Relajamiento general


Manfredo Kempff Suárez

Es cierto, como dice el MAS, que muchos de los males actuales vienen de antaño, de anteriores administraciones, de la sepultada República. Nadie niega que Bolivia no haya sido siempre una nación ardorosa para arreglar sus asuntos internos, irrespetuosa de las leyes, con manga ancha para los malos manejos del Estado, y que tuvo índices negativos como un país atractivo para invertir. Pero lo que sucede es que el MAS llegó al poder con la muletilla de la “transparencia”, del “cambio”, de la “Nueva Bolivia”, dónde se desterraría la corrupción y a los corruptos. Eso le dio al actual gobierno la masiva cantidad de votos ingenuos con que se impuso electoralmente.

Lo grave, lo que descorazona a los bolivianos que recién están abriendo los ojos, es que, además de no haber corregido nada de lo que criticaban, los masistas han profundizado las taras nacionales y se han convertido en campeones imbatibles del relajamiento institucional del Estado. S.E. está al comando de una aplanadora que arrasa un campo donde hay yerba mala y mucho cultivo bueno. Como afirman los revolucionarios en Bolivia: se debe destruir todo para comenzar de cero. Es decir que Bolivia tiene que pagar una suerte de pecados bíblicos, borrarse como Sodoma y Gomorra, y empezar con Evo Morales, el Predestinado.



Pero, ¿vale la pena escribir cada vez sobre este tema? ¿Tiene alguna utilidad esforzarse cuando todo escrito cae en manos de analfabetos? Porque, seamos sinceros, una mínima parte de la población lee las páginas editoriales de un periódico, y de los masistas tal vez el Vicepresidente y dos más, que pasan por intelectuales. Lamentablemente, ese fantástico anuncio de S.E., con charanga y banderas, diciendo que Bolivia había dejado atrás el analfabetismo gracias a la cooperación cubana, fue una mentira total, un embuste más al que acostumbra el oficialismo.

Por lo tanto, si vemos a la nación en profundidad (a las 36 naciones), nos encontramos con que, por lo menos en la etapa democrática, jamás hubo tanto narcotráfico como ahora. Muertes, cárteles foráneos, familias nativas, infiltrados en la Inteligencia del Estado, nuevos ricos en el Chapare. El narcotráfico actual supera en diez o en cien veces hasta a quienes en algún momento se denominaron como “narco-Estados”. Ahora existe carta blanca para quien quiera incursionar en el negocio vil. ¿Es una novedad?

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Nunca se encarcelaron a tantos políticos aprovechándose de una justicia venal y  vendida, como la que tiene preso hace tres años, sin sentencia, a Leopoldo Fernández y ha apresado a Juan Antonio Morales hace unos días. Pero, además, mantiene en mazmorras paceñas y de otras ciudades a infinidad de políticos de quienes el MAS quería vengarse. Aparte del odio y la saña en la persecución a los dirigentes cruceños a los que se acusa, sin pruebas para exhibir, de terroristas y separatistas. ¿No se dan cuenta los actuales gobernantes que están creando el caldo de cultivo más venenoso que pueda imaginarse y que se lo van a beber un día de éstos?

¿Y el sometimiento y los vejámenes contra las Fuerzas Armadas? ¿Haber humillado al Ejército hasta convertirlo en una milicia obediente a sus designios? ¿Haber ofendido a tantos jefes y oficiales que han tenido que guardar silencio observando cómo otros de sus camaradas, wiphala en ristre, se encumbran en cargos políticos, diplomáticos, aduaneros, y que aceptan cualquier agravio aun a costa de su institución?

Ningún gobierno se habría atrevido a tomar el Poder Judicial mediante elecciones donde la mayoría de los postulantes son afines al partido en funciones. Además, como un gran logro, S.E. dice que Bolivia es el primer país del mundo – o el segundo – que elegirá por voto directo a sus autoridades judiciales. Pero, claro, si se trata de una estupidez absoluta y de una trampa inconcebible, ¿cómo no vamos a ser los primeros?

Existe en el mal llamado Estado Plurinacional mucho negociado, mucha desfachatez, mucha delincuencia, mucha pobreza, demagogia, ignorancia, prepotencia y borrachera. Los cholos odian a los criollos y viceversa, además de que ahora se quieren sacar la mugre entre campesinos e indígenas. Lo de “campesinos” es un eufemismo para designar a los cocaleros, la clase social más encumbrada en la Nueva Bolivia. Y así municipios se enfrentan a ciudades, cantones contra provincias. El caos total.

Los viejos Barones del Estaño han sido reemplazados por los Archiduques de la Coca. Ambos, Barones y Archiduques, obtuvieron poder económico y político, con la diferencia que los primeros por lo menos pagaban impuestos, daban trabajo, conducían negocios legales, y los segundos no pagan un centavo al erario nacional, dan ocupación clandestina a los pisa-coca, y están registrados en las nóminas de la delincuencia mundial.

¿Sirven de algo estas reflexiones en un país de analfabetos? ¡De nada! Aquí lo que se va a armar va a ser la grande. Vamos camino a un enfrentamiento. Eso de “hermanos y hermanas”, “compañeros y compañeras”, no es otra cosa que los “camaradas” del estalinismo que acabaron asesinados en las purgas más salvajes.