La llamada guerra del agua, en el 2000, abrió el ciclo de luchas político-sociales que comenzó la desestabilización del sistema multipartidista (“democracia pactada”) de Bolivia. El segundo eslabón de la cadena, la guerra del gas en octubre de 2003, echó por tierra a un gobierno constitucional y condujo -transición mesista mediante- a las elecciones anticipadas/forzadas que llevaron a la presidencia a Evo Morales y a su proyecto de partido hegemonista.
Ahora, la guerra del bosque en el TIPNIS podría marcar un nuevo hito histórico: el deslinde y la confrontación entre indígenas y cocaleros…
La polémica construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos parece ser la nueva línea divisoria entre los antiguos socios: de un lado, la burocracia gubernamental y la burguesía cocalera del Chapare; del otro, organizaciones indígenas y ONGs.
Una mejor vinculación física del Beni con el resto del país es sin duda necesaria para el desarrollo de ese departamento, pero también surgen dudas importantes: 1) Villa Tunari es una de las principales poblaciones del bastión productor de coca-para-cocaína, por lo cual la carretera en cuestión podría convertirse en una ruta de salida de la droga chapareña hacia el Brasil; 2) la apertura de la carretera implicaría la entrada en la zona de cocaleros, que procederían a la ocupación y desmonte del bosque amazónico para ampliar la frontera de sus cultivos; 3) se sospecha que la intención de fondo es establecer un acceso para proyectos de exploración hidrocarburífera de Petroandina (YPFB + PDVSA) en el Parque Isiboro Sécure; y 4) esta invasión tendría efectos nocivos para la ecología regional y el modo de vida de los pueblos indígenas del lugar.
La disyuntiva no parece ser de fácil resolución y marca un punto alto de tensión entre dos concepciones antes coaligadas en la alianza oficialista: el industrialismo de Estado o neo-desarrollismo (García Linera y la “quinta fase” del proceso de cambio) y el indo-ecologismo. Está claro que el discurso pachamamista del presidente Morales se verá seriamente desgastado en el futuro inminente.
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Los indígenas del TIPNIS ya preparan arcos y flechas para enfrentar al régimen cocalero, cuyo principal representante -el primer mandatario y presidente de los sindicatos del Chapare- ha advertido que la carretera se hará pese a quien pese.
El “derecho de consulta” incluido en la Constitución resultó ser una farsa más del texto de La Calancha…