Contrabandistas y “narcos” evaden controles


Desde el occidente llega el contrabando. Se desvía por Parotani. Toma accesos de tierra hasta Cochabamba, una ciudad tránsito de lo ilegal

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Una ruta alternativa para las actividades ilícitas. El desvío corresponde a la zona de Suticollo



Dico soliz// fotos – mythyl antezana t.//textos, OPINIÓN

Los vehículos indocumentados también conocidos como “chutos”, además del contrabando y narcotráfico tienen rutas alternativas para evadir los controles.

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Utilizan caminos de tierra que se encuentran justo antes de la tranca de Suticollo, a 27 kilómetros de la ciudad, en la carretera Cochabamba-La Paz.

Desde Parotani, los vehículos pasan por diferentes comunidades y salen a Sipe Sipe (Campus de Hamiraya), Quillacollo (zona del Calvario) o el camino a Santiváñez para seguir su ruta a Cochabamba o Santa Cruz. La vía es de los “chutos” y los camiones que trafican contrabando. En el caso de los narcotraficantes utilizan esas comunidades para instalar fábricas de cocaína con los precursores que transportan, principalmente la coca y la gasolina.

Los desvíos son tres y están en Parotani y Vila Vila; en el último hay dos rutas. En Parotani ingresa por la Garganta del Diablo, Poquera, Playa Ancha y se llega hasta Vila Vila de donde continúa por Caramarca hasta llegar a Cochabamba por diferentes rutas. A lo largo de estos caminos se encuentran entre 5 y 10 trancas ilegales. Cada desvío tiene al menos tres de ellas que funcionan en la noche y donde pagan un monto que oscila entre 10 y 50 bolivianos. Y es que los “chuteros”, contrabandistas y “narcos” se dedican a esta actividad ilegal porque las ganancias son altas. Los vehículos indocumentados ingresan de Chile a Challapata (Potosí) donde por ejemplo un Nissan Terrano modelo 2009 tiene un valor de $us 5.000 y en el mercado local cuesta $us 15 ó 20 mil.

LA TRANCA

Según fuentes policiales otra ruta ilegal que se pudo detectar sobre la carretera es a través de los predios de un matadero que tiene salida a una calle paralela en Sipe Sipe. La misma fuente declaró que hace algunos meses, en un patrullaje preventivo, se detuvo en este lugar un camión que transportaba plásticos y que no tuvo más remedio que admitir su intención de pasar por el lugar a cambio de un pago que hizo al portero. Todo esto para evadir el control porque llevaba carga en exceso.

Es así que en la tranca de Suticollo los controles se han reducido al pesaje de los camiones, el peaje de Vías Bolivia, el control de la coca y la Patrulla Caminera. Hasta hace cinco meses estaba el retén del Control Operativo Aduanero (COA) pero fue quemado junto a fardos de ropa por comerciantes en febrero.

Desde entonces el Gobierno implementó una nueva política para que los policías realicen controles móviles a lo largo de las carreteras.

Pero también están las trancas ilegales controladas por los comunarios con el argumento de que el dinero recaudado será para contrarrestar la inseguridad, sin embargo, se convierten en mecanismos de extorsión.

“Por aquí traen carga de piedra y yeso. Ponemos la tranca por los rateros también”, dijo Abraham, responsable de una tranca al ingreso a la comunidad de Vila Vila.

Otro comunario reconoció que por ese lugar (Vila Vila) circulan vehículos en gran cantidad, “como en procesión”, en especial, de noche, cuando sólo se divisa las luces de los faroles.

Entre tanto algunos policías que en alguna oportunidad fueron “chuteros” (personas que trasladan autos ilegales) y sus ganancias alcanzaron a 300 ó 400 dólares por viaje, reconocieron que en estas trancas se cobra un monto dependiendo del tipo de vehículo que se tiene. Los precios oscilan entre 10 bolivianos, los autos más pequeños y 50 bolivianos los “surubíes” tipo Noah, más conocidos como cadillac por su interior lujoso y los último modelo. Estos cobros se realizan por la noche; en el día, en algunos casos se pretende ocultar las trancas que son improvisadas con sogas, fierros o maderas. Sólo quedan a ambos lados de la vía, dos postes o troncos a la misma distancia y frente a frente.

EL CONTROL

Por todo esto se ha podido evidenciar que la lucha contra el contrabando y el narcotráfico se ha reducido a la mínima expresión en las carreteras.

La situación es peor en las comunidades donde lo ilícito está en su auge.

Quienes se dedican a esta actividad conocen rutas y desvíos estratégicos para evadir los controles antes de llegar a las trancas. El COA conoce la situación, pero no tiene los medios suficientes para enfrentar estos delitos. A esto se suma el peligro que significa ingresar a una comunidad, tomando en cuenta los últimos hechos de violencia contra efectivos policiales que pese a cumplir con su trabajo, son acusados de extorsión. Existen advertencias de no permitir la presencia policial en estos lugares.

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El control ilegal de comunarios

8 de 10 autos se desvían

El COA tiene un plan de control para prevenir el contrabando, sin embargo, sus limitaciones de medios y personal hace que ocho de cada diez autos “chutos” burlen este control a través de los desvíos y rutas alternativas. Lo mismo sucede en las trancas donde ya no tienen personal fijo para el control.

