El tramo II del MAS


evo.camisa No es sólo el segundo tramo de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos lo que parece estar en juego en el conflicto que enfrenta al régimen cocalero con los indígenas del TIPNIS, sino todo el “tramo II del MAS”, es decir, el destino del segundo gobierno de Evo Morales.

Porque si el primer gobierno pudo ser considerado exitoso para el evismo, desde el punto de vista de su reproducción en el poder (aún a costa de la progresiva degradación de la democracia boliviana), este tramo II se ha internado en una creciente zona de inestabilidad y conflictividad, que envuelve a varios de los sectores que fueron hasta hace muy poco parte de las bases sociales del Movimiento Al Socialismo.

Las lecturas posibles van desde la socialista-desencantada (“Evo se aburguesó”, “fue asimilado por el capitalismo”, “el proceso de cambio perdió el rumbo”), hasta la que sostiene que la manipulación instrumental de esos sectores siempre estuvo en el guión, por parte de un proyecto cuyo norte real era y es la política de la coca, con la conquista total del Estado como medio.



Desde el núcleo duro del Chapare, el MAS supo en su momento construir una red nacional de alianzas integrando a indígenas del oriente y occidente, cooperativistas mineros, sindicatos obreros, ONGs, gremialistas y transportistas.

Hoy en día, casi todos esos actores sociales se han ido desgajando de la alianza oficialista, quedando solamente el núcleo duro original: los cocaleros del Chapare, secundados por sus tentáculos de la CSUTCB y la federación de “Bartolinas”.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Existe una clara retracción al núcleo duro, un repliegue social hacia los grupos para los cuales realmente se gobierna, cuyo interés es defendido a capa y espada, a costa de los intereses del resto del país.

Es lo que sucede con el corredor del TIPNIS, funcional a la necesidad de articulación geográfica del Chapare con la Amazonia del Brasil.

A esto se suman los probables intereses de burócratas de turno en el jugoso contrato que la brasileña OAS tiene para la construcción de la carretera, algo que la reciente visita de Lula, lejos de desmentir, pareció confirmar.

Se gobierna por tanto para el núcleo duro burocrático-cocalero y se lo hace con creciente intransigencia, como dejó ver el propio mandatario Evo Morales al decir hoy, ya sin tapujos, que “no hay alternativas” al tramo II que pasa por el centro del TIPNIS, contradiciendo a sus ministros que en días pasados habían afirmado sin sonrojarse que “no hay todavía un diseño” para la vía.

¿Podrá avanzar el “tramo II del MAS” sin el apoyo de una amplia alianza nacional de sectores sociales, como un gobierno en solitario de los productores de coca-para-cocaína?

[email protected]