Crece el boom de las narcomodelos en la región


imageDrogas. El caso de Daiana Antivero, en Argentina, volvió a disparar el debate regional sobre las relaciones entre el tráfico de estupefacientes y otros negocios como los concursos de belleza.

Carlos Morales Peña – El Deber



Modelos que terminan seducidas por el dinero del narcotráfico. Comerciantes que caen en el dinero fácil de la droga. Policías y jueces que amparan las redes de la cocaína. Fortunas que se levantan de la noche a la mañana. Mulas que utilizan niños y mujeres embarazadas. Prostitución VIP y servicios varios para narcotraficantes. Y la violencia, que se expande como un reguero de polvo blanco en América Latina, a través de asesinatos, secuestros y sicarios a la orden del día.

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En definitiva, una sociedad narcotizada que se embarranca en el ‘infierno de los narcodólares’ que crece frente a un Estado impotente y una sociedad que mira impávida y, en muchos casos, complaciente.

El negocio de la droga mueve unos $us 72.000 millones por año y produce unos 200.000 muertos en el mismo periodo.

Estas cifras se desprenden del informe La globalización del delito, efectuado por la Oficina de la ONU Contra las Drogas y el Delito (Onudd) publicado en Viena (Austria).

Las estimaciones de la ONU cifran en $us 38.000 millones al valor anual de la cocaína que llega a Norteamérica desde la región andina (Colombia, Perú y Bolivia), mientras que la misma droga que entra a Europa generaría $us 34.000 millones.

Solo en Bolivia, el narcotráfico mueve entre $us 800 y 1.000 millones y ha puesto en jaque al Estado a través de la corrupción y los negocios ilícitos.

Los recursos fáciles de la droga generan negocios en casi todos los sectores de la sociedad.

En los últimos años, al menos, seis modelos reconocidas fueron vinculadas directa o indirectamente con personas relacionadas con el narcotráfico.

La última fue Daiana Antivero, una joven de 18 años, que fue detenida en Buenos Aires (Argentina) acusada de formar parte de una banda de narcotraficantes que alojaba y embarcaba a mulas (personas que llevan droga en su interior) con destino a Europa.

Tranquila, dijo estar muy enamorada de su novio Gino -también detenido ayer, señalado como jefe de la banda- y aseguró desconocer todo lo referente a tráfico de drogas.

Sin embargo, los investigadores aseguran que ella era la encargada de la logística de las mulas que llegaban a Buenos Aires para ingerir las cápsulas de cocaína y llevarlas a Europa dentro de su cuerpo: les gestionaba el alojamiento y les reservaba los pasajes de avión.

Daiana quedó enredada en un proceso que aún continúa: el raudal de cocaína que atraviesa a diario Argentina, con puerta de entrada en la frontera con Bolivia y con salida por el aeropuerto de Ezeiza.

Es un tráfico constante que requiere de tácticas cambiantes para eludir los perfiles de riesgo que van diseñando los expertos a base de los casos que se detectan. Así, los narcos han usado a mulas embarazadas y con bebés en brazos, a jóvenes y a jubiladas, a latinas y a europeas. Como si fueran envases descartables en un negocio que siempre se mantiene constante y ‘saludable’.

Pero las modelos y su presunta vinculación con la droga tienen historia.

El 29 de octubre de 2006, las modelos Jessica Almada y María Belén Téllez, de 18 y 21 años, respectivamente, fueron detenidas en Madrid (España) cuando su manayer, Alejandro Panno, fue encontrado con 16,2 kilos de cocaína en su equipaje. María Belén y Jessica siempre defendieron su inocencia y culparon a Panno, quien las desvinculó. El representante fue condenado a 11 años de prisión. Estuvieron 17 meses en la cárcel de Barcelona.

Pero el caso más grave ocurrió el 26 de mayo de 2010, cuando Angie Sanclemente Valencia, ex modelo colombiana, de 30 años, fue detenida en el aeropuerto internacional de Ezeiza, en Buenos Aires, acusada de formar parte de una banda de narcotraficantes.

Testimonios le atribuyen ser ‘Diamante’, el apodo con el que la colombiana sería identificada dentro de la organización, según distintas comunicaciones telefónicas interceptadas por la justicia.

Nacida en Barranquilla, la modelo fue elegida a los 21 años Reina Nacional del Café en Colombia, aunque posteriormente debió devolver esta distinción porque había estado casada, lo cual la inhabilitaba para concursar. En 2005 se radicó en México, donde, según la prensa argentina, estuvo vinculada con un conocido narcotraficante.

En Colombia, pero en 2006, Sin tetas no hay paraíso fue la novela que rompió récords de audiencia. La adaptación de la obra de Gustavo Bolívar, retrata lo que vemos a diario. Modelos que terminan en el circuito de las drogas donde reciben dinero con mansiones, vestimenta y vehículos 4×4 de último modelo.

En la serie, Catalina, una niña de 14 años, decide seguir los pasos de sus amigas, que con implantes de silicona en los senos consiguen novios ‘traquetos’, nombre usualmente dado a los narcotraficantes o a personas involucradas con la mafia, que las mantienen económicamente para así pagar sus lujos y caprichos.

