Mujeres cuidan la seguridad de las presidentas de la Asamblea Legislativa de Bolivia


Cambios. La mitad de los equipos de seguridad, para las dos principales autoridades de las cámaras de Senadores y de Diputados, son mujeres oficiales de la Policía.

image Foto: Una capitana de Policía es una de las edecanes de la presidente de Diputados, Rebeca Delgado.

Mujeres cuidan la seguridad de las presidentas de la Asamblea

Página Siete / La Paz



La presidenta del Senado, Gabriela Montaño, subía ayer las gradas de la Asamblea, rumbo a su oficina y detrás de ella, caminaban rápidamente dos mujeres, vestidas con trajes de dos piezas. Llevaban el cabello recogido y audífonos en los oídos.

Una vez que la autoridad pasó la puerta de su oficina, este medio pudo acercarse a una de ellas y le preguntó: “Disculpe señorita, ¿usted es policía?”. Ella respondió: “Sí, señor”.

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Sin embargo, luego se excusó de dar más detalles de su trabajo, y derivó las preguntas a un superior, que dio información, pero pidió no ser identificado.

Esta persona consultada señaló que por pedido de Montaño, y también de la presidenta de Diputados, Rebeca Delgado, los equipos policiales de seguridad están desde hace dos semanas integrados con un criterio de igualdad de género, es decir, mitad hombres y mitad mujeres.

Por ello, detrás de Montaño iban ayer dos subtenientes mujeres y más adelante otros dos varones. “En el caso del Senado, se ha reforzado la seguridad policial para la presidenta. No le puedo dar número de efectivos, pero se organizan por un sistema de turnos mixtos para acompañar a la autoridad con el objetivo de que pueda moverse sin riesgos”, acotó la fuente.

Brindar seguridad no es un trabajo sencillo. La persona consultada advirtió que requiere entrenamiento y mucha dedicación. Las y los oficiales pasan 24 horas que incluyen largas esperas de reuniones o encuentros que pueden terminar tarde en la noche y/o comenzar muy temprano la madrugada siguiente.

“Si es que la jefa fija una hora de partida, nosotros por norma estamos esperándola por lo menos 30 minutos antes”, señaló.

image El equipo de seguridad policial va vestido de civil.

Los edecanes

En Senadores y en Diputados, las presidentas tienen además un edecán o ayudante, que es enviado por las Fuerzas Armadas y también por la Policía.

Para ellos también se estableció un sistema rotativo entre las tres fuerzas y la institución verde olivo. Algunos días trabaja un oficial de Ejército, otros de la Naval, otros de la Fuerza Aérea y otros de la Policía. Todos son varones, menos una persona.

Se trata de la capitana de Policía Patricia Alave, quien es una de las ayudantes uniformadas de la presidenta de Diputados, Rebeca Delgado.

“Para mí, más que una sorpresa, ha sido un gusto haber sido elegida y convocada como edecana de la doctora Delgado”, señaló la oficial Alave.

Aseguró que se siente orgullosa y explica los pormenores de su labor. “Ante todo, debo brindarle seguridad personal y mi apoyo en todo lo que le pueda colaborar”, complementó.

Alave aseguró que las mujeres están absolutamente capacitadas para brindar seguridad a autoridades y personas.

“En mis años de servicio, personalmente he seguido a distintas personalidades y realicé trabajos de seguridad eficientes. Además, creo que una dama sea escoltada por otra tiene ventajas importantes, se lo aseguro. Entre ellas, sentirse más cómoda”.

Todos los edecanes de la presidenta del Senado, en cambio, son varones. Una de las causas, según la fuente, es que todos tienen ya el grado de mayor. Por eso es que esa autoridad no tiene una mujer asistente.

“Para mí, más que una sorpresa, ha sido un gusto haber sido elegida y convocada como edecana por la doctora delgado”.

Capitana Patricia Alave

Punto de vista

Mary marca Directora ejecutiva CIDEMEs una medida interesante si se quiere incorporar la equidad de género como una acción política.De aquí para atrás, siempre se vieron varones en esa misión. Que incorporen mujeres para la seguridad es coherente con lo que dice la Constitución Política del Estado, que señala transversalizar género, y que las mujeres tenemos derecho a participar en todos los ámbitos, y eso debería ser cada vez más frecuente.

Sin embargo, y no podemos dejar de decirlo, vemos que en las políticas públicas, en los programas que llegan a la población y específicamente a las mujeres, no siempre hay esa voluntad de incorporar profesionales mujeres que tengan experiencia en el enfoque de género. Tampoco es equilibrado lo que ocurre en los hospitales, por ejemplo, cuando va la pareja a una consulta para su hijo y dejan entrar sólo a ella. La responsabilidad es de los dos.