo ser evitada, cuantas veces fue provocada. Acaso, ¿no hay responsables fungiendo de autoridades? Bolivia debe encontrar el camino hacia el cambio en paz, ya que el Estado Plurinacional está convirtiendo la Patria en un campo de concentración. Los pandinos en el exilio, los que creyeron en la justicia encarcelados sin proceso, los que quieren hacer campaña en “territorios oficialistas” amenazados por las costumbres ancestrales del chicote, recuerdan otra vez al Castro que no deja salir de la isla ni para tratamientos médicos, aunque se trate de Juan Almeida, hijo del Comandante héroe de Sierra Maestra. El voto debe servir para reconducir el cambio.
El voto decidirá entre dejar las muertes en el Hotel Las Américas, donde Caperucita se comió al Lobo Feroz, o se encara una investigación transparente e independiente para limpiar la conciencia de todos los bolivianos de complicidad en tan luctuoso evento. El voto eliminará las sospechas sobre el origen de los recursos que posibilitan una campaña oficial sin caja chica; es grande y sin fondo. Los recursos externos se quedan cortos, aunque es difícil seguir la pista a tanto dinero. Hasta el Ayuntamiento de Sevilla aprobó el 170909 una partida en euros para apoyar a los simpatizantes de Evo en su viaje a Madrid, “Todos por Evo”, para inscribirse en el Padrón Electoral, además de asesoramiento legal (80% ilegales). Gastos sin fiscalización municipal (diario ABC, España 101009, p.5). Los no simpatizantes, a pagar de su bolsillo. Y los narcos no se andan cortos, la interdicción no da abasto, y los 50 kilos encontrados en plena manifestación de cierre del MAS en Pando parecen echar luces sobre todo el proceso. El voto decidirá entre un país pobre con dignidad y otro alucinado con la riqueza a cualquier costo.
Esas son las dos “Bolivia” a las que no le gusta referirse al actual gobierno. Por supuesto que en las entrevistas al Vice se puede gozar escuchando sobre multimillonarias inversiones por venir (promesas), un futuro industrializador de todo pero que hasta hoy no muestra nada, el discurso conciliador siempre que no consigan los 2/3 (sólo entonces se buscará el diálogo); autonomía “desde abril” 2010, posiblemente la diseñada por La Paz, cabeza del centralismo y que convocó un cabildo millonario para decirle NO a Sucre en su legítimo reclamo y de paso a cuatro departamentos con estatutos autonomistas: ¡EL PODER NO SE MUEVE!
A votar para vivir en libertad política, social y económica, con un Estado fuerte por respetar las leyes, la CPE y, sobre todo, los derechos humanos. El Oriente, bastión de esa Patria de desarrollo en justicia, solidaridad y democracia, baluarte en la defensa de un Estado de Derecho, tiene, como ayer, una cita con su destino, ¡A vencer o con gloria morir!