La joven hará lo que sea para conseguir el dinero para la operación. Con el paso del tiempo, Catalina consigue todo lo que siempre quiso: muchas joyas, dinero y por fin tener sus pechos operados, pero terminará en un infierno de violencia y muerte que parece no tener fin.

Dos casos complican a las locales

Las modelos bolivianas no se quedaron atrás. Aunque no se le abrió una causa judicial, Eliane Cuéllar fue señalada de tener vínculos con presuntos narcotraficantes.

La modelo fue pareja de uno de los miembros del cártel del Valle, la tercera organización de narcotraficantes más fuertes de Colombia.

La misma organización que, se sospecha, habría aportado los 944 kilogramos de cocaína que los hermanos Juliá intentaron ingresar a España desde Buenos Aires. El caso desató un escándalo en Argentina, ya que los Juliá estuvieron vinculados con el Gobierno del expresidente Carlos Menem.

En abril de 2010, los Juliá estuvieron en Santa Cruz de la Sierra y se reunieron con los operadores colombianos del cártel del Valle. Uno de los colombianos tomó contacto con Eliane Cuéllar. La modelo negó cualquier vinculación con hechos delictivos.

Pero Cuéllar no es la única beldad observada. Mariana Molina Santa Rosa, de 20 años, aún es investigada por supuesta legitimación de ganancias ilícitas.  El 21 de febrero el juez Luis Alberto Zeballos le otorgó medidas sustitutivas a la detención, la conminó a pagar multa de Bs 50.000 y se encuentra con arraigo, por lo que no puede salir del país.

En el domicilio de Molina no se encontró droga, pero se secuestraron dos vehículos valuados ambos en más de $us 70.000, además de computadoras y otros artículos.

   Punto de vista  

“Se agrava, porque hay una sociedad muy permisiva”

Maggy Talavera / Periodista

Lo que vemos aquí es el vínculo del narcotráfico con otras activades que supuestamente son más ‘nobles’, porque los concursos de belleza creo que son parte directa del problema. Creo que hay un profundo deterioro y menoscabo de los valores básicos que había en la sociedad.

Esto del esfuerzo, de ganarte la plata con tu trabajo y de batallar años para conseguir las cosas se han perdido. Y han sido remplazadas por la riqueza fácil y el narcotráfico, al igual que cualquier actividad criminal permite eso, ganancias fáciles a un costo muy alto, que es el deterioro de la sociedad con mucha violencia.

Esto solo es posible en sociedades muy permisivas. Cuando el narcotráfico estaba en auge en Colombia era muy común saber de historias de modelos que eran utilizadas como palos blancos. Y la novela Sin Tetas no hay paraíso resultó una crítica muy dura a la sociedad colombiana.

Creo que ahora tenemos unos parámetros muy similares aquí en Bolivia.

Entonces, no se puede resumir como que el narcotráfico tiene la culpa de todo esto.

Creo que hay una corresponsabilidad muy grande de parte de la sociedad porque se alienta desde la familia y desde los medios de comunicación a esos patrones de belleza y de riqueza fácil. 

En una sociedad como la nuestra uno puede sospechar cómo una persona de la noche a la mañana puede tener tanta plata. En su momento, la sociedad cruceña hizo un bloqueo a este fenómeno cuando se dio el caso Huanchaca en el que asesinaron al profesor Noel Kempff.

En ese contexto, hubo una reacción de la sociedad en su conjunto y quedaron para la anécdota que para el matrimonio de los narcotraficantes se cerraba la plaza principal.

Creo que nos hemos curado de espanto y nos hemos olvidado un poco de lo que ocurrió entonces y siento que nuevamente hay una permisividad.

No podemos esperar mucho de los actores políticos ni estatales.

Estoy convencida de que la salida está en la sociedad civil, en las organizaciones y en los medios de comunicación que tienen y que deben comprometerse con otro tipo de sociedad.

Punto de vista

“Es clave que la comunidad internacional reaccione”

Ernesto Justiniano / Analista de seguridad

Modelos y sicarios son caras de la misma moneda. Tienen que ver con el dinero fácil y la violencia que genera el narcotráfico. Y sus efectos se ven en la juventud de varios países de la región.

Creo que es importante recordar las palabras del cardenal Julio Terrazas, el domingo pasado, en las que expresaba su preocupación sobre cómo la lacra del narcotráfico está afectando a nuestra sociedad.

En este marco, creo que es fundamental la reacción de la comunidad internacional, porque más temprano que tarde le va a explotar en las manos este asunto del narcotráfico.

Bolivia está en camino de convertirse en una Colombia o un México. Lo vemos en el aumento despiadado de la espiral de la violencia, con sicarios, secuestros y asesinatos que se producen todos los días con total impunidad.

En el país ha empeorado la situación de la lucha contra el narcotráfico.

Hay un fomento del cultivo de la hoja de coca en zonas ilegales, lo que ha llevado a un incremento en la producción de cocaína.

Con claridad está fracasando una política de Gobierno, que está llevando a una expansión desmedida de los cultivos de coca.

Por eso creo que los organismos internacionales como las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos deben pronunciarse. Creo que es un paso adelante el regreso de hecho de la DEA a través del acuerdo firmado con Estados Unidos y Brasil.