Reacción. La Defensoría de la Niñez y Adolescencia de Santa Cruz rescató ayer a las otras 4 hijas de la mujer que están a buen recaudo en un hogar. Es un caso típico de abandono y maltrato infantil.
Antecedente. Aurora recibió atención en 2011 por desnutrición. La chica falleció por descuido de su progenitora
Madre deja morir a su hija y la sepulta en casa
El Deber
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Aurora, una niña de un año y tres meses, murió el domingo en manos de su madre (con antecedentes por abandono frecuente de sus cinco hijas). La pequeña falleció probablemente aquejada por alguna enfermedad y fue enterrada casi en secreto en el patio de su casa, ubicada en la calle 3 del barrio Simón Bolívar.
Una llamada anónima alertó sobre el caso, que ya es de conocimiento de las autoridades competentes, por lo que se abrirá una investigación y no se descarta que la Fiscalía disponga la exhumación del cuerpo para someterlo a una necropsia y saber la causa de la muerte.
Por lo pronto, la Defensoría de la Niñez y Adolescencia del Plan Tres Mil se constituyó en el barrio Simón Bolívar y rescató ayer a las otras cuatro hijas de la mujer: Larisa (3), Emilse (4), Maulin (7) y Carla Lorena (13), que están a buen recaudo en un hogar.
“Este es un caso típico de abandono y maltrato infantil. La niña no tenía certificado de nacimiento y sufría de un alto grado de desnutrición. Tal vez murió de alguna afección y la mujer cavó una fosa de unos tres metros de profundidad en el terreno de su casa y la enterró. Algunos vecinos ayudaron a comprar el cajón”, dijo una trabajadora social.
Se sabe que las otras niñas también son víctimas de la progenitora que, según comentarios, salía de su casa todos los viernes y retornaba los martes sin dinero para la alimentación de las pequeñas.
La conducta de la mujer parece no haber cambiado, pese a que el 4 de octubre de 2011 la Defensoría le quitó a las chicas. Aurora esa vez tenía nueve meses y solo pesaba 4,5 kilos. Ella y Larisa (con una infección en un pie) estuvieron varios días internadas en el hospital de niños Mario Ortiz hasta que se recuperaron.
Entretanto, sus otras hermanas permanecieron en un albergue. Carla Lorena, la mayor, estaba feliz y no quería retornar a la dura realidad de su casa, donde su padrastro la violó y donde siempre hizo el papel de la segunda mamá de sus hermanas, ante la ausencia de la madre.
A pesar de no tener las condiciones, la mujer logró que un juez le devolviera a las chicas en diciembre de 2011, pero nada cambió y se tuvo que lamentar la muerte de Aurora. La madre está embarazada, de siete meses.
Los hijos no piden venir al mundo
Rodrigo Barahona Lara | Sociólogo
La negligencia y el desafecto de algunos padres de familia en el cuidado de los hijos es un problema que crece sin parar y que tiene consecuencias funestas tanto para el núcleo familiar como para la sociedad en su conjunto. Para la familia, porque la desestabiliza como unidad al exponer a los menores a una situación de vulnerabilidad, ya que se piensa –o al menos eso se creía– que esta es un refugio seguro para el nuevo integrante. Y para la sociedad, porque los chicos que crecen en hogares desestructurados vuelcan, cuando son adultos, toda su ira y frustración a su entorno más cercano y al resto de la sociedad. Así surgen los chicos sin educación, sin futuro, propensos a la delincuencia juvenil.
Pienso que ha llegado la hora de que se haga algo para que los padres asuman su rol. Así como se ha intervenido en el tema de la violencia intrafamiliar, no sería descabellado que se haga algo similar respecto a la responsabilidad que deben asumir los progenitores. No se trata de concebir hijos y que luego estos se críen como sea. Se trata de darles condiciones dignas de vida, pues estos no piden venir al mundo.