En Suticollo se pudo evidenciar que los camiones con mercadería sólo proceden al pesaje y es el policía de la Patrulla quien verifica la licencia de conducir. No hay nadie que controle el Documento Único de Importación (DUI) que hasta hace cinco meses lo hacía el COA. En este lugar se verificaba la mercadería y además se sellaba y anulaba el documento. Ahora esto no existe y se han dado casos donde incluso utilizan esta especie de poliza para ingresar sin límite los productos de contrabando. En el caso de los autos “chutos” se estima que ingresan cada día un promedio de 200 con distino a mercados locales y paraguayos. Ni siquiera la mitad, según datos de la Aduana, logran ser nacionalizados. El 2008 se logró el trámite para 31.199 autos y después redujo el número.

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Pese a limitaciones, el COA realiza un trabajo de control a medias

“El contrabando tiene facilidad de ingresar a las comunidades y ocultar la mercadería ilegal”

El comandante regional del Control Operativo Aduanero (COA), mayor Juan Ronald Tapia, se refirió al trabajo que realizan todos los días y contratiempos que deben enfrentar al momento de incautar la mercadería que ingresa de contrabando. El COA trabaja con 20 policías en tres grupos para el patrullaje en las carreteras.

P: ¿Qué tipo de control realiza el COA?

R: Hacemos el control móvil, sobre todo preventivo pero también verificando el respaldo legal para la internación de alguna mercadería.

P: ¿Hay peligros que enfrentar?

R: A diferencia de otras ciudades en Cochabamba no existen comunidades que vivan del contrabando, pero sí hay las que han implementado una especie de peaje además de la organización de los llamados “chuteros” en grupos para internar vehículos. Tienen facilidad de comunicación y fuerza por la cantidad de personas que viajan, afortunadamente no se han dado casos donde se haya encontrado armas.

P: ¿Es fácil el ingreso a estos desvíos?

R: Para nosotros no, pero para los que se dedican al contrabando, sobre todo de los vehículos indocumentados es fácil ingresar a las comunidades donde ocultan los vehículos en los garajes clandestinos mientras nosotros estamos haciendo operativos de control.

Lamentablemente hay una falta de cultura de la gente de estos lugares sobre lo que es el contrabando, un delito que daña al Estado.

P: ¿Qué pasa con la corrupción y el apoyo logístico y con personal para este trabajo?

R: Existe el compromiso de incrementar personal y medios. Mientras tanto nos capacitamos en la Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz y otras que nos dan pautas para evitar que se debilite la moral y ética de los policías.

Aplican nuevas estrategias para evadir al COA en el camino

Identidad en reserva

Policía

Las mafias del contrabando, “narcos” y “chuteros”, tienen nuevas estrategias para burlar los controles que ejecutan los efectivos del Control Operativo Aduanero (COA).

No sólo se trata de abrir nuevas vías, sino de organizarse para contrarrestar el control en estos lugares.

La fuente policial explicó que por la noche se prenden fogatas en los cerros que son guías para los que se dedican a esta actividad ilícita, una señal para parar el viaje porque existe presencia policial.

También entre ellos tienen una comunicación de última tecnología a través de equipos satelitales porque en las zonas por donde hacen su recorrido no hay señal.

“Son conocidos como loros, van por delante de los grupos de contrabandistas, ellos siempre viajan entre 5 y 10 vehículos. Cuando no hay policías dan la señal y siguen avanzando”, señaló.

Asimismo dijo que los pobladores que protegen a estos grupos reciben dinero a cambio y por la noche también se reúnen cerca de sus trancas ilegales en vigilia y tienen formas de alertar cuando sucede algo que es contrario a sus intereses.

En el día es difícil reconocer un auto “chuto” por las placas falsificadas y los stickers del SOAT, incluso tienen la roseta de inspección vehicular que da la Policía.

Cuando tienen el volante al lado derecho le ponen una frazada para disimular y adornan para que pasen como autos legales.

NARCOTRÁFICO

Otro dato que manejan los policías es que los camiones que trasladan precursores bajan de los cerros sin luces. Sólo un pequeño foco ilumina la ruta mientras el sistema eléctrico es anulado y cuando tienen en frente algún policía argumentan problemas técnicos. No sólo son camiones sino también “surubíes” tipo Noah que en su interior llevan turriles con precursores y hoja de coca.

APUNTES

Los “chutos” Son vehículos indocumentados que ingresan al país desde Chile pese a la prohibición que rige.Cochabamba es la ciudad de tránsito de estos vehículos hacia el Chapare y Santa Cruz.También existen vehículos robados en Chile que son comercializados como “chutos”. La mayoría de estos vehículos ingresan por el lado de Brasil donde se dan estos casos protagonizados por bandas organizadas que hacen intercambios por droga. El narcotráfico Las fábricas de cocaína proliferan en lugares donde existen caudales de agua.En las rutas paralelas a la carretera Cochabamba-Oruro, a la altura de Suticollo está la continuación del río Rocha. Los mismos comunarios hablan de factorías y plantaciones de marihuana.

El contrabando Los camiones con exceso de carga o con contrabando toman los desvíos y rutas alternativas.

En números.

27 kms de distancia hay entre la ciudad de Cochabamba y la tranca de Suticollo. A sólo unos metros del lugar están los desvíos para evitar los controles.

$us 5 mil es el promedio de la ganancia que tienen los “chuteros” por vehículo que ingresa de forma irregular.